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Nuevos nombramientos Diocesanos 2026

A LOS SEÑORES PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

Tengo a bien comunicarles que en cuanto a la situación actual de la Catedral de la Asunción de María, designé al Pbro. Fr. Raúl Martínez Díaz, conforme a lo ordenado en el canon 541 §1 de que, cuando se halle impedido el párroco para ejercer su función pastoral (como es el caso del párroco Pbro. Benito Cuenca Mayo) y hasta que se constituya el administrador parroquial, el vicario parroquial más antiguo por su nombramiento asume provisionalmente el régimen de la parroquia, te encomiendo formalmente esta función pastoral prevista por el Derecho.

También les informo que he designado al Pbro. Fernando Gregorio Pereyra Evar, SHJ, Párroco de Señor San José, Yextla, Gro. Decanato de Santiago Apóstol, La Sierra, le dará toma de posesión Mons. José de Jesús González Hernández, OFM., el día 17 de enero 2026, a las 12:00 hrs.

Que la Santa Virgen María nuestra Madre, interceda ante Dios, para que esta tarea que hoy les encomiendo a nuestros hermanos sea fecunda para la Iglesia Diocesana.

Chilpancingo de la Asunción, Gro., a los 08 días del mes de enero del año 2026.

Mons. José de Jesús González Hernández, OFM
Obispo de Chilpancingo-Chilapa

ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – «La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante» | Jueves 08 de enero.
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – La Virgen de Guadalupe | Jueves 08 de enero de 2026.

Ponemos a su disposición dos esquemas para la Hora Santa del próximo día Jueves 08 de Enero de 2026. en torno a la ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – «La paz esté con todos ustedes: hacia una paz “desarmada y desarmante»

Aquí puedes bajar el esquema completo en formato PDF.👇👇👇

RITO DE CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR EN IGLESIAS JUBILARES

Ponemos a su disposición el Esquema para El RITO DE CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR EN IGLESIAS JUBILARES, por el cierre del años jubilar 2025. Al final de este post puedes bajar el documento en formato PDF.

que significa la palabra Prenotandos:  Los Praenotanda (su forma en latín, que a menudo se mantiene) son las notas preliminares o introductorias de los libros litúrgicos oficiales de la Iglesia Católica, como el Misal Romano o los rituales de los sacramentos. Estas notas explican los principios teológicos y las normas prácticas para la celebración adecuada de la liturgia o los sacramentos.

Prenotandos

El día
El Santo Padre, en la Bula Spes non confundit, ha establecido que el Año Jubilar se clausure en las Iglesias particulares el domingo 28 de diciembre de 2025, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
Nuestro obispo ha establecido que dicha clausura sea durante las Primeras Vísperas de dicha Fiesta, o una fecha cercana en el horario más conveniente en los lugares designados para este Jubileo, en cada decanato, como Iglesias Jubilares.

El lugar:
La clausura del Año Jubilar tiene lugar con la celebración de la Eucaristía presidida por el obispo diocesano en la iglesia catedral, madre de todas las iglesias de la diócesis. La Eucaristía de clausura del Jubileo es única y se celebra en la catedral. Sin embargo, si en la diócesis, según el Derecho Canónico, hay una concatedral, en ésta también puede tenerse la celebración eucarística de clausura. Para la celebración en las iglesias jubilares, el Obispo puede ser sustituido por un delegado designado para la ocasión.
La celebración.

Será presidida por el delegado del Obispo, concelebrantes y acompañado de diáconos, acólitos, lectores y otros ministros que desempeñen su servicio. Hay que procurar que la convocatoria llegue a todos los fieles. La celebración eucarística es la ocasión para dar gracias al Señor por todo lo que ha obrado durante este año especial de oración y conversión.

En la celebración cuídense de modo particular:
– la centralidad de la cruz en el Año Jubilar;
– la oración de los fieles;
– la presentación de los dones;
– la Comunión bajo las dos especies;
– el canto de acción de gracias;
– la oración sobre el pueblo o la bendición solemne;
– la despedida.

La cruz del Año Jubilar
La cruz, llevada en procesión en el rito de apertura del Año Jubilar y expuesta durante todo el año cerca del altar, debe estar debidamente adornada con flores.

La oración de los fieles
Como continuación de las alabanzas y súplicas que el pueblo elevó a Dios durante el Año Jubilar, la oración de los fieles recoge las intenciones de la asamblea intercediendo por la Iglesia y por el mundo entero. En el rito se propone un formulario; sin embargo, conviene que cada comunidad prepare la oración de los fieles que brote de su propia experiencia espiritual y comunitaria vivida durante el Año. La forma propuesta prevé que el diácono anuncie la intención de la oración; sigue un momento de silencio, tras el cual el lector formula la oración a la que la asamblea responde cantando.

La presentación de los dones
En la presentación de los dones, se lleva pan y vino para la comunión de los fieles. En el espíritu del Jubileo, año en el que se redistribuyeron todos los recursos para que a nadie le falte lo necesario, se puede concretar la atención a los pobres sensibilizando a la comunidad sobre auténticos gestos de caridad que continúan incluso después de la clausura del Año Jubilar, y preparando la celebración para que, en la presentación de los dones, no falten los donativos para los pobres (cf. Ordenación General del Misal Romano, 73).

La Comunión bajo las dos especies
Es oportuno distribuir la Comunión bajo las dos especies. «En esa forma es donde más perfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico, y se expresa más claramente la voluntad divina con que se ratifica en la Sangre del Señor la Alianza nueva y eterna, y también la relación entre el banquete eucarístico y el banquete escatológico en el reino del Padre» (Ordenación General del Misal Romano, 281)

El canto de acción de gracias
Terminada la oración después de la comunión, el Obispo o delegado exhorta a los fieles a bendecir al Señor por la gracia del Año Jubilar y la indulgencia. A continuación, se entona un canto de acción de gracias.

La oración sobre el pueblo o la bendición solemne y la despedida del diácono
La celebración eucarística termina con una oración sobre el pueblo o con la bendición solemne. Los textos recuerdan los temas del Año Jubilar e invocan sobre el pueblo la fuerza de la ayuda divina para que, una vez terminada la experiencia especial del Jubileo, la comunidad que ha experimentado el perdón pueda volver al ritmo cotidiano de la vida, renovada por la gracia de un tiempo especial de oración y de cercanía al Señor.

La despedida del diácono, tomada de la Primera Carta de Pedro, sintetiza los temas del testimonio de fe, la esperanza y la conformación de la propia vida al misterio celebrado.

Aquí puedes bajar el documento en formato PDF.

Festividad a La virgen de Guadalupe
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – La Virgen de Guadalupe | Jueves 11 de Nov.

Ponemos a su disposición dos esquemas para la Hora Santa del próximo día Jueves 11 de Diciembre de 2025. en torno a la ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – La Virgen de Guadalupe: esperanza del Pueblo Mexicano y ADORACIÓN AL SANTÍSIMO – ROSARIO GUADALUPANO

Aquí puedes bajar el esquema completo en formato PDF. 👇👇👇

Esperamos les sea de bendición, en estas fiestas Guadalupanas.

La Inmaculada Concepción Seminario de Chilapa
SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN |8 de diciembre

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA SANTISIMA SANTA PATRONA DE NUESTRO SEMINARIO DIOCESANO DE CHILAPA.

Cada 8 de diciembre, millones de católicos en todo el mundo celebran una de las solemnidades más queridas y, al mismo tiempo, más incomprendidas: la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

No se trata —como todavía muchos creen— del milagro virginal del nacimiento de Jesús, sino del misterio por el cual María, desde el primer instante de su existencia, fue preservada del pecado original.

Este dogma, proclamado oficialmente por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus, es una de las verdades más profundas de la fe católica y se encuentra en el corazón de la historia de la salvación.

Comprender su significado implica mirar a la Biblia, a la teología, a la tradición apostólica y al Magisterio de la Iglesia. Pero también nos invita a descubrir qué dice, hoy, este misterio a una sociedad herida por la violencia, la corrupción y la desesperanza.

A continuación, presentamos un recorrido claro, documentado y narrado para explicar, por qué la Iglesia celebra a María como “la Inmaculada Concepción” y qué mensaje ofrece al hombre de hoy.

1. Una solemnidad que nace del corazón de la Iglesia

Aunque el dogma tiene una fecha precisa (1854), la convicción de la santidad original de María tiene raíces antiquísimas. Ya en el siglo II, los Padres de la Iglesia llamaban a María “la Nueva Eva”, una imagen que atraviesa siglos de tradición cristiana.

La liturgia romana comenzó a celebrar esta fiesta ya en los siglos VII–VIII. Luego pasó a Occidente, y para el siglo XI era una fecha consolidada. La Iglesia, antes de definirlo, lo celebró litúrgicamente durante mil años.

Su proclamación solemne por Pío IX no fue una innovación, sino el reconocimiento doctrinal de una fe mantenida universalmente.

En Ineffabilis Deus, el Papa define: “Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente […] es una doctrina revelada por Dios.”

Con esta frase, el Magisterio ancló el dogma en la revelación divina, no solo en la tradición.

2. Fundamento bíblico: la promesa de una mujer victoriosa

Aunque la Biblia no describe explícitamente “la concepción inmaculada de María”, la Iglesia reconoce en la Escritura un tejido de indicios y revelaciones progresivas que sustentan esta verdad. Los textos clave son tres:

2.1. Génesis 3,15: el Protoevangelio

Es el primer anuncio de la redención y la primera referencia a la victoria de una mujer: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella te aplastará la cabeza mientras tú le hieres el talón.”

La Iglesia, desde los Padres apostólicos, ha visto en esta mujer a María. La enemistad total entre la mujer y la serpiente implica una santidad original plena.

Como explica San Ireneo (siglo II): “El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María.”

Una mujer totalmente asociada a la victoria de Cristo no puede haber estado bajo dominio del pecado.

2.2. Lucas 1,28: “Llena de gracia” (κεχαριτωμένη) (Kejaritomene)

El saludo del ángel Gabriel es único: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.”

El término griego kecharitōménē (Kejaritomene), no significa solo “agraciada”, sino colmada permanentemente de gracia, desde un momento inicial. Es un participio perfecto pasivo que indica una acción ya realizada y continuada.

El Santo padre Benedicto XVI lo explicaba así: “María no solo recibió gracia; ella fue transformada por la gracia desde su origen.”

La Iglesia ve aquí el fundamento explícito para afirmar que María no tuvo un instante sin gracia santificante.

2.3. Apocalipsis 12: la Mujer vestida de sol

La liturgia aplica continuamente esta imagen a María: “Una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas…”

Aunque el texto tiene múltiples significados (Israel, la Iglesia), la tradición ve en su plenitud la figura de la Madre del Mesías, gloriosa y vencedora sobre el Dragón.

Su plenitud divina y su victoria escatológica están vinculadas a su santidad total.

3. Fundamento teológico: la plenitud de gracia en función de Cristo

La doctrina de la Inmaculada Concepción no exalta a María por sí misma, sino que glorifica a Cristo, autor de toda gracia.

La clave está en comprender que María fue redimida también por Cristo, pero de una manera anticipada.

Santo Tomás de Aquino intuía esta posibilidad, pero quien la formuló definitivamente fue el beato Juan Duns Escoto (siglo XIII), quien explicó: “Dios pudo hacerlo, convenía que lo hiciera, luego lo hizo.”

Cristo es redentor de María preservándola del pecado original, como un médico que impide que una persona contraiga la enfermedad, en lugar de curarla luego.

Este es el corazón teológico del dogma: María fue redimida de manera eminente, por anticipación a los méritos de Cristo.

Aquí lo explicamos más ampliamente en su dimensión cristológica, soteriológica, mariológica y antropológica.

3.1. El principio teológico fundamental: TODO en María es por Cristo

El dogma de la Inmaculada Concepción no se explica desde María por sí misma, ni desde una especie de privilegio aislado o estético. Su clave está en esta afirmación esencial del Magisterio: “En previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, María fue preservada de la culpa original” (Ineffabilis Deus).

Es decir:

  • María no es fuera de Cristo,
  • no es paralela a Cristo,
  • no es independiente de Cristo,
    sino que su privilegio proviene del mismo Cristo y de la eficacia anticipada de su redención.

La Inmaculada no disminuye a Cristo; al contrario, lo exalta, porque muestra la potencia absoluta de Su obra.

3.2 ¿Qué significa “plenitud de gracia”? (Lc 1,28)

El ángel saluda a María diciendo: κεχαριτωμένη (kecharitōménē) —“llena de gracia”.

La exégesis actual coincide en que es un participio perfecto pasivo que implica:

Acción perfecta terminada en el pasado: María ya había sido agraciada antes del anuncio del ángel. No es que “a partir de ahora Dios te da gracia”, sino “tú ya has sido totalmente transformada y permaneces en ese estado”.

Acción recibida (pasivo divino): Dios es quien ha realizado en María esta plenitud de gracia.

Estado permanente de gracia: No es un momento puntual, sino una condición constante, sin ruptura.

Plenitud superlativa: Lucas utiliza un término único que no se aplica a ninguna otra persona en la Escritura.

Conclusión: El saludo angélico implica que María vivía en una condición de gracia divina plena, estable y perfecta, incompatible con la existencia del pecado original.

Pero lo decisivo es lo siguiente: Esta plenitud no es autónoma: es un don gratuito por los méritos futuros de Cristo.

3.3. La pregunta central de la teología: ¿cómo puede ser María redimida si no tuvo pecado?

Aquí aparece el corazón de la reflexión teológica medieval.

La doctrina cristiana enseña: “Todos necesitan ser redimidos por Cristo.”

Entonces, ¿cómo fue redimida María si nunca estuvo en pecado?

3.4. La clave de Duns Escoto: la “redención preventiva”

El beato Juan Duns Escoto (s. XIII) articuló la solución que adoptó finalmente la Iglesia, la cual podemos entender de esta manera:

Cristo es redentor universal.

No hay excepción: ni María está fuera de Su redención.

Hay dos modos de redención:

  1. Liberativa: Dios salva a alguien después de caer (lo que hace con nosotros).
  2. Preservativa o preventiva: Dios salva a alguien antes de caer, preservándolo del mal.

Escoto lo expresó en su argumento clásico: “Dios pudo hacerlo, convenía que lo hiciera, luego lo hizo.”
(Potuit, decuit, ergo fecit)

La idea es simple:
—Si Cristo puede redimir PERFECTAMENTE, ¿qué modo de redención es más perfecto: curar o preservar?
—Preservar es una forma superior: evita el mal, no solo lo repara.

Así, María fue redimida de la forma más perfecta posible.

Por tanto, La Inmaculada Concepción NO excluye la redención, sino que muestra su máxima eficacia anticipada.

Cristo “aplicó” a su Madre los frutos de su Pasión antes del tiempo, en previsión de lo que Él realizaría en la Cruz.

3.5. Cristo es el fundamento ontológico del don de María

La teología afirma que la gracia santificante de María:

  • procede ontológicamente de Cristo,
  • es cristocéntrica,
  • es participación anticipada de la gracia pascual,
  • es “plenitud” porque Cristo es plenitud (cf. Col 1,19).

María no es la fuente de la gracia: es la primera receptora y la plenamente transformada por la obra de Cristo.

De manera paradójica y hermosa:

  • Cristo es causa de María en el orden de la gracia,
  • mientras María es causa de Cristo en el orden de la carne.

Esto se llama la “mutua implicación” de Cristo y María en la historia de la salvación.

3.6. Dimensión soteriológica: María como la primera redimida

El dogma resalta que María no es excepción al pecado original por “naturaleza especial”, sino por redención singular.

El Magisterio insiste en esto:

Lumen Gentium 53: “Fue redimida de un modo sublime en atención a los méritos de su Hijo.”

Lumen Gentium 56: “Desde el primer instante de su concepción, fue enriquecida con una santidad sumamente excepcional.”

La Inmaculada, entonces, no afirma superioridad, sino primacía redentora.

María es:

  • la primera redimida,
  • la redimida en grado máximo,
  • la redimida anticipadamente,
  • la redimida para una misión única.

3.7. Dimensión cristológica: Cristo necesita una Madre “toda de Dios”

El dogma no exalta a María por sí misma, sino por su relación con Cristo.
Dios quiso que el Verbo se encarnara en un seno limpio de todo pecado. No por necesidad física, sino por conveniencia teológica.

Los Padres de la Iglesia lo vieron claramente:

San Atanasio: “Era conveniente que Aquel que venía a recrear al hombre fuera formado en un seno incorrupto.”

San Efrén: “Tú, Señor, y tu Madre estáis solos completamente bellos: en ninguno de vosotros hay mancha.”

San Ireneo: “Lo que Eva ató con su incredulidad, María lo desató con su fe.”

Todo converge en esta idea:

El Hijo de Dios entra al mundo por una puerta perfectamente abierta a la gracia.

La Inmaculada Concepción de María es una armonía perfecta entre:

  • la santidad de Cristo
  • y la dignidad del instrumento elegido para su Encarnación.

3.8. Dimensión antropológica: María como “primicia de la nueva creación”

En María acontece lo que Dios quiere para todos:

  • libertad del pecado,
  • plenitud de gracia,
  • victoria sobre el mal.

Ella es la primera totalmente renovada por Cristo. Es una “anticipación” de lo que Dios hará con la humanidad entera. Por eso es “imagen escatológica de la Iglesia”.

Como enseña Lumen Gentium 65: “En María, la Iglesia ya alcanzó la perfección en la que existe sin mancha ni arruga.”

La Inmaculada no es solo un privilegio: es una profecía.

3.9. Síntesis: ¿qué significa teológicamente la Inmaculada Concepción?

En conclusión, La Inmaculada Concepción significa que:

  1. Cristo es el único Redentor,
    y su redención es tan perfecta que puede actuar anticipadamente.
  2. María es la obra maestra de la gracia,
    porque es la persona a quien Cristo aplica su salvación de forma total.
  3. La plenitud de gracia de María es cristocéntrica,
    no nace de ella misma, sino de Cristo.
  4. La Inmaculada preserva la verdad de la Encarnación,
    pues María es preparada para ser la Madre del Verbo.
  5. El dogma glorifica a Dios,
    no a la creatura, porque su poder se manifiesta más en preservar que en curar.

María es inmaculada no a pesar de Cristo, sino precisamente por Cristo.

4. Fundamento doctrinal: el Magisterio habla

4.1. Concilio de Trento (1546)

Al definir el pecado original, el Concilio añadió una frase decisiva: “…declara que no se incluye en esta declaración a la bienaventurada e inmaculada Virgen María.”
(Dz 1573)

Esto preparó el terreno doctrinal para el dogma posterior.

4.2. Bula Ineffabilis Deus (1854)

Pío IX, tras consultar a todos los obispos del mundo, afirmó que esta doctrina ha sido creída “siempre, en todas partes y por todos” (principio de consensus fidelium).

El texto subraya cuatro aspectos:

  • Preservación total de la culpa original.
  • Desde el primer instante de la concepción.
  • Por un privilegio singular de Dios.
  • En vista de los méritos de Jesucristo.

Con esto queda claro que no es un privilegio aislado, sino inserto en la obra de Cristo.

4.3. Lumen Gentium (1964)

El Concilio Vaticano II reafirmó el dogma, especialmente en el capítulo VIII: “Desde el primer instante de su concepción fue enriquecida por Dios con la santidad sumamente excepcional.” (LG 56)

Y agrega: “Resplandece como figura de la Iglesia en orden a la fe, la caridad y la perfecta unión con Cristo.” (LG 63)

5. La Inmaculada Concepción en los Padres de la Iglesia: raíces antiguas y profundas

Desde los primeros siglos, la Iglesia vio a María como una creatura completamente santa.

San Ireneo (siglo II): “Así como Eva, desobedeciendo, se convirtió en causa de muerte, María se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano.”
(Adversus Haereses, III,22,4)

San Efrén (siglo IV): “Tú y tu Madre son totalmente hermosos, no hay mancha en ti ni en tu Madre.”
(Himnos Nisibenos, 27)

San Agustín (siglo V): “Exceptuando a la santa Virgen María, de la cual, por el honor del Señor, no quiero que se trate cuando se habla de pecado.”
(De natura et gratia, 36)

Este consenso patrístico muestra que la Iglesia no inventó una novedad, sino que explicitó una verdad venerada desde antiguo.

6. ¿Por qué es importante para el cristiano de hoy?

La Inmaculada Concepción no es un detalle piadoso, sino un mensaje profundamente humano y actual.

6.1. UN SIGNO CONTRA EL FATALISMO

Vivimos en una cultura marcada por una profunda desconfianza:
– “Así soy, ya no puedo cambiar.”
– “La corrupción es inevitable.”
– “El mal siempre acaba ganando.”
– “El pecado es más fuerte que nosotros.”

Este es el fatalismo moderno, la idea de que nuestras realidades personales, sociales o espirituales están determinadas por fuerzas que no podemos transformar.

El dogma de la Inmaculada Concepción es un golpe frontal al fatalismo, porque:

1.      Proclama que el mal NO es la primera ni la última palabra.

La existencia de María sin el pecado original y ningún otro pecado, es un signo histórico y real de que la gracia de Dios puede vencer incluso antes de que el mal toque la vida humana.

Si Dios pudo preservar a María desde el principio, también puede:
– reconstruir vidas destruidas,
– sanar heridas antiguas,
– transformar realidades injustas,
– sostener procesos de conversión auténticos.

2. El pecado NO es inevitable.

La vida de María demuestra que la existencia humana no está predestinada al fracaso moral.

En un mundo que normaliza el pecado, la Inmaculada es un grito: “El mal no es nuestro destino.”

3. La gracia de Dios tiene poder auténtico.

Muchos cristianos creen de palabra en la gracia pero viven como si solo el esfuerzo humano contara.

La preservación de María es la prueba máxima de que la gracia no solo perdona: también protege, transforma y recrea.

Por eso, la Inmaculada Concepción, es luz para quienes sienten que ya no pueden cambiar, un antídoto espiritual contra la resignación y el derrotismo.

6.2. MARÍA INMACULADA COMO MODELO DE HUMANIDAD PLENA

El ser humano moderno se pregunta continuamente quién es y quién puede llegar a ser. Entre el relativismo, la confusión moral y la crisis de identidad, no tenemos modelos claros de plenitud humana.

Aquí la Inmaculada Concepción tiene un mensaje decisivo:
María es el retrato de la humanidad tal y como Dios la soñó desde la creación.

·         María es la “nueva Eva”: Los Padres de la Iglesia —Ireneo, Efrén, Atanasio— enseñaron que en ella aparece la humanidad renovada, capaz de decir “sí” plenamente a Dios.

María no es “más humana” porque no tuvo pecado; es plenamente humana porque no fue deformada por el pecado.

·         María muestra la armonía perfecta entre libertad y gracia: La cultura actual plantea una falsa oposición o autonomía radical, o sumisión ciega.

María revela que la verdadera libertad humana consiste en responder con amor a Dios.

Su “hágase” es el acto más libre de la historia.

·         María es un ideal alcanzable : No se nos presenta para desanimarnos, sino como la primera realización de lo que Dios quiere hacer en nosotros.

Ella es la primicia de la nueva humanidad, no la excepción.

·         María muestra una vida sin doblez.: En un mundo de fragmentación interior, de máscaras, de personas rotas, la Inmaculada muestra la unidad interior, la integridad, la paz del corazón sin fracturas.

Por eso, la Iglesia la propone como modelo de realización plena, no por ausencia de problemas, sino por su transparencia total a Dios.

6.3. UN RECORDATORIO DE NUESTRA DIGNIDAD

Una de las crisis más profundas de nuestro tiempo es la crisis de la dignidad humana.

La pornografía, la violencia, la cosificación, la trata de personas, el individualismo extremo y la cultura del descarte han oscurecido la percepción de la nobleza del ser humano.

En este contexto, el dogma de la Inmaculada Concepción le dice al mundo:

La dignidad del ser humano es tan grande que Dios quiso un destino sin mancha ni corrupción.

a. María revela el valor infinito de la persona humana.

La gracia que María recibe no la separa de nosotros; revela lo que Dios piensa del ser humano desde la eternidad.

b. La Inmaculada Concepsión, muestra que la santidad es nuestra vocación natural.

La existencia sin pecado de María no es una excepción caprichosa, sino la revelación de que la vida humana está hecha para vivir en amistad con Dios.

La humanidad de María es lo que Adán y Eva debían ser, y lo que la redención quiere restaurar en nosotros.

c. María devuelve dignidad al cuerpo y a la feminidad.

En una sociedad que reduce el cuerpo —especialmente el de la mujer— a objeto, la Inmaculada Concepción es una proclamación de que el cuerpo es templo de Dios y lugar de gracia.

d. La Inmaculada Concepción denuncia toda forma de deshumanización.

Al mostrar a la humanidad en su plenitud, condena todo aquello que intenta rebajar lo humano:
– vicios,
– esclavitudes,
– ideologías,
– estructuras de pecado.

Por eso, María no es solo signo religioso: es una bandera teológica de la dignidad humana.

6.4. Un mensaje para la Iglesia

La Iglesia vive en el siglo XXI múltiples tensiones: violencia, escándalos, pérdida de credibilidad, crisis de fe, divisiones internas, secularización, desgaste pastoral.

En esta situación, la Inmaculada Concepción es un mensaje profético para el Pueblo de Dios.

ü  La Iglesia está llamada a ser santa como María.

El Concilio Vaticano II lo dijo en Lumen Gentium 65: “La Iglesia, contemplando a María, ya es vista como la esposa sin mancha ni arruga.”

María es lo que la Iglesia está llamada a ser:
– humilde,
– obediente,
– sin doblez,
– disponible a la acción del Espíritu.

ü  La Inmaculada denuncia el pecado dentro de la Iglesia.

No desde el moralismo, sino desde la verdad del Evangelio.

María recuerda a la Iglesia que su vocación principal no es el poder, ni la eficiencia, ni la estructura, sino la santidad.

ü  María muestra a la Iglesia el camino de la misión auténtica.

Ella evangeliza de la manera más eficaz:
– llevando a Cristo,
– escuchando la Palabra,
– caminando con los que sufren,
– guardando las cosas en el corazón,
– dando testimonio silencioso y profundo.

La Iglesia contemporánea necesita volver a su estilo primigenio, volver su mirada a esa iglesia primitiva, a su corazón.

ü  María es la garantía de esperanza escatológica.

En medio de la confusión histórica, la Inmaculada Concepción recuerda que la victoria final ya está asegurada.

Ella es “la mujer vestida de sol” (Ap 12), signo de la victoria definitiva sobre el mal.

La Iglesia, aunque herida, camina hacia esa victoria con la seguridad de que Dios la guía hacia una plenitud semejante a la de María.

7. La celebración litúrgica del 8 de diciembre

La solemnidad tiene misa propia y un prefacio que resume toda su teología:

“Preservaste a la Virgen María de toda mancha de pecado original para preparar en ella una digna morada a tu Hijo…”

La Eucaristía del 8 de diciembre es una proclamación de esperanza, de victoria sobre el pecado y de la belleza de la gracia divina.

Como en muchos lugares —así como para nuestro seminario Diocesano — es una de las fiestas marianas más populares, acompañada de procesiones, actos devocionales y celebraciones culturales.

8. Conexión con las apariciones: Lourdes y la confirmación de 1858

Cuatro años después de la definición del dogma, la Virgen se apareció en Lourdes a Bernardita Soubirous.
En su mensaje dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción.” Bernardita, una joven analfabeta, no entendía ese título.

Para la Iglesia, este hecho —aunque no forma parte del dogma— fue una confirmación providencial de la verdad definida.

9. Conclusión: La Inmaculada, aurora de una nueva humanidad

La Solemnidad de la Inmaculada Concepción no es solo un recuerdo doctrinal: es un canto a la esperanza, una luz que anuncia el proyecto de Dios para la humanidad.

María es la primera redimida, la primera plenamente libre, la primera victoriosa.

Su “sí” permite que Cristo entre en el mundo y su inmaculada existencia es el anuncio de que la gracia puede reconstruir todo lo que el pecado destruye.

Cada 8 de diciembre, la Iglesia proclama con alegría: “María es toda santa. María es toda de Dios. Y en ella comienza la nueva creación.”

Un mensaje que, en un mundo herido, sigue siendo más urgente que nunca.

adviento tiempo de espera gozosa
EL ADVIENTO UN TIEMPO DE ESPERA GOZOSA.

EL ADVIENTO EN LA VIDA DE LA IGLESIA COMO UN TIEMPO DE ESPERA GOZOSA A LA NAVIDAD.

El Adviento constituye uno de los tiempos litúrgicos más ricos y profundos de la Iglesia Católica. Su nombre proviene del latín adventus, que significa “venida”, y expresa la expectativa de la visita de Dios a su pueblo. No se trata únicamente de la preparación para la Navidad, sino de un tiempo que abraza tres dimensiones esenciales de la fe cristiana: la memoria del nacimiento del Señor, la preparación espiritual para su venida sacramental y diaria, y la esperanza escatológica de su retorno glorioso al final de los tiempos.

A lo largo de la historia, el Magisterio de la Iglesia ha iluminado el sentido del Adviento a través de documentos como el Catecismo de la Iglesia Católica, las Constituciones del Concilio Vaticano II, especialmente Sacrosanctum Concilium y Lumen Gentium, así como encíclicas y homilías de diversos pontífices.

En este articulo solo abarcaremos algunos elementos, para su comprensión total, les invitamos a visitarnos en nuestra página de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa. www.chilpancingochilapa.org.

Ahí desarrollaremos una comprensión integral del Adviento en sus dimensiones teológica, doctrinal y espiritual, mostrando cómo este tiempo se inserta en la economía de la salvación y en la vida concreta del creyente.

I. Fundamento Teológico del Adviento

El Adviento como tiempo de espera mesiánica

Desde su origen, el Adviento se arraiga en la expectativa del Mesías anunciada en las Escrituras. Los profetas —particularmente Isaías, Miqueas y Zacarías— anuncian la llegada de un Salvador que traerá la paz y restaurará la relación entre Dios y la humanidad. Pasajes como Is 7,14 (“He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo”) e Is 9,1-6 (“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”) han sido centrales en la liturgia y en la espiritualidad del Adviento.

La Iglesia contempla estos textos no como recuerdos del pasado, sino como parte de un dinamismo permanente de la historia de la salvación.

El Adviento hunde sus raíces en la espera mesiánica del pueblo de Israel, una espera que se extiende desde las primeras páginas del Génesis hasta Juan el Bautista. La Iglesia revive esta espera como una pedagogía espiritual que conduce al encuentro con Cristo.

Una mirada Desde el Protoevangelio hasta las promesas patriarcales

Tras el pecado original, Dios pronuncia la primera promesa de salvación: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella te aplastará la cabeza” (Gn 3,15).

Los Padres de la Iglesia leyeron este versículo como anuncio del Mesías y de su Madre. San Ireneo comentaba: “Así como por la desobediencia de una virgen el hombre cayó, también por la obediencia de una virgen el hombre es levantado” (Adversus Haereses, III, 22,4).

Con Abraham la promesa se universaliza: “En ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra” (Gn 22,18).

San Pablo interpreta esta promesa como anuncio directo de Cristo (Gal 3,16), fundamento de la espera mesiánica.

La esperanza davídica

Dios promete a David un rey cuyo trono durará para siempre (2 Sam 7,12-16). La liturgia del Adviento retoma estos textos cada año, reconociendo en Jesús al descendiente esperado.

El profeta Isaías anuncia la llegada de un rey justo y pacífico: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado… y su nombre será Príncipe de la Paz” (Is 9,5-6).

Isaías es, de hecho, la voz profética central del Adviento.

Los profetas: pedagogía de la esperanza

La espera mesiánica fue moldeada por siglos de enseñanza profética. Los textos más significativos incluyen:

Is 7,14: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.”

Mi 5,2: “De ti, Belén, saldrá el que debe gobernar a Israel.”

Jer 23,5: “Suscitaré a David un vástago justo.”

La liturgia del Adviento nos introduce en este proceso de maduración espiritual. El Concilio Vaticano II afirma que Dios “preparó mediante los profetas el camino del Evangelio” (Dei Verbum 3).

Juan el Bautista: el Precursor

El Adviento presenta a Juan el Bautista como figura clave. Él proclama: “Preparad el camino del Señor y enderezad sus sendas” (Mt 3,3).

El Catecismo recuerda que en el Adviento la Iglesia “vuelve a escuchar la llamada de Juan Bautista a la conversión” (CIC 524). Su predicación define la actitud espiritual del Adviento: vigilancia, austeridad y conversión.

Dimensión teológica: Dios toma la iniciativa

Toda esta espera no nace del deseo humano, sino de la iniciativa divina. Dei Verbum enseña: “Dios habló a los hombres como amigos, movido por su gran amor” (DV 2).

La espera mesiánica se basa en la fidelidad de Dios, no en esfuerzos humanos.

Dimensión patrística de la espera

Los Padres de la Iglesia profundizan esta realidad:

San Agustín: “Toda la vida del cristiano es un santo deseo” (In I Ioannis, 4,6).
El Adviento educa el deseo del corazón.

San Ireneo: “Cristo recapitula en sí toda la historia” (Adversus Haereses, III, 18,1).
La espera mesiánica encuentra en Cristo su cumplimiento.

San Ambrosio: “María es el modelo de todo creyente que lleva a Cristo en su interior” (Expositio in Lucam, II, 26). María encarna la espera perfecta.

Dimensión litúrgica: actualización de la espera

El Catecismo enseña: “La Iglesia celebra cada año la espera mesiánica compartiendo la preparación para la primera venida y renovando el ardiente deseo de la segunda venida de Cristo” (CIC 524).

La liturgia no recuerda un pasado: hace presente la esperanza.

QUE PODEMOS HACER EN MI COMUNIDAD Y MI FAMILIA, PARA VIVIR ESTE ADVIENTO?

a) Recuperar el sentido cristiano de la espera

El Adviento no es activismo litúrgico; es una pedagogía de la espera.
Inviten a la comunidad y/o a la familia a preguntarse:

  • ¿Qué espero realmente hoy del Señor?
  • ¿Qué áreas de mi vida necesitan que Cristo nazca allí?
  • ¿Qué deseos espirituales debo despertar?

b) Fomentar silencio y oración

El Papa Francisco recuerda que Adviento es tiempo para “hacer espacio en nuestro corazón para Aquel que viene”.
Practicar como comunidad y/o familia:

  • Momentos de silencio antes de la misa.
  • Jornada semanal de adoración.
  • Breves jaculatorias durante el día: “Ven, Señor Jesús”.

c) Confesión y reconciliación

Adviento es camino de conversión.
Organizar y/o participar en familia:

  • Celebraciones penitenciales comunitarias.
  • Horarios amplios de confesión, especialmente en semanas 2 y 3

Continuaremos…

felicitación Mons. José de Jesús Gonzáles
Felicidades Mons. José de Jesús González Hernández OFM

¡¡¡ Felicidades Mons. José de Jesús Gonzáles Hernández OFM, en su nueva encomienda. !!!

Al conocer la noticia de la confirmación de parte del Sumo Pontífice León XIV de usted como miembro del Dicasterio para la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa y en especial la Dimensión de Vida Consagrada que transita en ella, no puede menos que agradecer al Señor de la Vida y de la Historia, por este nombramiento.

Su presencia en dicho Dicasterio es para la Iglesia particular de Chilpancingo- Chilapa y para la Iglesia Universal un motivo de alegría porque de esta manera se enriquece el apoyo que la Iglesia brinda a los consagrados y a las sociedades de vida apostólica.

Elevamos nuestra pobre oración para que el Espíritu Santo le ilumine y que María de Guadalupe nuestra Madre lo acompañe en su caminar en esta nueva encomienda.

Dios lo bendiga y le guarde.

Resumen 1 Exhortación Apostólica Dilexi te …“Te he amado”

La «Exhortación Apostólica Dilexi te» del Papa León XIV, publicada el 4 de octubre de 2025, es un documento extenso y profundo sobre el “amor hacia los pobres”, presentando una reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la opción preferencial por los pobres en la vida de la Iglesia y de los cristianos.

El Papa León XIV ha promulgado recientemente esta Exhortación Apostólica en clara continuidad con el magisterio del Papa Francisco. Y tal vez esto es lo primero que debemos destacar.

Lo primero que hay que decir sobre el Dilexi te es que incluso en el título es una reminiscencia de todo el camino que recorrió el Papa Francisco. Efectivamente, la última Exhortación Apostólica de Papa Francisco fue Dilexi nos, que significa “nos ha amado”.

El verbo deligere es un verbo entrañable en la lengua latina que significa precisamente eso, amar y amar de corazón, amar de manera integral y profunda. La Exhortación Apostólica del Papa Francisco, Dilexi nos hace referencia en tercera persona al amor que nos ha tenido, concretamente el amor que nos ha tenido el corazón de Jesús. Es la gran Exhortación Apostólica del Papa Francisco sobre el corazón de Jesús.

Y esto hay que recordarlo porque es una es una palabra que nos pone en las entrañas mismas del mensaje de la escritura y en las entrañas mismas del evangelio. Es el amor concretamente el amor compasivo, el amor misericordioso de Dios, el que hace posible que nosotros seamos transformados por su gracia y que entremos en amistad y en unión con él. Todo es fruto de ese amor.

“TE HE AMADO”

El documento comienza evocando el mensaje bíblico de Apocalipsis 3,8-9, donde Jesús declara su amor a la comunidad cristiana de Filadelfia, pobre y despreciada, destacando que el contacto con los pobres es fundamental para entender el corazón de Cristo y su amor entregado hasta el final (Ap 3,9; Lc 1,52-53).

Esta idea que es muy frecuente en el evangelio y que está en toda la Biblia y es la fuerza de interpelación que tiene el pobre para todo ser humano, pero muy particularmente para nosotros los cristianos. ¿Qué significa interpelar? etimológicamente significa interrumpir. El pobre, el necesitado, se pone en medio de nuestro camino.

Podemos recordar la parábola del buen samaritano, por ejemplo.

Se pone en nuestro camino como una especie de interrogante. Parece un obstáculo. Es alguien que me interrumpe, es algo que me cuestiona, es algo es una realidad, quiero decir, no, no es un algo de objeto, es una realidad que interrumpe el curso de mis pensamientos, de mis planes, de mis proyectos.

Creo que la imagen más clara, insisto, es la del buen samaritano, que fue tan querida y tan predicada por el Papa Francisco.

El Papa León, en continuidad con su la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, Dilexi nos, elaboró este texto para subrayar la conexión entre el amor de Cristo y el llamado a acercarse a los pobres, destacando que reconocer al pobre es reconocer el mismo corazón de Cristo.

Se explica que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables, y que amar a los pobres es una expresión concreta de la autenticidad del amor a Dios, fundamentando esta enseñanza en textos bíblicos como Mt 25,40; 1 Jn 4,20; Mc 12,29-31).

Entonces, el Papa León nos está exhortando a que nosotros nos dejemos interrumpir, a que nosotros le demos importancia a esa interpelación, a que salgamos de nuestras burbujas, a que salgamos de nuestra autorreferencialidad. ¿Qué significa una vida autorreferente? Significa una vida en la que yo únicamente me juzgo por mis propios criterios y seguramente es algo aprobado y seguramente desde mi propio criterio yo soy magnífico y desde mi propio criterio soy muy bueno y probablemente ya casi me estoy canonizando yo mismo. Pero todo eso es autorreferencialidad.

Estoy mirándome únicamente a mí mismo. Es una burbuja que tiene solamente un espejo por dentro.

El grito, el dolor del pobre rompe esa burbuja. El dolor del pobre rompe esa autorreferencialidad y en cierto sentido me obliga a mirar más allá.

La historia de la Iglesia muestra una constante atención a los pobres, desde los primeros cristianos, quienes organizaban ayuda a viudas y necesitados (Hch 6,1-6), hasta los Padres de la Iglesia que consideraban la caridad hacia los pobres como expresión vital de la fe (San Ignacio de Antioquía, San Juan Crisóstomo, San Agustín).

Y para sorpresa de algunos, el Papa León relanza, vuelve a plantear delante de la Iglesia, delante de la humanidad entera, una expresión que se ha utilizado bien y mal. En este caso, por supuesto, el Papa quiere darle la mejor aplicación. Esa expresión es opción por los pobres, opción preferencial por los pobres.

“LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES”

El documento de Aparecida de nuestros obispos de América Latina y el Caribe hablaba de una opción evangélica, según el evangelio por los pobres. Pues, ese es un punto fundamental que no se puede descartar en lo que nos ofrece el Papa León en Dilexi te, es necesario volver a hablar de la opción por los pobres con un criterio teológico muy bello y es que como nos enseña el Nuevo Testamento, tanto en las palabras de Cristo como en los documentos de los apóstoles, el amor a Dios y el amor al prójimo Aunque son distintos, y eso también hay que decirlo, son inseparables.

Se expone la vocación de la Iglesia como madre de los pobres y el testimonio de santos como San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta y otros, quienes vivieron una solidaridad con los pobres, no solo desde la beneficencia, sino desde un compromiso profundo y profético.

) Es decir, cuidémonos de dos tentaciones. Una tentación es mezclar, confundir el amor a Dios y al prójimo. Por ejemplo, imaginándonos que si yo tengo una vida muy espiritual, ya con eso cumplí con el amor al prójimo. O si yo tengo una vida de gran compromiso social, ya ahí está todo el amor que yo le debí a Dios.

 No son amores distintos, pero por otra parte son inseparables. Y en este sentido, como lo recuerda el Papa, es perfectamente elocuente y suficiente lo que dice la primera carta de Juan. El que ve a su hermano pasar necesidad y hombre sin entrañas no hace nada por él, ¿cómo podrá tener amor de Dios en su corazón? son inseparables. Son distintos, pero son inseparables

Se destaca la importancia del papel educativo y social de la Iglesia hacia los pobres, con la fundación de escuelas y la atención a la dignidad humana a través de la educación, citando escuelas y congregaciones católicas dedicadas a los más necesitados.

De lo cual hablaremos en la próxima entrega.