La Catedral de la Asunción, en Chilpancingo, es el templo principal de la ciudad, está consagrada a la virgen María en su advocación de Santa María de la Asunción
La Con- Catedral de Chilapa, dedicada a la Virgen de la Asunción, es el principal templo católico de la ciudad de Chilapa de Álvarez, en el estado mexicano de Guerrero.
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Organización Pastoral en la Diocesis
Comisiones DiocesanasDiocesanasDiocesanas
Aquí podrás encontrar lo referente al Ser y Quehacer de cada una de las Comisiones y sus respectivas Dimensiones de la Pastoral
Estructurar y animar la pastoral litúrgica en nuestra diócesis, a través de la reflexión de su ser y que hacer, para que nuestras comunidades parroquiales, con gozo y misericordia cumplan su misión de santificar a todo el pueblo de Dios, especialmente a los niños, adolescentes, jóvenes y las familias.
Revitalizar la misión profética de la Iglesia con una visión evangélica de Dios, del hombre y de la creación, capacitando integralmente a nuestros agentes para que sean capaces de mostrar una Iglesia en salida, constructora de la paz y promotora de la misericordia, llegando a las periferias de nuestra diócesis.
Hacer presente la misericordia de los discípulos de Jesús en las periferias existenciales internas y externas, con sentido profético y responsabilidad ante la creación, para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y en paz.
Revitalizar la comisión de vocaciones y ministerios, justificando su ser y que hacer, mediante la Sagrada escritura, Magisterio de la Iglesia, en una espiritualidad propia para motivar la respuesta al llamado de Dios.
Revitalizar la comisión de familia, vida, adolescentes, jóvenes y laicos anunciando, celebrando y viviendo la alegría del evangelio para contribuir a una sociedad más justa, misericordiosa, reconciliada y en paz.
Promover y animar la Pastoral de la Comunicación dentro de la Iglesia que camina en México desde nuestra realidad diocesana, asesorando y apoyando a los distintos agentes, estructuras y equipos eclesiales en el campo de la Comunicación, de modo que la Iglesia se haga presente en la vida social de nuestra Diócesis, como formadora de opinión, transmitiendo la alegría del Evangelio.
Nuestros Pastores Diocesanos
Obispos DiocesanosDiocesanosDiocesanos
El obispo tiene la plenitud del sacerdocio, con potestad total, por la que gobierna una iglesia local o particular en comunión con el papa. El obispo en cada diócesis ocupa el centro de la iglesia local, y, ayudado por el presbiterio, tiene autoridad máxima en materia de magisterio, santificación y gobierno
LAUDATO SI’: UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA INTEGRAL AL SERVICIO DE LA VIDA, LA JUSTICIA Y EL BIEN COMÚN
El pasado 20 de julio de 2026. Mons. José de Jesús González Hernández OFM, en consonancia con la Encíclica Laudato Si’, emitió el comunicado 18/2026, en el que exhorta a la comunidad Diocesana a que se evite el uso de materiales desechables de un solo uso en reuniones, convivencias, fiestas patronales, kermeses, retiros, encuentros de formación y demás actividades pastorales.
Invita, de manera especial, invito a promover el uso de vasos, platos, cubiertos y recipientes reutilizables, así como prácticas responsables de separación y reducción de residuos.
Neutralizar al secularismo y al relativismo es una tarea prioritaria para la Iglesia católica y en este afán se ha acarreado infinidad de enemigos que atacan de manera permanente y el desprestigio de la que es objeto se deja sentir en nuestros ambientes comunes. Pero esto, lejos de desanimar a la Iglesia, ésta no ha dejado de lado su misión especialmente desde la liturgia que cada vez debe cuidar el culto partiendo del principio Lex orandi, lex credendi, (del latín: «la ley de la oración es la ley de la fe») y este principio es totalmente válido en la actualidad.
A pesar de los muchos intentos de descuidar el culto divino y ponerlo en un segundo o tercer nivel en las prioridades de la Iglesia, conviene tomarse más en serio el papel que tiene la Iglesia de darle el culto de justicia que le corresponde a Dios. Conviene recordar lo dicho por San Pablo VI el 29 de junio de 1972, en la Basílica de San Pedro, cuando pronunció un sermón que captó la atención de millones de personas en todo el mundo, tanto católicas como no católicas. Lamentando el estado caótico de la Iglesia posterior al Vaticano II, el pontífice declaró: “A través de alguna fisura, el humo de Satanás ha entrado en el Templo de Dios”, como lo recuerda Charles Theorore Murr en su libro, Asesinato en el grado 33. La investigación de Gagnon sobre la masonería en el Vaticano, (2022). Este libro tuve la oportunidad de leerlo por recomendación de algunos amigos. Al principio me resistía a leerlo porque no es una línea de trabajo que me haya ocupado nunca, pero creo que conviene leerlo para entender el contexto que recientemente hemos vivido desde del desarrollo de la Iglesia.
Después de una lectura rápida me quedo con la impresión que tenemos que poner mayor énfasis en lo verdaderamente medular en la Iglesia: conservar íntegro el mensaje de salvación que Dios mismo nos ha confiado a pesar de los intereses ajenos que siempre han existido a lo largo y ancho de la historia de la Iglesia. Que gran parte del desempeño eclesiástico tiene que partir de la mejor escucha de Dios, hacer mayor énfasis en la oración y cuidar con el máximo empeño el culto divino y así alejar los oscuros intereses que sean ajenos a la Iglesia misma.
Ser conscientes de la importancia de la liturgia, -a pesar de escuchar voces aparentemente, -“autorizadas” de decir lo contrario-, nos tiene que ocupar gran parte de nuestro esfuerzo cotidiano, nuestro diario vivir, no podemos dejar de lado la Ley de la oración.
El hilo conductor del libro de Murr es la infiltración de la masonería en la Iglesia y las repercusiones que habría tenido en la celebración del Concilio Vaticano II así como su influencia en las autoridades que en gran parte lo llevaron a cabo, por eso el libro tiene el subtítulo de La investigación de Gagnon sobre la masonería en el Vaticano, (y ciertamente no leí este libro por esa curiosidad que nunca he alimentado ese tipo de literatura en mis lecturas). Informe del cual dice Murr que lo vio pero nunca tuvo acceso a él y por lo tanto sólo da pinceladas obscuras de dicho informe que fue presentado a diferentes Papas: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, que parece ser por la lectura del libro no tuvo repercusiones medibles lo cual ocasionó la renuncia fulminante del Gagnon que dio al traste los tres años de trabajo de sus investigaciones.
Con respecto a quien estuvo a cargo de la reforma litúrgica que pedía el Concilio como fue el arzobispo Annibale Bugnini, el autor del libro Murr afirma que esa reforma excedía lo pedido por los padres conciliares y dice lo siguiente:
“El arzobispo Bugnini dirigió las reformas litúrgicas después del Concilio, yendo mucho más allá del mandato de los Padres Conciliares, creando de hecho nuevos ritos litúrgicos y sacramentales. Invitó a eruditos protestantes para que participaran en la “renovación” de la liturgia romana, una renovación que parece más bien una reinvención. La “experimentación” litúrgica ha sido desenfrenada, haciendo un juego de los ritos más solemnes de la Iglesia. Y él presidió esta revolución”. (Murr, p.127)
Así se consigna en el libro y señala a Bugnini en ese momento (1969) secretario de la Sagrada Congregación para el Culto, y “orgulloso arquitecto del Novus Ordo Missae (1969), la llamada “Nueva Misa”, fue destituido por vínculos con la masonería.
Estos señalamientos son delicados porque si el Novus Ordo tiene estas características, me llama la atención que no se haya dicho o hecho algo al respecto después de casi 60 años de distancia.
El tema de la liturgia, al ser un tema esencial dentro de la Iglesia, en estos últimos meses ha sido fuente del más reciente cisma dentro de la Iglesia católica al ser ordenados 4 obispos sin mandato pontificio, hasta ahí ha escalando la dificultad hasta ahora pendiente dentro de la Iglesia.
El diagnóstico generalizado sobre la participación de los fieles a la Santa Misa dominical es de un claro abandono. Y se quiere justificar sobre la pervivencia del aspecto secularizado y relativista de la sociedad, pero esto sólo sería una cara de la moneda. Todos tendríamos que analizar más a fondo sobre el ser y quehacer de nuestras celebraciones. Y cuando digo todos, me refiero a todos: la jerarquía así como los fieles laicos.
La jerarquía tiene la obligación de revisar de la mejor manera las normas litúrgicas por un lado y la correcta celebración de los ritos sacramentales.
A los fieles les correspondería una participación activa, con verdadera devoción dejando de lado aspecto que no corresponden a una celebración litúrgica y evitar que esta sea todo un espectáculo musical o uso indebido de una escenografía poco decorosa que por todos lados se observa.
No podemos perder de vista este aspecto de cuidar nuestras celebraciones litúrgicas porque es la comunicación con Dios mismo lo que debe procurase, por decir lo menos. A lo largo y ancho de las Sagradas Escrituras está presente este aspecto religioso de ofrecer sacrificios agradables a Dios uno de ellos es el Job: “Sus hijos tenían por costumbre juntarse para comer en casa de uno de ellos, por turnos; y mandaban llamar a las tres hermanas para que comieran con ellos.
5 Una vez acabados estos días de fiesta, Job los llamaba para purificarlos; al día siguiente, de madrugada, ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba que a lo mejor habían pecado maldiciendo a Dios en su interior. Siempre hacía lo mismo”. (Job, 1, 4-5)
Las citas podrían multiplicarse por cientos sobre la importancia del culto a Dios para la purificación, y nuestra sociedad no está tan lejos de hacer lo mismo.
COMUNICADO DE PRENSA por el lamentable accidente ocurrido durante las festividades en honor al Señor Santiago, en la comunidad de Real del Limón, municipio de Cocula, Guerrero, el cual ha dejado como consecuencia la pérdida de vidas humanas y varios fieles heridos.
CODIPAC/02/2026
26 de julio de 2026.
«El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado; salva a los de espíritu abatido» (Sal 34, 19).
Los Obispos y el pueblo de México, celebraremos en el año 2033, los hechos de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Esta es la alegría del Evangelio que deseamos experimentar y comunicar, para
que todos tengamos vida para siempre.