Hora Santa Jueves 30/0ctubre/2025
Ponemos a tu disposición el esquema para la Hora Santa del dia Jueves 30 de octubre de 2025.
Esperamos les sea de utilidad par adorar a Jesús Eucarístia
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PROPIOS DE LA MISA SOLEMNIDAD DEL “SAGRADO CORAZON DE JESUS”
27 de junio 2025
Aquí puedes bajar el documento completo en formato PDF
ANTÍFONA DE ENTRADA
Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre. (Sal 32, 11. 19).
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA.
Señor Dios, que en tu misericordia te dignas enriquecernos con los infinitos tesoros del amor del Corazón de tu Hijo, traspasado por nuestros pecados, concédenos que, al presentarte el fervoroso homenaje de nuestra devoción, cumplamos también con el deber de una digna reparación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Ezequiel 34, 11-16
Esto dice el Señor Dios: “Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y de oscuridad.
Las sacaré de en medio de los pueblos, las congregaré de entre las naciones, las traeré a su tierra y las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, y en lo alto de los montes de Israel tendrán su aprisco; allí reposarán en buenos prados, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas; yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré en la justicia”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R
L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.
L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R.
L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 5b-11
Hermanos: Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.
En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucha más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor, yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.
EVANGELIO (Lc 15, 3-7).
Del santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’.
Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse”. Palabra del Señor.
PISTAS PARA LA HOMILÍA:
El 27 de diciembre de 1673, día de san Juan Apóstol, Margarita María de Alacoque, quien tenía sólo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento, expuesto en la capilla del convento de La Visitación. Era el momento de la primera gran revelación del Señor a la futura santa.
“Mi Divino Corazón –le dijo el Señor a Margarita María– está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que seas todo obra mía”.
Desde ese instante y hasta nuestros días –en que va creciendo– la devoción al Sagrado Corazón de Jesús no ha dejado de ganar devotos, gente común y sencillísima, gente encumbrada y de graves responsabilidades, todos quieren seguir la indicación de la jaculatoria que reza así: “Jesús, manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”. Se trata de una semejanza. No de una igualdad.
El filósofo católico Dietrich von Hildebrand señala que a esta oración “se aplica todo lo que sabemos sobre el sentido de la imitación de Cristo”. Y más
adelante indica que “la transformación en Cristo que implica esta imitación consiste en hacernos santos”. Es el ethos cristiano; la forma de ser que Dios quiere de nosotros y que santa Margarita María lo dejó dicho de esta manera: “Como el amor hace uno a los amantes, si quieres ser amado de Jesús has de ser manso como Él, y humilde como Él.”
No fue hasta el 11 de junio de 1899, dentro del mes dedicado al Sagrado Corazón, cuando un Papa, en este caso el Papa León XIII, consagró la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús. Unos días antes, el 25 de mayo del mismo año, había publicado la encíclica Annum Sacrum (refiriéndose al Año Santo de 1900).
En ella escribió: “El Corazón divino es símbolo e imagen viva del infinito amor de Jesucristo, que nos impulsa a pagarle también con amor”.
La idea de consagrar el mundo y toda la humanidad al Corazón de Jesús surgió 25 años antes, con motivo de las conmemoraciones en el segundo centenario de la canonización de santa Margarita María de Alacoque. En aquel entonces, siendo Papa Pío IX, miles de personas de toda clase y condición, incluidos Obispos, solicitaban al Papa, incesantemente, realizar una consagración de la humanidad al Sagrado Corazón.
León XIII lo hizo. Y llegó a considerar éste como el acto más importante de su largo pontificado. Su argumentación es sublime: “Puesto que el Sagrado Corazón es el símbolo y la imagen sensible de la caridad infinita de Jesucristo, caridad que nos impulsa a amarnos los unos a los otros, es natural que nos consagremos a este corazón tan santo.
Obrar así es darse y unirse a Jesucristo, pues los homenajes, señales de sumisión y de piedad que uno ofrece al divino Corazón, son referidos realmente y en propiedad a Cristo en persona”. Cien años después, san Juan Pablo II, recordando la Consagración de León XIII, y renovándola, escribió: “La contemplación del Corazón de Jesús en la Eucaristía estimulará al creyente a buscar en ese Corazón el misterio inagotable del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia.
Le permitirá saborear, en comunión con sus hermanos y hermanas, la dulzura espiritual de la fuente de la caridad. El ayudar a todos a redescubrir su propio Bautismo le hará más consciente de tener que vivir su dimensión apostólica al difundir amor y participar en la misión de evangelizar”.
Se dice credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, el inefable amor del Corazón de tu Hijo amado, para que este don que te ofrecemos sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO: Inmenso amor de Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación. Por eso, con todos los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34
Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Señor y Padre nuestro, que este sacramento de amor nos haga arder en santo afecto, de modo que, atraídos siempre hacia tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

SUBSIDIO, EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS | RESUMEN DEL PRIMER CAPÍTULO DE LA ENCÍCLICA DILEXIT NOS, DEL PAPA FRANCISCO
LA IMPORTANCIA DEL CORAZÓN
Para expresar el amor de Jesucristo suele usarse el símbolo del corazón. Algunos se preguntan si hoy tiene un significado válido. Pero cuando nos sentimos perdidos, extraviados, entonces necesitamos recuperar la importancia del corazón.
¿Qué expresamos cuando decimos “corazón”?
En el griego clásico profano el término kardia significa lo más interior de seres humanos, animales y plantas.
En Homero indica no sólo el centro corporal, sino también el centro anímico y espiritual del ser humano.
En la Ilíada, el pensar y el sentir son del corazón y están muy próximos entre sí. Allí el corazón aparece como centro del querer y como lugar en que se fraguan las decisiones importantes de la persona.
En Platón el corazón adquiere una función en cierto modo “sintetizadora” de lo racional y lo tendencial de cada uno, pues tanto el mandato de las facultades superiores como las pasiones se transmiten a través de las venas que confluyen en el corazón. Así advertimos desde la antigüedad la importancia de considerar al ser humano no como una suma de distintas capacidades sino como un mundo anímico corpóreo con un centro unificador que otorga a todo lo que vive la persona el trasfondo de un sentido y una orientación.
Dice la Biblia que «la Palabra de Dios es viva y eficaz […] discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hb 4,12). De esta manera nos habla de un núcleo, el corazón.
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Los discípulos de Emaús, en su misteriosa caminata con Cristo resucitado, vivían un momento de angustia, confusión, desesperanza, desilusión. No obstante, más allá de todo eso y a pesar de todo, algo ocurría en lo más hondo: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino?» (Lc 24,32).
El corazón es el lugar de la sinceridad, donde no se puede engañar ni disimular. Suele indicar las verdaderas intenciones, lo que uno realmente piensa, cree y quiere, los “secretos” que a nadie dice y, en definitiva, la propia verdad desnuda. Se trata de aquello que no es apariencia o mentira sino auténtico, real, enteramente “propio”. Por eso a Sansón, que no contaba el secreto de su fuerza, Dalila le reclamaba: «¿Cómo puedes decir que me quieres, si tu corazón no está conmigo?» (Jc 16,15). Sólo cuando él le contó su secreto tan oculto, ella «comprendió que él le había abierto todo su corazón» (Jc 16,18).
«Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo?» (Jr 17,9). Así entendemos por qué el libro de los Proverbios nos reclama: «Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida. La pura apariencia, el disimulo y el engaño dañan y pervierten el corazón. En el corazón se juega todo. En el corazón somos nosotros mismos.
Lo mejor es dejar brotar preguntas decisivas: ¿quién soy realmente?, ¿qué busco?, ¿qué sentido quiero que tengan mi vida, mis elecciones o mis acciones?; ¿por qué y para qué estoy en este mundo?, ¿cómo querré valorar mi existencia cuando llegue a su final?, ¿qué significado quisiera que tenga todo lo que vivo?, ¿quién quiero ser frente a los demás?, ¿quién soy frente a Dios? Estas preguntas me llevan a mi corazón.
Volver al corazón
En este mundo líquido es necesario hablar nuevamente del corazón, apuntar hacia allí donde cada persona, de toda clase y condición, hace su síntesis; allí donde los seres concretos tienen la fuente y la raíz de todas sus demás potencias, convicciones, pasiones, elecciones.
En la sociedad actual el ser humano «corre el riesgo de perder su centro, el centro de sí mismo». «El hombre contemporáneo se encuentra a menudo trastornado, dividido, casi privado de un principio interior que genere unidad y armonía en su ser y en su obrar. Existen modelos de comportamiento bastante difundidos, por desgracia, exasperan su dimensión racional-tecnológica o, al contrario, su dimensión instintiva». Falta corazón.
El corazón ha tenido poco lugar en la antropología y al gran pensamiento filosófico le resulta una noción extraña. Se han preferido otros conceptos como el de razón, voluntad o libertad. pareciera que lo más íntimo es también lo más lejano a nuestro conocimiento.
Si el corazón está devaluado también se devalúa lo que significa hablar desde el corazón, actuar con corazón, madurar y cuidar el corazón.
Hay que afirmar que tenemos corazón, que nuestro corazón coexiste con los otros corazones que le ayudan a ser un “tú”. En efecto, es el corazón el que crea las posibilidades de encuentro. Por el corazón estoy yo al lado del otro y otro está cerca de mí. Sólo el corazón puede acoger y dar un hogar. La intimidad es el acto, la esfera del corazón.
Que la interioridad resida en el espíritu no es propio de lo humano. Mas cuando el corazón no vive, el hombre está no en sí mismo sino junto a sí mismo».
Necesitamos que todas las acciones se pongan bajo el “dominio político” del corazón. Que la voluntad desee el bien mayor que el corazón conoce, y que también la imaginación y los sentimientos se dejen moderar por el latido del corazón.
Se podría decir que, en último término, yo soy mi corazón, porque es lo que me distingue, me configura en mi identidad espiritual y me pone en comunión con las demás personas. El corazón no se puede manipular.
De hecho, la palabra “corazón” no puede ser agotada por la biología, por la psicología, por la antropología o por cualquier ciencia.
Si bien “corazón” nos lleva al centro íntimo de nuestra persona, también nos permite reconocernos en nuestra integridad y no sólo en algún aspecto aislado.
Por otra parte, esta fuerza única del corazón nos ayuda a entender por qué se dice que cuando se capta alguna realidad con el corazón se la puede conocer mejor y más plenamente. Esto inevitablemente nos lleva al amor del que es capaz ese corazón, ya que «lo más íntimo de la realidad es amor».
Lo primero que hace pensar y preguntar es la emoción profunda. La filosofía siempre sucede en un estado de ánimo fundamental (Stimmung)». Y aquí aparece el corazón, que «alberga los estados de ánimo, trabaja como ‘un custodio del estado de ánimo’. El ‘corazón’ oye de una manera no metafórica ‘la silenciosa voz’ del ser, dejándose templar y determinar (armonizar y unificar) por ella».
El corazón que une los fragmentos
El corazón hace posible cualquier vínculo auténtico, porque una relación que no se construya con el corazón es incapaz de superar la fragmentación del individualismo. Anti-corazón es una sociedad cada vez más dominada por el narcisismo y la autorreferencia.
Por consiguiente, nos volvemos incapaces de acoger a Dios. Como diría Heidegger, para recibir lo divino hay que construir una «casa de huéspedes».
Vemos así cómo se produce en el corazón de cada uno esta paradójica conexión entre la valoración del propio ser y la apertura a los otros, entre el encuentro tan personal consigo mismo y la donación de sí a los demás. Sólo se llega a ser uno mismo cuando se adquiere la capacidad de reconocer al otro, y se encuentra con el otro quien puede reconocer y aceptar la propia identidad.
María, mujer de gran corazón
El corazón también es capaz de unificar y armonizar tu historia personal, que parece fragmentada en mil pedazos, pero donde todo puede tener un sentido. Es lo que expresa el Evangelio en la mirada de María, que miraba con el corazón. Ella era capaz de dialogar con las experiencias atesoradas ponderándolas en el corazón, dándoles tiempo: simbolizando y guardando dentro para recordar. En el Evangelio, la mejor expresión de lo que piensa un corazón son los dos pasajes de san Lucas que nos dicen que María “atesoraba (syneterei) todas estas cosas, ponderándolas (symballousa) en su corazón” (cf. Lc 2,19.51). El verbo symballein (del que proviene “símbolo”) significa ponderar, reunir dos cosas en la mente y examinarlas con uno mismo, reflexionando, dialogando interiormente. En Lucas 2,51 dieterei es “guardaba cuidadosamente”, y lo que ella conservaba no era sólo “la escena” que veía, sino también lo que no entendía todavía y aun así permanecía presente y vivo en la espera de unirlo todo en el corazón.
En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor. Hacer brotar sonrisas con una broma, calcar un dibujo al contraluz de una ventana, jugar el primer partido de fútbol con una pelota de trapo, cuidar gusanillos en una caja de zapatos, secar una flor entre las páginas de un libro, cuidar un pajarillo que se ha caído del nido, pedir un deseo al deshojar una margarita. Todos esos pequeños detalles, lo ordinario-extraordinario, nunca podrán estar entre los algoritmos. Se sustentan en la ternura que se guarda en los recuerdos del corazón.
Todo se unifica en el corazón, que puede ser la sede del amor con la totalidad de sus componentes espirituales, anímicos y también físicos. En definitiva, si allí reina el amor una persona alcanza su identidad de modo pleno y luminoso, porque cada ser humano ha sido creado ante todo para el amor, está hecho en sus fibras más íntimas para amar y ser amado.
Podemos pensar que la sociedad mundial está perdiendo el corazón. Ante tantas guerras, muertes, violencia, aprobación del aborto, etc. Y si a nosotros, nos conmueve todo lo que está pasando, podemos ver que realmente estamos perdiendo el corazón.
Cuando cada uno reflexiona, busca, medita sobre su propio ser y su identidad, o analiza las cuestiones más elevadas; cuando piensa acerca del sentido de su vida e incluso si busca a Dios, aun cuando experimente el gusto de haber vislumbrado algo de la verdad, eso necesita encontrar su culminación en el amor. Amando, la persona siente que sabe por qué y para qué vive. Así todo confluye en un estado de conexión y de armonía. Por eso, frente al propio misterio personal, quizás la pregunta más decisiva que cada uno podría hacerse es: ¿tengo corazón?
El fuego
La teología de los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola tiene por principio el affectus. Michel de Certeau hace ver cómo las “mociones” de las que habla san Ignacio son las irrupciones de un querer de Dios y de un querer del propio corazón que permanece otro en relación con el orden manifiesto. Es el origen de un nuevo “ordenamiento de la vida” a partir del corazón.
Allí donde el filósofo detiene su pensamiento, el corazón creyente ama, adora, pide perdón y se ofrece a servir en el lugar que el Señor le da a elegir para que lo siga. Aceptar su amistad es cuestión de corazón y eso nos constituye como personas en el sentido pleno de la palabra.
San Buenaventura decía que al fin de cuentas hay que preguntarle «no a la luz, sino al fuego». Y enseñaba que «la fe está en el intelecto, de modo que provoca el afecto. El conocimiento de Cristo debe convertirse en afecto, en amor.
San John Henry Newman tomó como lema la frase «Cor ad cor loquitur», porque más allá de toda dialéctica, el Señor nos salva hablando a nuestro corazón desde su Corazón sagrado. Esta misma lógica hacía que para él, gran pensador, el lugar del encuentro más hondo consigo mismo y con el Señor no fuera la lectura o la reflexión, sino el diálogo orante, de corazón a corazón, con Cristo vivo y presente. Decía: «Sacratísimo y muy amado Corazón de Jesús, estás oculto en la Santa Eucaristía y sufres aún por nosotros. Haz que mi corazón lata con el tuyo. Purifícalo de todo lo que es terrenal, de todo lo que es orgullo y sensualidad, de todo lo que es duro y cruel, de toda perversidad, de todo desorden, de toda mortandad.
Ante el Corazón de Jesús vivo y presente nuestra mente comprende, iluminada por el Espíritu, las palabras de Jesús.
Sentir y gustar al Señor y honrarlo es cosa del corazón. Únicamente el corazón es capaz de poner a las demás potencias y pasiones y a toda nuestra persona en actitud de reverencia y de obediencia amorosa al Señor.
El mundo puede cambiar desde el corazón
Nuestras comunidades sólo desde el corazón lograrán unir sus inteligencias y voluntades diversas y pacificarlas para que el Espíritu nos guíe como red de hermanos, ya que pacificar también es tarea del corazón. El Corazón de Cristo es éxtasis, es salida, es donación, es encuentro. Nuestro corazón unido al de Cristo es capaz de este milagro social.
Tomar en serio el corazón tiene consecuencias sociales. el Concilio invita a volver al corazón, explicando que el ser humano «por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su corazón, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones (cf. 1 S 16,7; Jr 17,10), y donde él personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino».
Esto no significa confiar excesivamente en nosotros mismos. Tengamos cuidado: advirtamos que nuestro corazón no es autosuficiente; es frágil y está herido.
Acudamos al Corazón de Cristo, ese centro de su ser, que es un horno ardiente de amor divino y humano y es la mayor plenitud que puede alcanzar lo humano. Allí, en ese Corazón es donde nos reconocemos finalmente a nosotros mismos y aprendemos a amar.
En definitiva, este Corazón sagrado es el principio unificador de la realidad, porque «Cristo es el corazón del mundo. Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que una vez más tenga compasión de esta tierra herida, que él quiso habitar como uno de nosotros. Que derrame los tesoros de su luz y de su amor, para que nuestro mundo que sobrevive entre las guerras, los desequilibrios socioeconómicos, el consumismo y el uso antihumano de la tecnología, pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón.
Pbro. Agustín Beltrán Flores,
Parroquia de la Inmaculada Concepción,
Tepecoacuilco, Gro.
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✨¡Prepárate para la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, Patrona de nuestra Diocesis!✨
Con gran alegría, te invitamos a unirte a la devoción al Sagrado Corazón de María, modelo de amor, fe y entrega total a Dios.
Aqui puedes bajar el subsidio para la Novena al Inmaculado Corazón de María
En preparación para su fiesta, que celebraremos con gozo el próximo 28 de junio de 2025, en el Santuario de nuestros Martires Guerrerenses, San Margarito Flores y San David Uribe, en Chilpancingo, Gro. viviremos juntos un Novenario en honor al Inmaculado Corazón de María.
Este, será un tiempo especial de oración, reflexión y encuentro con el amor maternal de nuestra Madre del Cielo.
🕊️ Iniciamos el novenario el 19 de junio.
📖 Para acompañarte en esta experiencia espiritual, te presentamos un Subsidio especial, con los esquemas y oraciones, que te ayudará a orar cada día con mayor fe y devoción.
María nos espera con su corazón abierto, para llevarnos al Corazón de su Hijo.
¡Ven y descubre la ternura del Inmaculado Corazón de María!
Unámonos como comunidad para celebrar, orar y crecer en la fe bajo su dulce amparo.
Aqui puedes bajar el subsidio para la Novena al Inmaculado Corazón de María

Compartimos con ustedes el subsidio litúrgico para utilizarse durante estos días de oraciones por el eterno descanso del Papa Francisco. Desde esta perspectiva y recordando las Orientaciones litúrgicas durante el periodo de sede vacante, realizadas por esta Comisión Episcopal, se recomendó que:
“una vez que haya sido celebrada en Roma [la misa exequial], durante el periodo de
novendiales, se organizará en cada Diócesis un funeral diocesano que será convocado
por el Obispo. Así mismo, una vez que se haya realizado el funeral diocesano, cada
comunidad parroquial podrá establecer el día y la hora en el que lo realizará a nivel
parroquial”.
Con el deseo de proveer material adecuado para dichas celebraciones, la
Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica pone a su disposición el siguiente
subsidio litúrgico, el cual podrá ser empleado tal y como se propone, o bien podrá ser
adaptado a las diversas comunidades diocesanas y parroquiales, según las
necesidades pastorales.
Según una antigua costumbre, recogida en la Constitución Apostólica Universi
Dominici Gregis del Sumo Pontífice Juan Pablo II, después de la muerte del Romano
Pontífice, los Cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve
días consecutivos. La forma en la que estas celebraciones se llevan a cabo, están
contenidas en el capítulo IV del Ordo exsequiarum Romani Pontificis.
Los novendiales, nombre con el que se conoce a este tiempo, tienen un doble
objetivo: en primer lugar, elevar oraciones a Dios en sufragio del alma del Romano
Pontífice, manifestando de esta manera el duelo de la Iglesia por la muerte de su
Pastor, y, en segundo lugar, servir de puente de transición entre la muerte del Papa y
la elección del sucesor de san Pedro.
Si bien estas celebraciones son propias de la liturgia de la Iglesia de Roma, las
iglesias particulares, esparcidas por el mundo entero, pueden unirse en oración para
pedir a Dios por el eterno descanso del Romano Pontífice.

Misa por la muerte del Papa Francisco.
A TODA LA COMUNIDAD DIOCESANA
Con motivo de los funerales del Papa Francisco que se llevarán a cabo el próximo sábado 26 de abril, he dispuesto que en nuestra Diócesis en todas las parroquias celebren la Santa Misa por este motivo en el horario que puedan acordar con la feligresía correspondiente a cada lugar.
Se anexa el subsidio que puede utilizarse en esta ceremonia tan especial que pido a todos en el presbiterio que realicen y unirnos de esta forma a las plegarias de la Iglesia universal.
«Dale Señor el descanso eterno y brille para Él la Luz perpetua».
.
Chilpancingo de la Asunción, Gro., a los 25 días del mes de abril del Año Jubilar Peregrinos de la Esperanza 2025.
+José de Jesús González Hernández, O.F.M.
Obispo de Chilpancingo-Chilapa
Doy fe
Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
Canciller-Secretario

Propios de la Celebración Eucarística, por el eterno descanso de S.S. PAPA FRANCISCO
Comisión Diocesana dela Pastoral Litúrgica
RITOS INICIALES
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos responden: Amén.
El Señor, vencedor de la muerte, esté con ustedes.
Todos responden: Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
S. Unidos en la oración, pidiendo el eterno descanso de nuestro querido papa Francisco, reconozcamos humildemente nuestros pecados.
Tú, que venciste la muerte.
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Tú, que resucitado vives para siempre.
Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
S. Tú, que nos haces partícipes de tu vida inmortal.
Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
S. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
ORACION COLECTA
S. Oremos.
Oh Dios,
que en tu providencia inefable
quisiste que tu siervo Francisco
estuviera al frente de tu Iglesia,
te pedimos que quien hacía las veces de tu Hijo en la tierra
sea recibido por él en la gloria eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.
R. Amén.
LECTURAS PROPIAS DEL SABADO DE LA OCTAVA DE PASCUA
ORACIÓN UNIVERSAL
S. Oremos con fe a Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a su Hijo Jesucristo de entre los muertos y pidámosle por la salvación eterna de nuestro papa Francisco.
— Por la Iglesia extendida por todo el mundo; para que anuncie a todos los pueblos la victoria de Cristo sobre la muerte. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
— Por nuestro papa Francisco que guió a la Iglesia; para que contemple el rostro de Cristo, buen pastor, a quien representó en la tierra. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
— Por las vocaciones sacerdotales; para que Dios nos envíe los ministros necesarios del Evangelio y de los sacramentos. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
— Por todos los difuntos, para que reciban el descanso eterno. Roguemos al Señor.
R. Te rogamos, óyenos.
S. Señor, Dios nuestro, escucha nuestra oración
y concede que tu siervo Francisco
escuche la invitación a pasar
al banquete de su Señor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
S. Oremos.
Después de recibir los divinos auxilios de tu amor,
te pedimos, Señor,
que tu siervo Francisco,
fiel dispensador de tus sacramentos en la tierra,
proclame eternamente tu misericordia
en la gloria de los santos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
RESPONSO
S. Hermanos y hermanas, encomendemos a la misericordia de Dios el alma de nuestro papa Francisco, obispo de la Iglesia católica, que confirmó a los hermanos en la fe de la resurrección.
Oremos a Dios Padre por Jesucristo en el Espíritu Santo, para que él, rescatado de la muerte, sea acogido en su paz y su cuerpo resucite en el último día.
Santa María Virgen, Reina de los Apóstoles, interceda ante Dios para que muestre a nuestro Papa el rostro de su Hijo bendito y consuele a la Iglesia con la luz de la resurrección.
Oh Dios,
fiel remunerador de las almas,
concede a tu siervo difunto el papa Francisco,
a quien constituiste
sucesor de Pedro y pastor de tu Iglesia,
que, por los misterios de tu gracia y tu perdón,
que administró fielmente en la tierra,
goce con alegría junto a ti en el cielo para siempre.
Junta las manos y concluye:
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
S. Dale, Señor, el descanso eterno.
R. Y brille para él la luz perpetua.
S. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos,
por la misericordia de Dios, descansen en paz.
R. Amén
Aquí puedes bajar el documento completo de PROPIOS DE LA MISA POR EL SANTO PADRE FRANCISCO

Ponemos a su disposición este esquemas del Viacrucis por la paz, para este Viernes Santo. En este camino de la Cruz, recordamos todo el trabajo que se hace en las diferentes regiones de nuestro país, buscando construir un México donde reine la paz. Jesús ha recorrido esta Ruta de dolor y entrega, pero lo ha hecho con la esperanza puesta de que al final de este suplicio, cada paso, cada sufrimiento y quejido habrían tenido una razón.
La enseñanza cristiana nos recuerda que la cruz es el camino más directo al paraíso, y sobre todo, es el sendero poco comprendido que se propone para todos los cristianos.
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Les ofrecemos el subsidio para celebrar la EUCARISTÍA DE RECEPCIÓN DE LOS ÓLEOS EN LAS PARROQUIAS de la Diocesis. (Para realizarse lunes, martes o miércoles santo)
PREPARACIÓN
El objetivo de esta celebración para la recepcion de los Santos Oleos, es que la comunidad conozca la importancia para los católicos de los aceites que se utilizan en la celebración de algunos sacramentos, su procedencia y su sentido. Por lo tanto, el párroco junto con el equipo de liturgia preparará con mucho cuidado esta Eucaristía. La idea es que se celebre el lunes, martes o miércoles santo. Cada uno, atendiendo su realidad, escogerá el día más apropiado.
Para la celebración se debe elegir tres grupos de personas que presenten los óleos. Se sugiere para el Óleo de los Enfermos, miembros de la Pastoral de la Salud; para el Óleo de los Catecúmenos, Catequistas; para el Santo Crisma, miembros del equipo de Liturgia.
El día escogido para la celebración, los aceites, en su respectiva crismera, solemnemente expuestos, se llevarán en procesión hasta una mesa auxiliar y permanecerán allí hasta después de la oración de los fieles, cuando serán llevados nuevamente en procesión y presentados al párroco. Al ser entregados al párroco se colocarán en otra mesa ubicada cerca del altar que tendrá uno o dos cirios encendidos. Las crismeras quedarán allí hasta el final de la Eucaristía cuando serán tomadas y guardadas convenientemente.
A continuación, se presentan las moniciones para el día y el esquema de cómo se realizará la presentación de los Óleos.
Monición Inicial:
El Martes Santo, nuestro Obispo, Monseñor José de Jesús González Hernández y todos los sacerdotes de nuestra Diócesis de Chilpancingo – Chilapa, junto con muchos fieles, celebraron la Misa Crismal en la Con Catedral de Chilapa. Celebración relacionada directamente con el Jueves Santo (día en que Cristo instituyó la Eucaristía y el orden sacerdotal), pero que por razones pastorales -la posibilidad de que participen en ella todos los presbíteros de la diócesis- suele celebrarse en los días anteriores a éste.
La Misa Crismal significa de una manera más plena la unidad de los sacramentos, que reciben su eficacia de la pasión gloriosa de Cristo – Muerte y Resurrección -, y que están unificados en la Eucaristía. Toda concelebración es signo claro de la unidad del sacrificio de Cristo, de la unidad del sacerdocio, de la unidad de la Iglesia. Pero cuando la concelebración eucarística está presidida por el Obispo, rodeado por los sacerdotes y fieles venidos de todas las parroquias de la diócesis se convierte en un signo más significativo de la unidad de la Iglesia local. Por eso, la Misa Crismal es considerada como sacramento de la Unidad Diocesana.
En esta celebración fueron bendecidos dos Óleos: el de los Enfermos, para confortar a los cristianos que sufren a causa de sus dolencias, y el de los Catecúmenos, que se utiliza en la celebración del Bautismo, para significar el carácter de lucha que la vida cristiana tiene. También, se consagró el Santo Crisma con el cual son ungidos los recién bautizados y los confirmados, los sacerdotes y los obispos –el día de su ordenación- y las iglesias y los altares, en su dedicación. Hoy, nuestra comunidad parroquial acoge con alegría estos Óleos y lo hace como signo de comunión y medio del que se sirve el Señor para realizar la santificación de los hombres.
Demos gracias al Señor porque a través de los sacramentos nos sigue incorporando a su Misterio Pascual y continúa comunicando su Gracia. Demos gracias porque nos permite seguir construyendo la unidad eclesial. Demos gracias porque nos sigue llamando a ser sus discípulos misioneros y nos invita a ser testigos de comunión a nuestros pueblos y comunidades. Pidamos que este Año Jubilar vivamos la dicha de ser Peregrinos de Esperanza.
Con la alegría de los hijos de Dios, iniciemos nuestra celebración.
Aqui puedes bajar el Subsidio para celebrar la EUCARISTÍA DE RECEPCIÓN DE LOS ÓLEOS EN LAS PARROQUIAS de la Diocesis en formato PDF

La Comisión Episcopal para la Pastoral Liturgica pone a su disposición la propuesta de Monicion Inicial y la Oracion de los fieles, para este Domingo II de Cuaresma 2025, con el fin de unirnos como nacion y como iglesia en Oración Nacional por la paz. (AQUI PUEDES BAJAR EL SUBSIDIO COMPLETO EN FORMATO PDF)
Ciudad de México, a 10 de marzo de 2025
ASUNTO: “Oremos por la paz”
A TODO EL PUEBLO DE DIOS:
Reciban un cordial saludo. Hemos iniciado la Cuaresma, la cual nos invita a cultivar la relación con Dios, por tanto, dediquemos un tiempo a la oración personal y familiar, celebremos el sacramento de la reconciliación y participemos en la celebración Eucaristía dominical.
Ante la situación de dolor que estamos viviendo por la guerra que sufren varias naciones e incluso las diversas formas de violencia que padecemos en nuestro País, consideramos que es necesario releer el mensaje de la Cuaresma del Papa Francisco en este año jubilar: Caminemos juntos en la esperanza:
“La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.
En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades.
Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad”.
Aprovechemos el tiempo de gracia que nos ofrece la Cuaresma y el Año Jubilar el cual nos permite hacer un alto en nuestra vida y escuchar la voz del Señor que nos invita a la conversión, a regresar a Él y con Él y en Él hacer todo. Con el ayuno y la caridad acerquémonos a los demás para tender la mano y caminar juntos.
Con el deseo de ser artesanos de unidad, de comunión, de solidaridad, manifestémonos como hijos de Dios y hermanos entre nosotros. En este tercer domingo del mes hagamos nuestra la intención nacional de pedir la paz en nuestra Patria y en el mundo entero.
Que nuestra Madre María de Guadalupe nos acompañe en este compromiso de caminar juntos, de vencer la autoreferencialidad, para seguir a su Hijo Jesús en su pasión, muerte y resurrección.
Unidos oramos y les bendigo:
Mons. Víctor SÁNCHEZ ESPINOSA
Arzobispo de Puebla de los Ángeles
Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica
Pbro. Lic. Jonathan ARELLANO VERDEJO
Secretario Ejecutivo CEPALI
(AQUI PUEDES BAJAR EL SUBSIDIO COMPLETO EN FORMATO PDF)

Este documento ofrece material guía para la impartición de tres pláticas durante la semana por la vida 2025. Se propone que las pláticas se impartan el lunes, miércoles y viernes de dicha semana.
Las pláticas contienen material abundante. No es necesario impartirlo todo, sino que se puede seleccionar lo necesario o lo que se considere lo más valioso para la audiencia a la que se está impartiendo. Subsidio Completo en formato PDF
MENSAJE CON MOTIVO DE LA SEMANA POR LA VIDA 2025
La conciencia iluminada por la verdad nos lleva a hacer el bien
Guadalajara, Jal. A 25 de marzo del 2025
Queridos hermanos en Cristo,
Con profunda esperanza y amor en Cristo Resucitado, me dirijo a ustedes en esta Semana por la Vida, un tiempo de reflexión, oración y compromiso con el don precioso de la vida que Dios nos ha concedido. En un mundo marcado por sombras de muerte y desesperanza, la Iglesia nos recuerda que la vida es un don sagrado, que debe ser acogido, protegido, defendido y promovido (cf. EV, 5) con valentía. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5), como nos recuerda el Papa Francisco en la Bula Spes non confundit (SNC), nos impulsa a proclamar la dignidad de toda persona humana y a trabajar incansablemente por un México justo y reconciliado.
Hoy, en nuestra amada patria mexicana, enfrentamos una dolorosa realidad que hiere el corazón de nuestra sociedad, la cultura de la muerte y del descarte ha permeado en diversas formas, desde la despenalización y promoción del aborto, hasta el azote de la violencia descontrolada, la delincuencia organizada y el flagelo del narcotráfico que ha convertido regiones enteras en zonas de guerra. Estas manifestaciones de muerte, que se han ido instalando en nuestro país, amenazan la dignidad humana, deshumanizan nuestra convivencia y dejan una herida profunda en la conciencia de nuestro pueblo. “(San Pablo) sabe que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento” (SNC, 4), por eso, la Iglesia nos invita a mirar el futuro con esperanza y reafirma su compromiso inquebrantable con la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Esa oscuridad parece también afectar lo más hermoso que Dios nos ha regalado: nuestra conciencia. La conciencia es un “sagrario interior” donde Dios y nosotros conocemos la verdad de nuestras acciones e intenciones (GS, 16). Aquí y ahora, Cristo nos ilumina en nuestra conciencia para dar sentido a nuestra vida y abrirnos a los demás. Es en este espacio interior donde debemos formar una conciencia recta y verdadera, capaz de llamar bien al bien y mal al mal, rechazando cualquier engaño o falsedad que intente justificar el mal.
Sin embargo, la formación de la conciencia no es automática ni subjetiva; requiere ser educada en la luz del Evangelio, la razón natural y la enseñanza de la Iglesia. Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: “Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del Creador” (CEC, 1783). Esta educación de la conciencia exige apertura a la verdad, disposición para aprender de la doctrina de la Iglesia y un compromiso sincero con la búsqueda del bien.
Además, en tiempos donde la confusión busca debilitar la confianza y la esperanza, es aún más urgente fortalecer la conciencia con la verdad. “En lo íntimo de la conciencia moral se produce el eclipse del sentido de Dios y del hombre, con todas sus múltiples y funestas consecuencias para la vida […] no sólo porque tolera o favorece comportamientos contrarios a la vida, sino también porque alimenta la «cultura de la muerte», llegando a crear y consolidar verdaderas y auténticas «estructuras de pecado» contra la vida […] Cuando la conciencia, este luminoso ojo del alma (cf. Mt 6, 22-23), llama «al mal bien y al bien mal» (Is 5, 20), camina ya hacia su degradación más inquietante y hacia la más tenebrosa ceguera moral” (EV, 24). Una conciencia rectamente formada no es esclava de modas pasajeras, de lobbies ni de ideologías, sino que, iluminada por la verdad, nos lleva a reconocer la bondad de Dios y esperar incluso en momentos difíciles.
Por tanto, la formación de una conciencia recta y verdadera es un deber ineludible para cada cristiano. Es mediante la oración, el estudio de la Palabra de Dios, la enseñanza del Magisterio y la práctica de las virtudes que nuestra conciencia puede ser una luz que guíe nuestras decisiones. Así, con una conciencia iluminada por la verdad, podremos ser testigos auténticos de la vida y promotores de la esperanza en medio de la sociedad.
La esperanza cristiana, fundada en la Resurrección de Cristo, nos llama a no desfallecer, sino a ser testigos valientes de la vida. “Esta esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Rm 5,5). En medio de las sombras, somos llamados a ser luz.
“La verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, que así es conducido a conocer y amar al Señor” (Veritatis splendor, 1). La Doctrina Social de la Iglesia nos invita a trabajar por la justicia y la paz, combatiendo las causas estructurales de la violencia y promoviendo la solidaridad. El Proyecto Global de Pastoral nos ofrece una visión clara: somos llamados a ser una Iglesia en salida, profética y misericordiosa, que acompañe el dolor de su pueblo y anuncie con valentía el Evangelio de la vida. ¡No estamos solos! Como nos recuerda Jesús: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
En esta Semana por la Vida, unidos al Jubileo de la Esperanza, abramos nuestra conciencia a la luz de la verdad para ser mensajeros de la esperanza y la vida. Igualmente, alejémonos de la oscuridad de la mentira.
Frente a la cultura de la muerte y del descarte, nuestra respuesta debe ser un compromiso firme y decidido por la cultura de la vida y la dignidad humana. Esto implica:
Queremos ser mensajeros de la esperanza y de la vida, acogiendo con amor la maternidad. Seamos mensajeros de la esperanza y de la vida, acogiendo con amor al enfermo, débil y vulnerable. Acojamos a nuestros enfermos, particularmente a quienes se encuentran en la cercanía de resurrección de la vida en Cristo. Seamos mensajeros de la esperanza y de la vida, rehabilitando a quienes han caído en las garras del crimen. La dignidad humana se ha visto seriamente dañada por el secuestro, la extorsión y la violencia. Además, en este período debemos ser mensajeros de la esperanza y de la vida con los migrantes, como exhorta el Santo Padre.
Queridos hermanos, la situación que enfrentamos en México es desafiante, pero tenemos la certeza de que Dios camina con su pueblo, y nosotros estamos llamados a ser testigos y mensajeros de la esperanza y de la vida. Que la esperanza sea un faro que oriente nuestro caminar, porque sabemos que el Amor nos ha salvado y nos sostiene.
Oremos con confianza, comprometámonos con valentía y trabajemos juntos por un México donde la vida sea respetada y promovida en todas sus etapas. Pongamos esta Semana por la Vida en manos de Santa María de Guadalupe, Madre de la Vida, para que interceda por nosotros y nos ayude a ser constructores de una auténtica cultura de la vida.
Que el Señor les bendiga y les fortalezca en esta noble misión.
Mons. Ramón Salazar Estrada.
Obispo Auxiliar de Guadalajara y
Responsable de la Dimensión Episcopal de Vida.
Aqui puedes bajar el subsidio completo en formato PDF
