RITO DE CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR EN IGLESIAS JUBILARES

Ponemos a su disposición el Esquema para El RITO DE CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR EN IGLESIAS JUBILARES, por el cierre del años jubilar 2025. Al final de este post puedes bajar el documento en formato PDF.

que significa la palabra Prenotandos:  Los Praenotanda (su forma en latín, que a menudo se mantiene) son las notas preliminares o introductorias de los libros litúrgicos oficiales de la Iglesia Católica, como el Misal Romano o los rituales de los sacramentos. Estas notas explican los principios teológicos y las normas prácticas para la celebración adecuada de la liturgia o los sacramentos.

Prenotandos

El día
El Santo Padre, en la Bula Spes non confundit, ha establecido que el Año Jubilar se clausure en las Iglesias particulares el domingo 28 de diciembre de 2025, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
Nuestro obispo ha establecido que dicha clausura sea durante las Primeras Vísperas de dicha Fiesta, o una fecha cercana en el horario más conveniente en los lugares designados para este Jubileo, en cada decanato, como Iglesias Jubilares.

El lugar:
La clausura del Año Jubilar tiene lugar con la celebración de la Eucaristía presidida por el obispo diocesano en la iglesia catedral, madre de todas las iglesias de la diócesis. La Eucaristía de clausura del Jubileo es única y se celebra en la catedral. Sin embargo, si en la diócesis, según el Derecho Canónico, hay una concatedral, en ésta también puede tenerse la celebración eucarística de clausura. Para la celebración en las iglesias jubilares, el Obispo puede ser sustituido por un delegado designado para la ocasión.
La celebración.

Será presidida por el delegado del Obispo, concelebrantes y acompañado de diáconos, acólitos, lectores y otros ministros que desempeñen su servicio. Hay que procurar que la convocatoria llegue a todos los fieles. La celebración eucarística es la ocasión para dar gracias al Señor por todo lo que ha obrado durante este año especial de oración y conversión.

En la celebración cuídense de modo particular:
– la centralidad de la cruz en el Año Jubilar;
– la oración de los fieles;
– la presentación de los dones;
– la Comunión bajo las dos especies;
– el canto de acción de gracias;
– la oración sobre el pueblo o la bendición solemne;
– la despedida.

La cruz del Año Jubilar
La cruz, llevada en procesión en el rito de apertura del Año Jubilar y expuesta durante todo el año cerca del altar, debe estar debidamente adornada con flores.

La oración de los fieles
Como continuación de las alabanzas y súplicas que el pueblo elevó a Dios durante el Año Jubilar, la oración de los fieles recoge las intenciones de la asamblea intercediendo por la Iglesia y por el mundo entero. En el rito se propone un formulario; sin embargo, conviene que cada comunidad prepare la oración de los fieles que brote de su propia experiencia espiritual y comunitaria vivida durante el Año. La forma propuesta prevé que el diácono anuncie la intención de la oración; sigue un momento de silencio, tras el cual el lector formula la oración a la que la asamblea responde cantando.

La presentación de los dones
En la presentación de los dones, se lleva pan y vino para la comunión de los fieles. En el espíritu del Jubileo, año en el que se redistribuyeron todos los recursos para que a nadie le falte lo necesario, se puede concretar la atención a los pobres sensibilizando a la comunidad sobre auténticos gestos de caridad que continúan incluso después de la clausura del Año Jubilar, y preparando la celebración para que, en la presentación de los dones, no falten los donativos para los pobres (cf. Ordenación General del Misal Romano, 73).

La Comunión bajo las dos especies
Es oportuno distribuir la Comunión bajo las dos especies. «En esa forma es donde más perfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico, y se expresa más claramente la voluntad divina con que se ratifica en la Sangre del Señor la Alianza nueva y eterna, y también la relación entre el banquete eucarístico y el banquete escatológico en el reino del Padre» (Ordenación General del Misal Romano, 281)

El canto de acción de gracias
Terminada la oración después de la comunión, el Obispo o delegado exhorta a los fieles a bendecir al Señor por la gracia del Año Jubilar y la indulgencia. A continuación, se entona un canto de acción de gracias.

La oración sobre el pueblo o la bendición solemne y la despedida del diácono
La celebración eucarística termina con una oración sobre el pueblo o con la bendición solemne. Los textos recuerdan los temas del Año Jubilar e invocan sobre el pueblo la fuerza de la ayuda divina para que, una vez terminada la experiencia especial del Jubileo, la comunidad que ha experimentado el perdón pueda volver al ritmo cotidiano de la vida, renovada por la gracia de un tiempo especial de oración y de cercanía al Señor.

La despedida del diácono, tomada de la Primera Carta de Pedro, sintetiza los temas del testimonio de fe, la esperanza y la conformación de la propia vida al misterio celebrado.

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