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EL ADVIENTO UN TIEMPO DE ESPERA GOZOSA.

EL ADVIENTO EN LA VIDA DE LA IGLESIA COMO UN TIEMPO DE ESPERA GOZOSA A LA NAVIDAD.

El Adviento constituye uno de los tiempos litúrgicos más ricos y profundos de la Iglesia Católica. Su nombre proviene del latín adventus, que significa “venida”, y expresa la expectativa de la visita de Dios a su pueblo. No se trata únicamente de la preparación para la Navidad, sino de un tiempo que abraza tres dimensiones esenciales de la fe cristiana: la memoria del nacimiento del Señor, la preparación espiritual para su venida sacramental y diaria, y la esperanza escatológica de su retorno glorioso al final de los tiempos.

A lo largo de la historia, el Magisterio de la Iglesia ha iluminado el sentido del Adviento a través de documentos como el Catecismo de la Iglesia Católica, las Constituciones del Concilio Vaticano II, especialmente Sacrosanctum Concilium y Lumen Gentium, así como encíclicas y homilías de diversos pontífices.

En este articulo solo abarcaremos algunos elementos, para su comprensión total, les invitamos a visitarnos en nuestra página de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa. www.chilpancingochilapa.org.

Ahí desarrollaremos una comprensión integral del Adviento en sus dimensiones teológica, doctrinal y espiritual, mostrando cómo este tiempo se inserta en la economía de la salvación y en la vida concreta del creyente.

I. Fundamento Teológico del Adviento

El Adviento como tiempo de espera mesiánica

Desde su origen, el Adviento se arraiga en la expectativa del Mesías anunciada en las Escrituras. Los profetas —particularmente Isaías, Miqueas y Zacarías— anuncian la llegada de un Salvador que traerá la paz y restaurará la relación entre Dios y la humanidad. Pasajes como Is 7,14 (“He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo”) e Is 9,1-6 (“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”) han sido centrales en la liturgia y en la espiritualidad del Adviento.

La Iglesia contempla estos textos no como recuerdos del pasado, sino como parte de un dinamismo permanente de la historia de la salvación.

El Adviento hunde sus raíces en la espera mesiánica del pueblo de Israel, una espera que se extiende desde las primeras páginas del Génesis hasta Juan el Bautista. La Iglesia revive esta espera como una pedagogía espiritual que conduce al encuentro con Cristo.

Una mirada Desde el Protoevangelio hasta las promesas patriarcales

Tras el pecado original, Dios pronuncia la primera promesa de salvación: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella te aplastará la cabeza” (Gn 3,15).

Los Padres de la Iglesia leyeron este versículo como anuncio del Mesías y de su Madre. San Ireneo comentaba: “Así como por la desobediencia de una virgen el hombre cayó, también por la obediencia de una virgen el hombre es levantado” (Adversus Haereses, III, 22,4).

Con Abraham la promesa se universaliza: “En ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra” (Gn 22,18).

San Pablo interpreta esta promesa como anuncio directo de Cristo (Gal 3,16), fundamento de la espera mesiánica.

La esperanza davídica

Dios promete a David un rey cuyo trono durará para siempre (2 Sam 7,12-16). La liturgia del Adviento retoma estos textos cada año, reconociendo en Jesús al descendiente esperado.

El profeta Isaías anuncia la llegada de un rey justo y pacífico: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado… y su nombre será Príncipe de la Paz” (Is 9,5-6).

Isaías es, de hecho, la voz profética central del Adviento.

Los profetas: pedagogía de la esperanza

La espera mesiánica fue moldeada por siglos de enseñanza profética. Los textos más significativos incluyen:

Is 7,14: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.”

Mi 5,2: “De ti, Belén, saldrá el que debe gobernar a Israel.”

Jer 23,5: “Suscitaré a David un vástago justo.”

La liturgia del Adviento nos introduce en este proceso de maduración espiritual. El Concilio Vaticano II afirma que Dios “preparó mediante los profetas el camino del Evangelio” (Dei Verbum 3).

Juan el Bautista: el Precursor

El Adviento presenta a Juan el Bautista como figura clave. Él proclama: “Preparad el camino del Señor y enderezad sus sendas” (Mt 3,3).

El Catecismo recuerda que en el Adviento la Iglesia “vuelve a escuchar la llamada de Juan Bautista a la conversión” (CIC 524). Su predicación define la actitud espiritual del Adviento: vigilancia, austeridad y conversión.

Dimensión teológica: Dios toma la iniciativa

Toda esta espera no nace del deseo humano, sino de la iniciativa divina. Dei Verbum enseña: “Dios habló a los hombres como amigos, movido por su gran amor” (DV 2).

La espera mesiánica se basa en la fidelidad de Dios, no en esfuerzos humanos.

Dimensión patrística de la espera

Los Padres de la Iglesia profundizan esta realidad:

San Agustín: “Toda la vida del cristiano es un santo deseo” (In I Ioannis, 4,6).
El Adviento educa el deseo del corazón.

San Ireneo: “Cristo recapitula en sí toda la historia” (Adversus Haereses, III, 18,1).
La espera mesiánica encuentra en Cristo su cumplimiento.

San Ambrosio: “María es el modelo de todo creyente que lleva a Cristo en su interior” (Expositio in Lucam, II, 26). María encarna la espera perfecta.

Dimensión litúrgica: actualización de la espera

El Catecismo enseña: “La Iglesia celebra cada año la espera mesiánica compartiendo la preparación para la primera venida y renovando el ardiente deseo de la segunda venida de Cristo” (CIC 524).

La liturgia no recuerda un pasado: hace presente la esperanza.

QUE PODEMOS HACER EN MI COMUNIDAD Y MI FAMILIA, PARA VIVIR ESTE ADVIENTO?

a) Recuperar el sentido cristiano de la espera

El Adviento no es activismo litúrgico; es una pedagogía de la espera.
Inviten a la comunidad y/o a la familia a preguntarse:

  • ¿Qué espero realmente hoy del Señor?
  • ¿Qué áreas de mi vida necesitan que Cristo nazca allí?
  • ¿Qué deseos espirituales debo despertar?

b) Fomentar silencio y oración

El Papa Francisco recuerda que Adviento es tiempo para “hacer espacio en nuestro corazón para Aquel que viene”.
Practicar como comunidad y/o familia:

  • Momentos de silencio antes de la misa.
  • Jornada semanal de adoración.
  • Breves jaculatorias durante el día: “Ven, Señor Jesús”.

c) Confesión y reconciliación

Adviento es camino de conversión.
Organizar y/o participar en familia:

  • Celebraciones penitenciales comunitarias.
  • Horarios amplios de confesión, especialmente en semanas 2 y 3

Continuaremos…

Fiesta Diocesana al Inmaculado Corazón de María

Fiesta Diocesana al Inmaculado Corazón de María, Patrona de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Ordenación de 14 Diáconos Permanentes y Promulgación del Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029

La Fiesta del Inmaculado Corazón de María en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa es mucho más que un evento más en el calendario, es una expresión viva de la fe del pueblo que peregrina en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa.

 A través de ella, los fieles redescubren su vocación cristiana, renovando su consagración personal y diocesana bajo el amparo materno de la Virgen. Como dice la liturgia mariana: «Cor Mariae, cor Jesu, cor nostrum» — «El corazón de María, el corazón de Jesús, nuestro corazón».

El pasado 28 de junio del presente año, celebramos nuestra primera “Fiesta Diocesana”, en honor a nuestra santa patrona del “Inmaculado Corazón de María”, convocada por Mons. José de Jesús González, OFM., mediante el decreto de fecha 20 de enero 2025, se institucionalizó una fiesta patronal diocesana anual (28 junio), que incluye novenarios, peregrinaciones, charreadas, vigilia de oración, eucaristía solemne y convivencia cultural

Entre las disposiciones más destacadas del decreto se encuentran:

  • La celebración anual (28 de junio ) de una fiesta patronal diocesana solemne en honor al Inmaculado Corazón de María.
  • La publicación de un libro y devocionario oficial para fomentar la espiritualidad mariana en las parroquias.
  • La organización de encuentros decanales con fieles laicos para promover la devoción y su vivencia comunitaria.
  • La invitación a todos los agentes pastorales a impregnar sus comunidades con esta espiritualidad, como camino hacia la Sinodalidad y la paz.

Esta fiesta estuvo engalanada con la participación e fieles de toda la Diócesis de Chilpancingo- Chilapa, la Ordenación de 14 Diáconos Permanentes y la Promulgación del Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029.

En esta celebración resalto la alegría y el jubilo de todo el pueblo de Dios, quien motivado por el Obispo Mons. José de Jesús González, celebramos esta naciente “Fiesta Diocesana”.

Durante la Celebración, el Obispo, remarco varios aspectos importantes:

La fiesta:

“Hay muchas expresiones de fiesta y entre nosotros hay “fiesteros”. En algunos lugares todavía guardan las tradiciones, hay un cargo que le llaman los fiesteros. Entonces dijimos, ¿cómo hacer júbilo, cómo hacer fiesta? Pues vamos a pedir a “los fiesteros” que hagamos una fiesta. Así entonces, la fiesta aquí está, esto es la máxima expresión que tenemos hasta ahora de una Fiesta Diocesana, una fiesta que enseñe, una fiesta que instruya, una fiesta que ayude a descansar, una fiesta que cure, que sane.”

14 Diáconos Permanentes

“La ordenación de los diáconos la teníamos programada en el día de los Diáconos, cuando los diáconos celebran su jubileo, el Jubileo de los diáconos a nivel internacional. Pero quisimos que mejor se pasara a esta fecha, a este día especial, y miren, estamos regalándole al corazón inmaculado de María 14 servidores, 14 diáconos, porque eso significa diáconos, servidores, servidores de un amor materno.

Qué dicha para los diáconos, para sus familias, y para toda la Diócesis. Tener 14 servidores que van a servir según el modelo del inmaculado corazón de María, que van a ser amor en el servicio a los mas necesitados.

Vamos a pedirle a la Inmaculada corazón de María que les dé una recicladita a su corazón, al corazón de cada una de sus familias, dicen los jóvenes, hay que resetear el corazón, el corazón de la familia, que agarre un nuevo brío, una nueva fuerza. Entonces, felicidades, a ustedes diáconos, felicidades a sus familias, que se prestan a este servicio, servicio de amor.

Servir como sirvió Jesucristo por amor, como sirvió la Virgen María por amor, y ahora que estamos en el santuario de los mártires, recordamos que por amor se entregaron al martirio y dieron un testimonio con su vida.

Les hemos pedido pues una obra social, porque es donde carecemos más en la iglesia, el clero, es en esa pastoral social, por lo que se les ha pedido a ustedes, 14 diáconos permanentes  y a los otros 6 que ordenados anteriormente, para que nos que nos ayuden en esa pastoral social donde no alcanzamos a llegar por los sacramentos, por la palabra de Dios, por lo que ustedes ya traen su proyecto de pastoral social que estarán trabajando con el pueblo de Dios.”

Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029

“El día de hoy vamos a promulgar el sexto plan de Pastoral Diocesano, donde les hemos pedido a todos su voz, su experiencia pastoral, para que quede impreso en nuestro Plan Diocesano de Pastoral.

Este plan, tiene la intención de incidir en la sociedad, ya que, si no incidimos en la sociedad no sirve el sexto plan de pastoral.

Tenemos 3 años desde que yo llegué, evaluando verdad nuestra pastoral, consultando a todos ustedes a través de los grupos, movimientos y comunidades, Párrocos, Parroquias, Decanatos y hasta por regiones pastorales, para poder “atinarle” y no desperdiciar esfuerzos, no perder recursos financieros, que no tenemos, no perder la vida inútilmente, sino que lo poquito que hagamos de los resultados esperados.

El Papa, en este año nos dice que nosotros debemos saber discernir los signos de los tiempos para poder actuar. Entonces tenemos como iglesia una misión, discernir estos acontecimientos históricos, y con la luz del Espíritu Santo, asumirlos y dar una respuesta, sobre todo allí donde no hay esperanza.

Llevemos esperanza, allí donde hay depresión, ánimo, allí donde hay odio, amor, allí donde hay guerra, paz, allí donde hay sufrimiento, consuelo.

Así debe ser verdad la iglesia nuestra y de todo México, porque está inspirado, así mismo en la pastoral nacional, en ese Proyecto Global de Pastoral donde queremos que se disminuyan y ojalá desaparezcan, los, los fallecidos a causa de guerras o a causa de LA violencia.

Toda nuestra acción pastoral, está orientada hacia la gran celebración del Jubileo de los 500 años de la aparición de la Virgen María de Guadalupe, donde queremos ofrecerle a ella, así como el indio Juan Diego le ofreció, una tilma llena de flores. Así nosotros le ofrezcamos para el 2031, un ayate lleno de las flores de nuestras buenas acciones y de comunidades vivas como rosas, como flores perfumadas, bonitas comunidades vivas.

Asi mismo queremos ofrecer nuestro plan pastoral, inspirados en los 2000 años de nuestra redención, Jesucristo, que se va a cumplir ya 2000 años de que murió de amor por nosotros.

El Jubileo 2025

Este jubileo debe marcar la pauta de los jubileos que vienen. Por eso, queridos hermanos y hermanas, no piensen que esto es un evento, nada más así, ocasional, NO, debe ser como una cultura del júbilo, vienen muchos jubileos, hay que disfrutarlos, hay que prepararlos, hay que vivirlos.

Que la Santísima Virgen siga guiando con su ejemplo y protección a esta amada porción del Pueblo de Dios en Guerrero.

¡Viva el Inmaculado Corazón de la Virgen María!

Oración Nacional por la Paz | Domingo II de Cuaresma

La Comisión Episcopal para la Pastoral Liturgica pone a su disposición la propuesta de Monicion Inicial y la Oracion de los fieles, para este Domingo II de Cuaresma 2025, con el fin de unirnos como nacion y como iglesia en Oración Nacional por la paz. (AQUI PUEDES BAJAR EL SUBSIDIO COMPLETO EN FORMATO PDF)

Ciudad de México, a 10 de marzo de 2025

ASUNTO: “Oremos por la paz”

A TODO EL PUEBLO DE DIOS:

Reciban un cordial saludo. Hemos iniciado la Cuaresma, la cual nos invita a cultivar la relación con Dios, por tanto, dediquemos un tiempo a la oración personal y familiar, celebremos el sacramento de la reconciliación y participemos en la celebración Eucaristía dominical.

Ante la situación de dolor que estamos viviendo por la guerra que sufren varias naciones e incluso las diversas formas de violencia que padecemos en nuestro País, consideramos que es necesario releer el mensaje de la Cuaresma del Papa Francisco en este año jubilar: Caminemos juntos en la esperanza:

“La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.

En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades.

Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad”.

Aprovechemos el tiempo de gracia que nos ofrece la Cuaresma y el Año Jubilar el cual nos permite hacer un alto en nuestra vida y escuchar la voz del Señor que nos invita a la conversión, a regresar a Él y con Él y en Él hacer todo. Con el ayuno y la caridad acerquémonos a los demás para tender la mano y caminar juntos.

Con el deseo de ser artesanos de unidad, de comunión, de solidaridad, manifestémonos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. En este tercer domingo del mes hagamos nuestra la intención nacional de pedir la paz en nuestra Patria y en el mundo entero.

Que nuestra Madre María de Guadalupe nos acompañe en este compromiso de caminar juntos, de vencer la autoreferencialidad, para seguir a su Hijo Jesús en su pasión, muerte y resurrección.

Unidos oramos y les bendigo:

Mons. Víctor SÁNCHEZ ESPINOSA
Arzobispo de Puebla de los Ángeles
Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica

Pbro. Lic. Jonathan ARELLANO VERDEJO
Secretario Ejecutivo CEPALI

(AQUI PUEDES BAJAR EL SUBSIDIO COMPLETO EN FORMATO PDF)

MENSAJE CON MOTIVO DE LA SEMANA POR LA VIDA 2025

Este documento ofrece material guía para la impartición de tres pláticas durante la semana por la vida 2025. Se propone que las pláticas se impartan el lunes, miércoles y viernes de dicha semana.

Las pláticas contienen material abundante. No es necesario impartirlo todo, sino que se puede seleccionar lo necesario o lo que se considere lo más valioso para la audiencia a la que se está impartiendo. Subsidio Completo en formato PDF

MENSAJE CON MOTIVO DE LA SEMANA POR LA VIDA 2025

La conciencia iluminada por la verdad nos lleva a hacer el bien

Guadalajara, Jal. A 25 de marzo del 2025

Queridos hermanos en Cristo,

Con profunda esperanza y amor en Cristo Resucitado, me dirijo a ustedes en esta Semana por la Vida, un tiempo de reflexión, oración y compromiso con el don precioso de la vida que Dios nos ha concedido. En un mundo marcado por sombras de muerte y desesperanza, la Iglesia nos recuerda que la vida es un don sagrado, que debe ser acogido, protegido, defendido y promovido (cf. EV, 5) con valentía. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5), como nos recuerda el Papa Francisco en la Bula Spes non confundit (SNC), nos impulsa a proclamar la dignidad de toda persona humana y a trabajar incansablemente por un México justo y reconciliado.

Hoy, en nuestra amada patria mexicana, enfrentamos una dolorosa realidad que hiere el corazón de nuestra sociedad, la cultura de la muerte y del descarte ha permeado en diversas formas, desde la despenalización y promoción del aborto, hasta el azote de la violencia descontrolada, la delincuencia organizada y el flagelo del narcotráfico que ha convertido regiones enteras en zonas de guerra. Estas manifestaciones de muerte, que se han ido instalando en nuestro país, amenazan la dignidad humana, deshumanizan nuestra convivencia y dejan una herida profunda en la conciencia de nuestro pueblo. “(San Pablo) sabe que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento” (SNC, 4), por eso, la Iglesia nos invita a mirar el futuro con esperanza y reafirma su compromiso inquebrantable con la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Esa oscuridad parece también afectar lo más hermoso que Dios nos ha regalado: nuestra conciencia. La conciencia es un “sagrario interior” donde Dios y nosotros conocemos la verdad de nuestras acciones e intenciones (GS, 16). Aquí y ahora, Cristo nos ilumina en nuestra conciencia para dar sentido a nuestra vida y abrirnos a los demás. Es en este espacio interior donde debemos formar una conciencia recta y verdadera, capaz de llamar bien al bien y mal al mal, rechazando cualquier engaño o falsedad que intente justificar el mal.

Sin embargo, la formación de la conciencia no es automática ni subjetiva; requiere ser educada en la luz del Evangelio, la razón natural y la enseñanza de la Iglesia. Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: “Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador” (CEC, 1783). Esta educación de la conciencia exige apertura a la verdad, disposición para aprender de la doctrina de la Iglesia y un compromiso sincero con la búsqueda del bien.

Además, en tiempos donde la confusión busca debilitar la confianza y la esperanza, es aún más urgente fortalecer la conciencia con la verdad. “En lo íntimo de la conciencia moral se produce el eclipse del sentido de Dios y del hombre, con todas sus múltiples y funestas consecuencias para la vida […] no sólo porque tolera o favorece comportamientos contrarios a la vida, sino también porque alimenta la «cultura de la muerte», llegando a crear y consolidar verdaderas y auténticas «estructuras de pecado» contra la vida […] Cuando la conciencia, este luminoso ojo del alma (cf. Mt 6, 22-23), llama «al mal bien y al bien mal» (Is 5, 20), camina ya hacia su degradación más inquietante y hacia la más tenebrosa ceguera moral” (EV, 24). Una conciencia rectamente formada no es esclava de modas pasajeras, de lobbies ni de ideologías, sino que, iluminada por la verdad, nos lleva a reconocer la bondad de Dios y esperar incluso en momentos difíciles.

Por tanto, la formación de una conciencia recta y verdadera es un deber ineludible para cada cristiano. Es mediante la oración, el estudio de la Palabra de Dios, la enseñanza del Magisterio y la práctica de las virtudes que nuestra conciencia puede ser una luz que guíe nuestras decisiones. Así, con una conciencia iluminada por la verdad, podremos ser testigos auténticos de la vida y promotores de la esperanza en medio de la sociedad.

La esperanza cristiana, fundada en la Resurrección de Cristo, nos llama a no desfallecer, sino a ser testigos valientes de la vida. “Esta esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Rm 5,5). En medio de las sombras, somos llamados a ser luz.

“La verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, que así es conducido a conocer y amar al Señor” (Veritatis splendor, 1). La Doctrina Social de la Iglesia nos invita a trabajar por la justicia y la paz, combatiendo las causas estructurales de la violencia y promoviendo la solidaridad. El Proyecto Global de Pastoral nos ofrece una visión clara: somos llamados a ser una Iglesia en salida, profética y misericordiosa, que acompañe el dolor de su pueblo y anuncie con valentía el Evangelio de la vida. ¡No estamos solos! Como nos recuerda Jesús: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

En esta Semana por la Vida, unidos al Jubileo de la Esperanza, abramos nuestra conciencia a la luz de la verdad para ser mensajeros de la esperanza y la vida. Igualmente, alejémonos de la oscuridad de la mentira.

Frente a la cultura de la muerte y del descarte, nuestra respuesta debe ser un compromiso firme y decidido por la cultura de la vida y la dignidad humana. Esto implica:

  • Formar la conciencia, iluminada por la verdad. Es fundamental educarla en la luz del Evangelio y la enseñanza de la Iglesia para evitar caer en el error y la confusión moral.
  • Defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural. La Iglesia nos llama a velar por las personas en sus etapas vulnerables, especialmente a los no nacidos y a los ancianos. No podemos callar ante leyes injustas que atentan contra la dignidad humana. Como dijo San Juan Pablo II: “una nación que mata a sus hijos no tiene futuro”.
  • Promover la familia y la educación en valores. La familia es el primer ámbito donde se aprende a amar y respetar la vida. Es necesario fortalecer el matrimonio, la educación en la fe y los valores cristianos para que las nuevas generaciones crezcan en una cultura de respeto y solidaridad.
  • Combatir la violencia con la paz del Evangelio. No podemos resignarnos ante la violencia. La paz comienza en el corazón de cada persona y se construye con justicia. Como nos recuerda el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “la paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad” (CDSI, 494).
  • Acompañar a las víctimas de la violencia. Como Iglesia, estamos llamados a ser samaritanos que sanan las heridas de quienes han sufrido la violencia. La misericordia es un testimonio concreto de la esperanza cristiana.
  • Fortalecer la evangelización y el compromiso social. No basta con denunciar el mal, es necesario anunciar la Buena Nueva de Cristo. Debemos estar presentes en todos los espacios donde se necesite consuelo y acompañamiento.

Queremos ser mensajeros de la esperanza y de la vida, acogiendo con amor la maternidad. Seamos mensajeros de la esperanza y de la vida, acogiendo con amor al enfermo, débil y vulnerable. Acojamos a nuestros enfermos, particularmente a quienes se encuentran en la cercanía de resurrección de la vida en Cristo. Seamos mensajeros de la esperanza y de la vida, rehabilitando a quienes han caído en las garras del crimen. La dignidad humana se ha visto seriamente dañada por el secuestro, la extorsión y la violencia. Además, en este período debemos ser mensajeros de la esperanza y de la vida con los migrantes, como exhorta el Santo Padre.

Queridos hermanos, la situación que enfrentamos en México es desafiante, pero tenemos la certeza de que Dios camina con su pueblo, y nosotros estamos llamados a ser testigos y mensajeros de la esperanza y de la vida. Que la esperanza sea un faro que oriente nuestro caminar, porque sabemos que el Amor nos ha salvado y nos sostiene.

Oremos con confianza, comprometámonos con valentía y trabajemos juntos por un México donde la vida sea respetada y promovida en todas sus etapas. Pongamos esta Semana por la Vida en manos de Santa María de Guadalupe, Madre de la Vida, para que interceda por nosotros y nos ayude a ser constructores de una auténtica cultura de la vida.

Que el Señor les bendiga y les fortalezca en esta noble misión.

Mons. Ramón Salazar Estrada.
Obispo Auxiliar de Guadalajara y
Responsable de la Dimensión Episcopal de Vida.

Aqui puedes bajar el subsidio completo en formato PDF

Boletín Diocesano Núm 05 Año 1

Aquí puede bajar el Boletín Diocesano Núm 05 , esperamos sea de bendición en su trabajo apostólico

Mensaje de los Obispos a la Sociedad Mexicana y a la Opinión Pública

«Un llamado a la unidad y corresponsabilidad por un futuro con esperanza»

Prot. No. 90/25

Como pastores de la Iglesia en México, movidos por nuestra solicitud pastoral y corresponsabilidad en la construcción del bien común, nos dirigimos a la Sociedad Mexicana y a la opinión pública:

Con esperanza iniciamos un nuevo periodo de gobierno a finales del 2024. La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, como titular del Poder Ejecutivo Federal, primera mujer en ocupar el cargo en la historia del país, tiene la oportunidad de marcar la diferencia desde su mirada y sensibilidad propiamente femenina. Nos congratulamos con ella y reconocemos su mayor apertura al diálogo.

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DEMPAJ MARZO 2025
Subsidio de Espiritualidad de marzo 2025 | DEMPAJ

🗣️ Queremos compartir con ustedes el Subsidio de Espiritualidad del mes de marzo 2025

🥳 Agradecemos a la Provincia de Baja California su apoyo en la elaboración del Subsidio

📍 Les invitamos a compartir este subsidio con todas sus instancias para que sea de utilidad en el acompañamiento de los Adolescentes y Jóvenes

📝 El enlace es interactivo, pueden utilizarlo desde la misma página de la DEMPAJ o bien, en la parte Inferior pueden descargarlo en PDF en la imagen

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PROPIOS DE LA MISA | DOMINGO ORDINARIO VII – CICLO C

PROPIOS DE LA MISA | DOMINGO ORDINARIO VII – CICLO C

16 de febrero de 2025

Estaremos poniendo a su disposición el Ordinario de la Misa Dominical considerando la realidad de nuestra Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, y una mejor participación de los fieles.

Esperamos sea de utilidad al trabajo litúrgico y pastoral que realizan en sus parroquias.

Aquí pueden descargar el documento completo VII Domingo Ordinario- Ciclo C

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Boletín Diocesano Núm 04 Año 1

Aquí puede bajar el Boletín Diocesano Núm 04 , esperamos sea de bendición en su trabajo apostólico

1er domingo de Marzo: Día de la Familia

La importancia de la familia: Datos duros

Estos datos son de la encuesta Mundial de Valores 2005-2008. Comparemos la importancia dada a la familia en varios países:

País%
Australia94.2
Brasil86.4
Canadá92.8
Chile90.4
Colombia85.9
España89.1
E.U.94.4
Inglaterra93.6
Japón92.7
México95.1
Holanda81.0
Noruega90.1
Perú81.4
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Boletín Diocesano 03 año 1

Boletín Diocesano 03 año 1.- Jubileo de los Artistas y del Mundo de la Cultura
“El arte reaviva la esperanza”

15 a 18 de febrero

Participantes

Un encuentro verdaderamente global que reúne a más de siete mil miembros, provenientes de más de 60 naciones de los cinco continentes”.

El patrimonio cultural, el arte y la esperanza

El cardenal Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación ha dicho: «La esperanza es una experiencia antropológica global, que late en el corazón de cada cultura y que da a todos la posibilidad del diálogo… “Debemos preguntarnos cómo el patrimonio cultural de las religiones puede ser un transmisor más activo de esperanza hacia las nuevas generaciones” y cómo “el arte contemporáneo puede transmitir esperanza”.

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Boletín Diocesano 02, año 1

San José Sánchez del Río.- Boletín Diocesano 02, año 1, 10 de febrero 2025:

Cristero

Nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán. Al decretarse la suspensión del culto público, José tenía 13 años y 5 meses. Su hermano Miguel decidió tomar las armas para defender la causa de Cristo y de su Iglesia. José, viendo el valor de su hermano, pidió permiso a sus padres para alistarse como soldado; su madre trató de disuadirlo, pero él insistió. Finalmente, su madre le dio permiso, pero le pidió que escribiera al jefe de los Cristeros de Michoacán para ver si lo admitía. José escribió al jefe cristero y la respuesta fue negativa. No se desanimó y volvió a insistir pidiéndole que lo admitiera, si no como soldado activo, sí como un asistente.

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