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Mons. Joel Ocampo Gorostieta
Felicidades, Mons. Joel Ocampo Gorostieta

La Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, felicita a Mons. Joel Ocampo Gorostieta, quien ha sido designado como XI Obispo de la Diócesis de Zamora. Que el Señor le de la sabiduría y la gracia para conducir la porción de su grey que ha puesto en sus manos.

Dios le Bendiga y le guarde, haga resplandecer su rostro y le de la paz.

La Nunciatura Apostólica comunica, a través de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que Su Santidad León XIV se ha dignado nombrar XI Obispo de la Diócesis de Zamora, a S.E. Mons. Joel Ocampo Gorostieta, hasta ahora Obispo de Ciudad Altamirano. Nos unimos en alegría y oración con la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Zamora y deseamos un fecundo desempeño en su nueva encomienda episcopal que el Señor le ha confiado.

¡¡¡ Felicidades, en su nueva encomienda !!!

Jubileo de Cors y Corales
Jubileo Diocesano de los Coros y Corales

El próximo 22 de noviembre de 2025, en la fiesta de Santa Cecilia, celebraremos el Jubileo de los Coros y Corales, con el lema «Para ti es mi música Señor» (Sal100). preparemos nuestros instrumentos y nuestra voz para participar,

Señores párrocos, coordinadores y encargados de coros y corales, les invito a compartir esta información con sus coros para que preparen la Misa del Jubileo de los Coros y Corales. «Para ti es mi música Señor» (Sal100)

La celebración de la misa de este Jubileo se realizará en la Catedral de «La Asunción de María» en Chilpancingo, Guerrero., a las 7:00 p.m. del próximo sábado 22 de noviembre de 2025.

Los coros han de llevar sus instrumentos afinados y los cantos preparados y previamente ensayados, para que ese día antes de empezar la misa se les indique cómo se ensamblarán los cantos.

Aquí les dejo también el link para descargar los audios de los cantos.👇👇👇

Aqui puedes BAJAR los Audios de los cantos para la Celebración:

Aquí puedes bajar los archivos de las partituras y letras de los Cantos para la Celebración del Jubileo. 👇👇👇

Jubileo de Cors y Corales
CXIX ASAMBLEA PLENARIA DE LOS OBISPOS DE MEXICO.
Mensaje de los Obispos CXIX Asamblea Plenaria | 10 – 14 de noviembre de 2025

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO AL PUEBLO DE DIOS EN MÉXICO

CXIX Asamblea Plenaria | 10 – 14 de noviembre de 2025

«Iglesia en México: Memoria y Profecía — Peregrinos de Esperanza hacia el Centenario de nuestros Mártires»

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Con profunda gratitud a Dios nos dirigimos a ustedes, Pueblo de Dios que peregrina en esta tierra mexicana. En estos días hemos estado reunidos en nuestra CXIX Asamblea Plenaria, y bajo la moción del Espíritu Santo, queremos compartirles nuestra palabra y nuestro sentir como pastores que caminamos con ustedes, que escuchamos sus dolores, que compartimos sus esperanzas y que, unidos en Cristo, buscamos ser instrumentos de consuelo y de profecía.

Han transcurrido seis meses desde que nos reunimos en abril, en aquellos días marcados por la despedida del Papa Francisco y la celebración de sus exequias. Hoy nos reunimos en este tiempo nuevo del ministerio del Papa León XIV, a quien el Espíritu Santo ha confiado el cuidado del rebaño de Cristo.

Al dirigirnos a ustedes, lo hacemos con el corazón de pastores que reconocen en cada uno de ustedes el rostro de Cristo. Sabemos que llevan en sus corazones el peso de la vida cotidiana, con sus alegrías y desafíos, con sus luces y sombras. Queremos que sepan que caminamos con ustedes, que somos pueblo con el pueblo, que, como pastores, somos también ovejas del rebaño del único Pastor, Jesucristo. Reconocemos con humildad que en algunas ocasiones no los hemos acompañado como es nuestro deber, por lo que pedimos perdón a Dios y a ustedes.

I. BAJO EL MINISTERIO DEL PAPA LEÓN XIV: DON DE UNIDAD PARA LA IGLESIA

La elección del Papa León XIV ha sido recibida por la Iglesia universal con alegría y esperanza renovada. Su ministerio petrino, apenas iniciado, ya nos ha ofrecido signos claros de los caminos que el Espíritu Santo quiere que recorramos.

En su mensaje inaugural nos recordó con palabras que resuenan en lo profundo: «La Iglesia es comunión o no es nada. La unidad de los pastores no es un lujo espiritual ni una estrategia de gobierno, es la forma misma del Evangelio. Cuando los obispos caminan unidos, el pueblo de Dios puede creer que el Padre envió al Hijo para la salvación del mundo».

Estas palabras nos interpelan porque sabemos que la unidad entre nosotros no es un dato garantizado, sino una gracia que debemos recibir y cultivar cada día con humildad y caridad fraterna. Y queremos que ustedes sepan, hermanos y hermanas, que esta unidad entre nosotros es para servir mejor a la unidad de todo el Pueblo de Dios.

El Santo Padre León XIV ha insistido, desde el inicio de su pontificado, en dos ejes fundamentales que iluminan nuestro caminar: la unidad de la Iglesia y la paz en el mundo, no son dos temas desconectados, sino dos dimensiones de un mismo misterio:
«No puede haber paz auténtica en el mundo si no hay comunión en la Iglesia. Y no puede haber verdadera comunión eclesial si la Iglesia permanece indiferente ante los clamores de un mundo herido por la violencia y la injusticia».


Para nosotros, Iglesia que peregrina en México, estas palabras tienen un peso particular.

Vivimos en un país que anhela la paz y que necesita testigos creíbles de reconciliación. Y queremos que sepan, hermanos, que ese testimonio lo queremos dar juntos: pastores y pueblo, caminando unidos en Cristo. Ustedes no nos piden que seamos perfectos, pero sí que seamos auténticos; no nos piden que tengamos una sola sensibilidad pastoral, pero sí que en medio de la riqueza de nuestros distintos puntos de vista conservemos nuestra comunión fundamental en Cristo.

Bajo la inspiración del magisterio del Papa León XIV, buscamos discernir juntos el camino que el Señor espera de nosotros en este momento de la historia de México y de la Iglesia.

Y ese camino, hermanos, está marcado por un horizonte de gracia que se despliega ante nosotros: la ruta de los jubileos que nos llevarán del 2025 al 2031 y 2033. Este es el camino de la Esperanza de México, un camino que queremos recorrer con ustedes, como Pueblo de Dios.

Esta Asamblea tiene objetivos concretos que guían nuestras deliberaciones: profundizar en la implementación de la sinodalidad en nuestras Iglesias locales, reflexionar sobre la realidad migratoria que atraviesa nuestro país para seguir acompañando pastoralmente a quienes sufren el desplazamiento forzado, actualizar nuestras normas complementarias para una mayor eficacia pastoral, y retomar los compromisos sobre familia y paz que asumimos en nuestra anterior Asamblea. Estos objetivos no son temas aislados, sino dimensiones de un único llamado: ser Iglesia sinodal, profética y cercana al pueblo que sufre.

II. RUTA JUBILAR 2025 – 2031 – 2033: CONSTRUYENDO LA ESPERANZA DE MÉXICO

La Providencia divina nos ha regalado un itinerario de gracia extraordinario en el que distintas celebraciones convergen en un único camino: el encuentro con Jesucristo Resucitado, a quien la Virgen de Guadalupe nos conduce con ternura de Madre. Este es el camino para construir la Esperanza de México, esperanza que nace de la fe, se nutre en la caridad y se proyecta hacia un futuro de justicia, paz y reconciliación.

  1. El Año 2025: Jubileo de la Esperanza
    Estamos concluyendo este Año Santo convocado por el Papa Francisco que nos ha recordado que la esperanza cristiana no es optimismo ingenuo ni evasión de la realidad, sino virtud teologal que nos sostiene en medio de la tribulación. Como nos dice San Pablo: «La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
    ¿Qué nos ha dejado este Año Jubilar? La certeza de que somos peregrinos, no habitantes instalados; caminantes hacia la patria definitiva en el Reino de Dios, no constructores de paraísos terrenales que inevitablemente se desmoronan. Necesitados siempre de la gracia y la misericordia de Dios, queremos invitarlos, hermanos y hermanas, a que esta experiencia de gracia jubilar no termine, sino que se transforme en la Esperanza de México que construiremos juntos.
    Este 2025 también conmemoramos el centenario de la proclamación de la solemnidad de Cristo Rey para la Iglesia y el mundo, proclamada en la encíclica Quas Primas del Papa Pío XI.
    Durante este año, hemos preparado 38 catequesis bajo el título «Venga Tu Reino», que hemos
    puesto al servicio de nuestras diócesis, parroquias y comunidades.
    Estas catequesis han querido ser una preparación teológica y espiritual para comprender qué significa proclamar a Cristo Rey en un contexto de crisis civilizatoria. Y hoy les preguntamos, hermanos: ¿Quién reina verdaderamente en nuestras sociedades? ¿Cristo, o los ídolos del poder, el dinero, la violencia y la mentira? ¿Quién reina en nuestro corazón? ¿Las ideologías políticas y culturales o el Evangelio? Esta pregunta no es retórica: es una invitación a una conversión personal y social, una invitación para que Cristo reine en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad.
  2. El Año 2026: Memoria de la resistencia cristera que nos interpela
    Permítannos hacer memoria de un hecho que no podemos ignorar:
    Apenas unos meses después de la proclamación de la Solemnidad de Cristo Rey, en julio de 1926, entraba en vigor la llamada “Ley Calles” en nuestro país que desató la persecución religiosa más cruenta de nuestra historia. Es por ello que en enero de 1927, el pueblo católico, reprimido, inició el levantamiento armado conocido como la Resistencia Cristera.
    ¿Una casualidad? No, hermanos: Un acontecimiento providencial.
    Cuando el Estado totalitario intentó imponer su dominio absoluto sobre las conciencias, nuestros mártires comprendieron con claridad meridiana la centralidad de Jesucristo: morir gritando ¡Viva Cristo Rey! era afirmar que ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre la persona y la conciencia. Era decir con la vida lo que proclamaban con los labios: Cristo es Rey, no el Estado opresor; Cristo es Rey, no el dictador en turno que se envuelve en su soberbia.
    Queremos honrar hoy la memoria de los más de 200 mil mártires que entregaron sus vidas defendiendo su fe: Niños, jóvenes, ancianos; campesinos, obreros, profesionistas; sacerdotes, religiosos laicos; El México heroico de los cristeros que dieron su vida por una causa sagrada, por la libertad de creer y de vivir según su fe, todos ellos escribieron una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria.
    El centenario del 2026 no puede ser una mera conmemoración nostálgica. Debe ser un examen de conciencia y un compromiso renovado. Nuestros mártires nos preguntan hoy: ¿Estamos dispuestos a defender nuestra fe con la misma radicalidad? ¿Hemos perdido el sentido de lo sagrado? ¿Nos hemos acomodado a una cultura que quiere relegar la fe al ámbito privado?
  3. El Año 2031: Jubileo Guadalupano — Esperanza de reconciliación y libertad
    El 2031 V Centenario del Acontecimiento Guadalupano en el Tepeyac, no es solo una fecha para México, sino para todo el continente americano y para la Iglesia universal. Como preparación a este gran acontecimiento, hemos iniciado la Novena Intercontinental Guadalupana, invitando a las conferencias episcopales de todo el mundo a sumarse a este camino de preparación espiritual.
    Guadalupe es memoria de reconciliación. En el siglo XVI, cuando dos mundos tan diferentes se encontraron en estas tierras, María se manifestó en el Tepeyac como puente entre culturas y razas, como Madre que acoge a todos sus hijos sin distinción. Guadalupe nos enseña que la unidad no se construye anulando las diferencias, sino reconociendo en cada rostro la imagen de Dios. Guadalupe ha impulsado en otro momento de la historia los sentimientos de libertad de nuestro pueblo. Hoy debe ser también un signo de fortaleza para liberarnos de la violencia, la pobreza y la injusticia.
    Para culminar este itinerario, en el 2033 celebraremos el bimilenario de la Redención Universal, los dos mil años de la resurrección de Cristo que queremos celebrar con todo el Pueblo de Dios en un ambiente de fraternidad y paz.

III. REALIDADES QUE NO PODEMOS CALLAR EN EL CONTEXTO MEXICANO ACTUAL

Como pastores tenemos el deber de hablar con claridad sobre la realidad de nuestro país.

No lo hacemos desde una posición política ni partidista, sino desde la responsabilidad que se nos ha confiado como servidores del Evangelio. No podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de nuestro pueblo. No podemos permanecer neutrales cuando está en juego la dignidad de las personas. Nuestra misión de anunciar el Evangelio nos exige anunciar la verdad con amor.

En estos tiempos, observamos con preocupación cómo algunos discursos públicos
construyen una narrativa que no corresponde a la experiencia cotidiana de millones de
mexicanos.

Nos dicen que la violencia ha disminuido, pero muchas familias que han perdido seres queridos o poblaciones enteras que viven con miedo constante experimentan otra realidad.

Nos dicen que se combate la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos, no se percibe la voluntad de esclarecerlos, por lo que prevalece la impunidad.

Nos dicen que la economía va bien, pero muchas familias que no pueden llenar su canasta básica y muchos jóvenes que no encuentran oportunidades de trabajo nos hacen ver que esto no es verdad.

Nos dicen que se respetan las libertades, pero quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder.

Nos dicen que somos el país más democrático del mundo, pero la realidad es que hemos visto cómo han comprometido los organismos y las instituciones que garantizaban la auténtica participación ciudadana para concentrar el poder arbitrariamente.

Vivimos tiempos difíciles, la violencia se ha vuelto cotidiana. Ese cáncer del crimen organizado que padecemos desde hace años ha extendido sus tentáculos a muchos rincones del país. Ninguno de los dirigentes que gobierna este país ha logrado erradicar este mal.

En muchas regiones nuestro Nación sigue bajo el dominio de los violentos. No debemos tener miedo de hablar de lo que todos sabemos, pero algunos prefieren callar: Continúan los asesinatos y las desapariciones. Sigue derramándose sangre inocente en nuestras calles, pueblos y ciudades. Familias enteras son desplazadas por el terror de la delincuencia organizada. Vivimos la inseguridad cotidiana al transitar por los caminos y autopistas. Las extorsiones se han vuelto sistemáticas para pequeños y medianos empresarios, para agricultores y transportistas, incluso para las familias humildes, obligados todos a pagar “cuotas” a los criminales bajo amenazas de muerte. El Estado, que en muchos lugares ha cedido el control territorial a grupos delictivos, no logra recuperarlos.

Sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral, incluso algunos políticos que buscan cambiar esta situación han sido amenazados y asesinados ante la impotencia ciudadana. Hemos tenido que llorar la muerte de varios hermanos presbíteros que dieron su vida sirviendo a sus comunidades. Sentimos el dolor por todos aquellos que buscando el bien han sido sacrificados.

Nuestros jóvenes están siendo secuestrados y llevados a los campos de corrupción o exterminio convirtiéndose en uno de los más grandes dramas de nuestra sociedad. Todo esto nos habla de la degradación social a la que hemos llegado y que exige una conversión profunda de quienes han optado por el mal. Hacemos un enérgico llamado a una conversión personal y social para alcanzar una verdadera transformación.

La migración forzada continúa. Miles de mexicanos se ven obligados a abandonar sus tierras, no solo por buscar mejores oportunidades, sino también por huir de la violencia. Y los que migran se encuentran con nuevas formas de violencia en el camino. Por nuestro territorio cruzan miles de hermanos centroamericanos y de otros continentes, víctimas de extorsión, secuestro, trata y muerte.

Y en cada una de estas realidades, la Iglesia está presente con casas del migrante, albergues, defensa de derechos y acompañamiento pastoral. El rostro del migrante es el rostro de Cristo crucificado hoy.

No debemos quedarnos en estadísticas frías que nos dan cuenta de todas estas realidades de inseguridad, de pobreza e injusticia. Son rostros concretos. Son familias destrozadas. Son madres que lloran a sus hijos. Son comunidades indefensas y empobrecidas. Nosotros como pastores, no podemos permanecer indiferentes.

Hermanos migrantes, ustedes que sufren la violencia, las amenazas, el miedo, el desplazamiento forzado, sepan que sus obispos están con ustedes. Escuchamos su clamor, compartimos su angustia, acompañamos su dolor. Y queremos que el testimonio de nuestros mártires sea fuente de esperanza: ellos vencieron porque Cristo venció, y nosotros también venceremos si permanecemos unidos a Él.

Queremos que sepan que nuestra cercanía está siempre con las víctimas, con los pobres, con los que sufren. Que nuestra amistad es sobre todo con el pueblo sencillo que lucha cada día por sobrevivir con dignidad. Como nos dice el Papa León XIV en su Exhortación Apostólica Dilexi Te: «El cuidado de los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, como un faro de luz que, desde el Evangelio, ha iluminado los corazones y los pasos de los cristianos de todos los tiempos» (DT 103).

No lo hacemos con odio ni con resentimiento. Lo hacemos con la firmeza que brota del amor. Porque amamos a este pueblo del que somos parte. Porque amamos a esta que es nuestra nación. Y precisamente por ese amor no podemos callar ante lo que está mal. Nos dice el Papa León XIV en su exhortación apostólica: «Siempre debe recordarse que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación individual e íntima con el Señor. La propuesta es más amplia: es el Reino de Dios (cf. Lc
4,43)… Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino» (DT 97).

IV. LA FAMILIA: CORAZÓN HERIDO DE LA SOCIEDAD

Toda esta realidad preocupante comienza en la familia: una sociedad que no protege a la familia se desprotege a sí misma. Lo que estamos viviendo es una sistemática desestructuración familiar que genera, inevitablemente, una desestructuración social.

Los datos son alarmantes y no podemos ignorarlos: familias desintegradas, violencia intrafamiliar y en ambientes escolares, adicciones que destruyen la vida de los jóvenes. Detrás de las estadísticas hay rostros de personas concretas sin futuro.

Necesitamos elevar la voz profética cuando las políticas públicas atentan contra la familia.

Las políticas públicas educativas actuales se están implementando sin un diálogo genuino con los padres de familia y los demás agentes de la educación. Se promueve, de manera sutil y, en ocasiones, de manera explícita, una visión antropológica ajena a la dignidad integral de la persona humana. Se introduce en las escuelas una ideología que relativiza la complementariedad hombre-mujer, que diluye la identidad sexual, que presenta como “progreso” lo que en realidad es deconstrucción de la naturaleza humana. Se añade también una ideología política de confrontación social que no conduce a nada bueno.

Y cuando los padres de familia y otros integrantes de la sociedad expresan su preocupación, son descalificados como “conservadores”, “retrógrados” o “enemigos de los derechos”. Se les niega el derecho fundamental a participar activamente en la educación de sus hijos. Se les dice que el Estado sabe mejor que ellos lo que sus hijos necesitan aprender.

Hermanos, esto no es solo una cuestión educativa. Es una cuestión antropológica, ética y, en última instancia, moral. Porque está en juego la visión misma del ser humano. ¿Qué es el hombre? ¿Qué es la mujer? ¿Qué es la familia? ¿Qué es la sociedad? ¿Quién tiene autoridad para definir estas realidades? ¿El Estado? ¿La ideología dominante? ¿O la verdad inscrita en la naturaleza humana y revelada por Dios?

Una de nuestras prioridades pastorales debe ser el acompañamiento integral de las familias. No podemos limitarnos a preparar a las parejas para el matrimonio y luego abandonarlas a su suerte. Necesitamos una pastoral familiar robusta, que acompañe a las familias en todas las etapas de su vida, que las fortalezca ante las crisis, que las ilumine con la luz del Evangelio

V. PEREGRINOS DE ESPERANZA HACIA EL 2026

Hermanos y hermanas, pudiera parecer que este diagnóstico de la realidad nos lleva al pesimismo. Pero no es así. Porque la esperanza cristiana no consiste en cerrar los ojos ante el mal, sino en mantenerlos abiertos reconociendo que Cristo ha vencido al mal con el bien. Solo reconociendo nuestros errores podemos corregirlos.

Concluye el Año Jubilar de la Esperanza, pero continúa nuestra peregrinación hacia nuevas metas para transformar nuestra sociedad, como lo hicieron en su momento nuestros mártires. Fueron fieles en medio de la persecución. No esperaron que el Estado totalitario se volviera benévolo. Resistieron con la fuerza de su fe. No esperaron que fuera fácil seguir a Cristo.

Lo siguieron, aunque les costara la vida.

Y nosotros, hermanos, emprendamos nuestros caminos de paz y solidaridad para cambiar nuestra realidad hacia la justicia y la fraternidad.

VI. BAJO LA MIRADA DE GUADALUPE

Hermanos y hermanas, mientras discernimos estos caminos con ustedes, lo hacemos bajo la mirada maternal de Santa María de Guadalupe.

Guadalupe unió culturas y pueblos en torno a Cristo. Guadalupe impulsó los sentimientos de libertad. Guadalupe sostuvo a nuestros mártires en su testimonio. Guadalupe acompaña hoy a nuestro pueblo que sufre. Santa María de Guadalupe nos sostiene a nosotros, pastores, en la tarea de ser voz profética y servidores de la reconciliación. Y Guadalupe los sostiene a ustedes en medio de sus luchas cotidianas.

Que Ella, la Morenita del Tepeyac, Madre del verdadero Dios por quien se vive, nos enseñe a ser portadores de esperanza en medio de las exigencias del tiempo presente y nos enseñe a responder con la fuerza de la fe.

Que el Espíritu Santo, que nos ha reunido en esta Asamblea, ilumine nuestras deliberaciones. Que nos conceda la sabiduría para discernir los caminos que Dios espera de nosotros. Que fortalezca nuestra unidad como Colegio Episcopal y nuestra comunión con todo el Pueblo de Dios.

Que esta CXIX Asamblea Plenaria sea un momento de gracia para fortalecer nuestra comunión como Iglesia, renovar nuestro compromiso profético y prepararnos para vivir el centenario de 2026 como verdaderos discípulos de Cristo Rey.

VII. CONCLUSIÓN

Hermanas y hermanos mexicanos, ante muchas de las dolorosas realidades que hemos mencionado, los obispos mexicanos no tenemos la solución; pero estamos dispuestos a buscarla en diálogo con todos los que VERDADERAMENTE AMEN A MÉXICO, más allá del partido político en el que militen, de la ideología que los inspire o del credo religioso que profesen.

Entre tanto, sigamos construyendo juntos, con Cristo Rey como única y verdadera esperanza de México, confiados en que Santa María de Guadalupe nos conduce hacia un futuro de justicia, paz y reconciliación.

¡Viva Cristo Rey!
¡Santa María de Guadalupe!

LOS OBISPOS DE MÉXICO
Cuautitlán Izcalli, Estado de México, 13 de noviembre de 2025

  • Mons. Héctor M. Pérez Villarreal
    Obispo Auxiliar de México
    Secretario General
  • Mons. Ramón Castro Castro
    Obispo de Cuernavaca
    Presidente
Subsidio día del laico
Semana Nacional del Laico 2025

Semana Nacional del Laico, del 16 al 23 de noviembre los invitamos a celebrar en sus parroquias la “Semana Nacional del Laico”

Aquí puedes bajar el documento completo en formato PDF

A TODA LA COMUNIDAD DIOCESANA

Los laicos “son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios”, la esperanza de la Iglesia es la esperanza de los laicos en sí mismos, siempre en comunión con sus pastores y con los religiosos.
Es muy importante que el cristiano laico conozca su identidad dentro del Pueblo de Dios, su dignidad, y a la vez su misión en la Iglesia y en la sociedad.

La consciencia de esa identidad comporta otra esperanza: la de ser reconocido y valorado, lo que se expresa no solo con palabras, sino con verdaderos espacios de participación y de realización de su ser cristiano. Que “se les deje” actuar, expresarse, opinar, que se les deje ejercitar su protagonismo, lo que siempre va de la mano con iniciativas y creatividad. Y todo esto no solo internamente (en la Iglesia), sino sobre todo en la sociedad.

Semana Nacional del Laico”

Queridos hermanos, del 16 al 23 de noviembre los invitamos a celebrar en sus parroquias la “Semana Nacional del Laico”, teniendo como lema: “Testigos alegres de la esperanza por una cultura de paz”, para esto la Dimensión Episcopal para los Laicos (DELAI), en el contexto del presente Año Jubilar que lleva por lema «Peregrinos de la Esperanza», nos ofrece este material pastoral (anexo a esta circular) con el objetivo de que los fieles cristianos laicos de México redescubran la virtud teologal de la esperanza a la luz de la Palabra de Dios, para que, superando toda estéril resignación ante los presentes panoramas sociales fuera y dentro de México, alentados por Jesucristo, esperanza de la humanidad, nos mantengamos firmes en nuestro compromiso cristiano de regenerar el tejido social y construir una cultura de paz, ordenando las realidades temporales según los valores del Evangelio y haciendo presente a Cristo en la vida cotidiana.
Que el Inmaculado Corazón de María cobije y proteja a nuestros Laicos y por intercesión de los santos mártires san David Uribe y san Margarito Flores y el beato Anacleto Flores González nuestros laicos se sigan fortaleciendo y transformando nuestra Diócesis.

Dado en Chilpancingo de la Asunción, Gro., a los 10 días del mes de noviembre del Año Jubilar Peregrinos de la Esperanza 2025.

+José de Jesús González Hernández, OFM
Obispo de Chilpancingo-Chilapa

Pbro. Luis Enrique Mosqueda Díaz
Doy fe: Director Diocesano de Laicos

Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
Canciller-Secretario

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Fiesta Diocesana al Inmaculado Corazón de María

Fiesta Diocesana al Inmaculado Corazón de María, Patrona de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Ordenación de 14 Diáconos Permanentes y Promulgación del Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029

La Fiesta del Inmaculado Corazón de María en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa es mucho más que un evento más en el calendario, es una expresión viva de la fe del pueblo que peregrina en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa.

 A través de ella, los fieles redescubren su vocación cristiana, renovando su consagración personal y diocesana bajo el amparo materno de la Virgen. Como dice la liturgia mariana: «Cor Mariae, cor Jesu, cor nostrum» — «El corazón de María, el corazón de Jesús, nuestro corazón».

El pasado 28 de junio del presente año, celebramos nuestra primera “Fiesta Diocesana”, en honor a nuestra santa patrona del “Inmaculado Corazón de María”, convocada por Mons. José de Jesús González, OFM., mediante el decreto de fecha 20 de enero 2025, se institucionalizó una fiesta patronal diocesana anual (28 junio), que incluye novenarios, peregrinaciones, charreadas, vigilia de oración, eucaristía solemne y convivencia cultural

Entre las disposiciones más destacadas del decreto se encuentran:

  • La celebración anual (28 de junio ) de una fiesta patronal diocesana solemne en honor al Inmaculado Corazón de María.
  • La publicación de un libro y devocionario oficial para fomentar la espiritualidad mariana en las parroquias.
  • La organización de encuentros decanales con fieles laicos para promover la devoción y su vivencia comunitaria.
  • La invitación a todos los agentes pastorales a impregnar sus comunidades con esta espiritualidad, como camino hacia la Sinodalidad y la paz.

Esta fiesta estuvo engalanada con la participación e fieles de toda la Diócesis de Chilpancingo- Chilapa, la Ordenación de 14 Diáconos Permanentes y la Promulgación del Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029.

En esta celebración resalto la alegría y el jubilo de todo el pueblo de Dios, quien motivado por el Obispo Mons. José de Jesús González, celebramos esta naciente “Fiesta Diocesana”.

Durante la Celebración, el Obispo, remarco varios aspectos importantes:

La fiesta:

“Hay muchas expresiones de fiesta y entre nosotros hay “fiesteros”. En algunos lugares todavía guardan las tradiciones, hay un cargo que le llaman los fiesteros. Entonces dijimos, ¿cómo hacer júbilo, cómo hacer fiesta? Pues vamos a pedir a “los fiesteros” que hagamos una fiesta. Así entonces, la fiesta aquí está, esto es la máxima expresión que tenemos hasta ahora de una Fiesta Diocesana, una fiesta que enseñe, una fiesta que instruya, una fiesta que ayude a descansar, una fiesta que cure, que sane.”

14 Diáconos Permanentes

“La ordenación de los diáconos la teníamos programada en el día de los Diáconos, cuando los diáconos celebran su jubileo, el Jubileo de los diáconos a nivel internacional. Pero quisimos que mejor se pasara a esta fecha, a este día especial, y miren, estamos regalándole al corazón inmaculado de María 14 servidores, 14 diáconos, porque eso significa diáconos, servidores, servidores de un amor materno.

Qué dicha para los diáconos, para sus familias, y para toda la Diócesis. Tener 14 servidores que van a servir según el modelo del inmaculado corazón de María, que van a ser amor en el servicio a los mas necesitados.

Vamos a pedirle a la Inmaculada corazón de María que les dé una recicladita a su corazón, al corazón de cada una de sus familias, dicen los jóvenes, hay que resetear el corazón, el corazón de la familia, que agarre un nuevo brío, una nueva fuerza. Entonces, felicidades, a ustedes diáconos, felicidades a sus familias, que se prestan a este servicio, servicio de amor.

Servir como sirvió Jesucristo por amor, como sirvió la Virgen María por amor, y ahora que estamos en el santuario de los mártires, recordamos que por amor se entregaron al martirio y dieron un testimonio con su vida.

Les hemos pedido pues una obra social, porque es donde carecemos más en la iglesia, el clero, es en esa pastoral social, por lo que se les ha pedido a ustedes, 14 diáconos permanentes  y a los otros 6 que ordenados anteriormente, para que nos que nos ayuden en esa pastoral social donde no alcanzamos a llegar por los sacramentos, por la palabra de Dios, por lo que ustedes ya traen su proyecto de pastoral social que estarán trabajando con el pueblo de Dios.”

Plan Diocesano de Pastoral 2025-2029

“El día de hoy vamos a promulgar el sexto plan de Pastoral Diocesano, donde les hemos pedido a todos su voz, su experiencia pastoral, para que quede impreso en nuestro Plan Diocesano de Pastoral.

Este plan, tiene la intención de incidir en la sociedad, ya que, si no incidimos en la sociedad no sirve el sexto plan de pastoral.

Tenemos 3 años desde que yo llegué, evaluando verdad nuestra pastoral, consultando a todos ustedes a través de los grupos, movimientos y comunidades, Párrocos, Parroquias, Decanatos y hasta por regiones pastorales, para poder “atinarle” y no desperdiciar esfuerzos, no perder recursos financieros, que no tenemos, no perder la vida inútilmente, sino que lo poquito que hagamos de los resultados esperados.

El Papa, en este año nos dice que nosotros debemos saber discernir los signos de los tiempos para poder actuar. Entonces tenemos como iglesia una misión, discernir estos acontecimientos históricos, y con la luz del Espíritu Santo, asumirlos y dar una respuesta, sobre todo allí donde no hay esperanza.

Llevemos esperanza, allí donde hay depresión, ánimo, allí donde hay odio, amor, allí donde hay guerra, paz, allí donde hay sufrimiento, consuelo.

Así debe ser verdad la iglesia nuestra y de todo México, porque está inspirado, así mismo en la pastoral nacional, en ese Proyecto Global de Pastoral donde queremos que se disminuyan y ojalá desaparezcan, los, los fallecidos a causa de guerras o a causa de LA violencia.

Toda nuestra acción pastoral, está orientada hacia la gran celebración del Jubileo de los 500 años de la aparición de la Virgen María de Guadalupe, donde queremos ofrecerle a ella, así como el indio Juan Diego le ofreció, una tilma llena de flores. Así nosotros le ofrezcamos para el 2031, un ayate lleno de las flores de nuestras buenas acciones y de comunidades vivas como rosas, como flores perfumadas, bonitas comunidades vivas.

Asi mismo queremos ofrecer nuestro plan pastoral, inspirados en los 2000 años de nuestra redención, Jesucristo, que se va a cumplir ya 2000 años de que murió de amor por nosotros.

El Jubileo 2025

Este jubileo debe marcar la pauta de los jubileos que vienen. Por eso, queridos hermanos y hermanas, no piensen que esto es un evento, nada más así, ocasional, NO, debe ser como una cultura del júbilo, vienen muchos jubileos, hay que disfrutarlos, hay que prepararlos, hay que vivirlos.

Que la Santísima Virgen siga guiando con su ejemplo y protección a esta amada porción del Pueblo de Dios en Guerrero.

¡Viva el Inmaculado Corazón de la Virgen María!

ORDENACIONES SACERDOTALES Y DIACONALES 2025

En la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, siete jóvenes escucharon el llamado y la Concatedral de “La Asunción de María, en Chilapa de Álvarez, Guerrero., fue el escenario de las cuatro Ordenaciones Diaconales y tres Ordenaciones Sacerdotales realizadas el pasado 12 de junio de 2025.

Ordenaciones Sacerdotales: Diacono Jacinto Lázaro Córdova; Diacono Víctor Hugo Neri Velázquez; y Diacono Jesús Catalán Carillo.

Ordenación Diaconales: José Juan Ocampo Tapia; Juan Daniel Velázquez Nava; Jesus Eduardo Marino Alarcón; y Jesús Aguirre Mendoza.

La celebración fue presidida por Mons. José de Jesús González Hernández OFM., Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, y a la misma acudieron Sacerdotes de la Diócesis, familiares y amigos de los recién ungidos, destinados al servicio del pueblo de Dios.

En la reflexión del Evangelio, Monseñor José de Jesús, inicio agradeciendo a los encargados de la liturgia por introducir esta algunos cantos y lecturas en lengua pues originaria, el tlapaneco, ya que en esta ocasión se estaba ordenando al Diacono Víctor Hugo Neri Velázquez, originario de de Lapa, en la Montaña de Guerrero, lugar en el que se oyen todavía las lenguas originarias.

Exhorto a que no se pierdan las lenguas originarias que tenemos aquí en Guerrero. son un tesoro y una riqueza tener estas raíces de los pueblos originarios.

También se escuchó una lectura en náhuatl, remarcando el Obispo: “ojalá podamos seguir alimentando estas lenguas de estos pueblos originarios, y el sueño de la pastoral de pueblos originarios, que resurjan las iglesias originarias, iglesias autóctonas, como lo dice el Concilio Vaticano Segundo, que estemos abiertos a que resurjan iglesias autóctonas muy bonitas, y pidamos pues a Dios por todos los pastores así originarios y estos que ya están aquí, no pierdan su origen”.

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Continuo diciendo que el evangelio menciona que en una comida, en una cena, el Señor se quedó con nosotros, como para que le demos importancia a nuestras comidas ordinarias y nuestras comidas festivas.

Y nos recordó que todos estamos invitados a una gran fiesta, “así de bonita”, en el santuario de los mártires, el próximo 28 de Junio de 2025, día en que celebramos nuestra FIESTA DIOCESANA en honor nuestra Santa Patrona del Inmaculado Corazón de María. “Queremos hacer una fiesta bonita donde se entregue aparte de los platillos suculentos, todo lo que somos, nuestra identidad, el Amor que Dios nos ha  infundido, demostrarlo con estos platillos o sobre todo, con estos alimentos se entrega el alma. como dice el evangelio.

También se dirigió a los nuevos Sacerdotes y Diácono: Siempre que tenemos ordenaciones diaconales y sacerdotales, nos llenamos de alegría.

Imagínense tres nuevos sacerdotes. Son poquitos para tanta necesidad, pero estos tres hay que quererlos mucho y pedir mucho por ellos, para que puedan llevar en sus hombros esa casulla que hoy van a vestir, que es el pueblo de Dios, que se echan a sus hombros y que lo puedan llevar con dignidad, conscientes de que es Jesucristo el que les ayuda.

Jesús les Dice, «Vengan a mí. Todos los que están cansados y agobiados por la carga, es el significado de la casulla, yo les voy a aliviar, para que la lleven con dignidad.

 Y cuatro nuevos diáconos que igualmente nos van a dar testimonio de esa caridad hacia los más necesitados, hacia los pobres, y a enseñarnos a celebrar unas liturgias, donde nos encontremos con Jesús, el Salvador.

La liturgia nos salva, queridos diáconos. La liturgia nos salva, en cada liturgia salimos salvados, para que le demos esa importancia que tiene.

Pero la alegría continúa, en este año jubilar se acrecienta nuestro gozo, pues participamos de la alegría universal, el cielo está abierto, bajan gracias, nada más hay que recibirlas. Y para recibirlas, pues ya sabemos, lo que tenemos que hacer.

Entonces, se respira un ambiente santo, se respira la alegría jubilosa en este año jubilar que lleva como el título “Peregrinos de esperanza”.

Y como les dije al inicio, gracias por su presencia, pues ustedes están poniendo en práctica el lema, han venido de peregrinos.

Les comparto también el gozo de este mes pues estamos en el mes del Sagrado Corazón de Jesús y para nuestra diócesis, es el mes del Inmaculado Corazón de María, porque ella es la Patrona de nuestra Diócesis.

Nosotros estamos gozosos, de tener a nuestra madre como nuestra patrona y entrar a ese corazón que tanto ama al mundo. Así mismo porque acerca nuestro corazón, al corazón de Jesús a través del corazón del Inmaculado Corazón de María.

Finalmente le encomendamos al Inmaculado Corazón de María estas ordenaciones, se las ponemos en su corazón, que se lleve el corazón de todos  nosotros, pero principalmente el de estos, sus hijos que recién han hecho una profesión de fe y han hecho un juramento, de seguir la obra de su hijo y que ella los acompañe y que los lleve a feliz término.

Después de la homilía, los Diáconos manifestaron su compromiso y la voluntad para el servicio a la Iglesia.

Del mismo modo lo hicieron los tres nuevos Presbíteros.

Posteriormente, se postraron en el altar para realizar el canto de la Letanía de los Santos y, al término, recibieron la imposición de manos y consagrados los Diáconos y Sacerdotes por el Obispo Diocesano.

Finalmente, Mons. José de Jesús, destacó que, como Iglesia, se debe seguir animando las vocaciones, pero de manera especial al Ministerio Sacerdotal, que Dios bendiga con abundantes vocaciones para el bien de su pueblo y que, por lo pronto, estas que ha regalado se cuiden y apoyen.

Al final de la celebración se invitó a todos los asistentes a participar del banquete preparado en el Seminario diocesano de “La Inmaculada Concepción” de Chilapa, para celebrar con júbilo y alegría estas Ordenaciones.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
PROPIOS DE LA MISA | SOLEMNIDAD DEL “SAGRADO CORAZON DE JESUS”

PROPIOS DE LA MISA SOLEMNIDAD DEL “SAGRADO CORAZON DE JESUS

27 de junio 2025

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ANTÍFONA DE ENTRADA

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre. (Sal 32, 11. 19).

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA.

Señor Dios, que en tu misericordia te dignas enriquecernos con los infinitos tesoros del amor del Corazón de tu Hijo, traspasado por nuestros pecados, concédenos que, al presentarte el fervoroso homenaje de nuestra devoción, cumplamos también con el deber de una digna reparación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Ezequiel 34, 11-16

Esto dice el Señor Dios: “Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y de oscuridad.

 Las sacaré de en medio de los pueblos, las congregaré de entre las naciones, las traeré a su tierra y las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, y en lo alto de los montes de Israel tendrán su aprisco; allí reposarán en buenos prados, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas; yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré en la justicia”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL             

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R

L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R.

L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 5b-11

Hermanos: Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.

En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucha más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO    Jn 10, 14

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor, yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.

EVANGELIO (Lc 15, 3-7).

Del santo Evangelio según san Lucas 

  • Gloria a tí, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’.

Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse”. Palabra del Señor.

  • Gloria a tí, Señor Jesús.

PISTAS PARA LA HOMILÍA:

El 27 de diciembre de 1673, día de san Juan Apóstol, Margarita María de Alacoque, quien tenía sólo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento, expuesto en la capilla del convento de La Visitación. Era el momento de la primera gran revelación del Señor a la futura santa.

“Mi Divino Corazón –le dijo el Señor a Margarita María– está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que seas todo obra mía”.

Desde ese instante y hasta nuestros días –en que va creciendo– la devoción al Sagrado Corazón de Jesús no ha dejado de ganar devotos, gente común y sencillísima, gente encumbrada y de graves responsabilidades, todos quieren seguir la indicación de la jaculatoria que reza así: “Jesús, manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”. Se trata de una semejanza. No de una igualdad.

El filósofo católico Dietrich von Hildebrand señala que a esta oración “se aplica todo lo que sabemos sobre el sentido de la imitación de Cristo”. Y más
adelante indica que “la transformación en Cristo que implica esta imitación consiste en hacernos santos”. Es el ethos cristiano; la forma de ser que Dios quiere de nosotros y que santa Margarita María lo dejó dicho de esta manera: “Como el amor hace uno a los amantes, si quieres ser amado de Jesús has de ser manso como Él, y humilde como Él.”

No fue hasta el 11 de junio de 1899, dentro del mes dedicado al Sagrado Corazón, cuando un Papa, en este caso el Papa León XIII, consagró la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús. Unos días antes, el 25 de mayo del mismo año, había publicado la encíclica Annum Sacrum (refiriéndose al Año Santo de 1900).

En ella escribió: “El Corazón divino es símbolo e imagen viva del infinito amor de Jesucristo, que nos impulsa a pagarle también con amor”.

La idea de consagrar el mundo y toda la humanidad al Corazón de Jesús surgió 25 años antes, con motivo de las conmemoraciones en el segundo centenario de la canonización de santa Margarita María de Alacoque. En aquel entonces, siendo Papa Pío IX, miles de personas de toda clase y condición, incluidos Obispos, solicitaban al Papa, incesantemente, realizar una consagración de la humanidad al Sagrado Corazón.

León XIII lo hizo. Y llegó a considerar éste como el acto más importante de su largo pontificado. Su argumentación es sublime: “Puesto que el Sagrado Corazón es el símbolo y la imagen sensible de la caridad infinita de Jesucristo, caridad que nos impulsa a amarnos los unos a los otros, es natural que nos consagremos a este corazón tan santo.

Obrar así es darse y unirse a Jesucristo, pues los homenajes, señales de sumisión y de piedad que uno ofrece al divino Corazón, son referidos realmente y en propiedad a Cristo en persona”. Cien años después, san Juan Pablo II, recordando la Consagración de León XIII, y renovándola, escribió: “La contemplación del Corazón de Jesús en la Eucaristía estimulará al creyente a buscar en ese Corazón el misterio inagotable del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia.

Le permitirá saborear, en comunión con sus hermanos y hermanas, la dulzura espiritual de la fuente de la caridad. El ayudar a todos a redescubrir su propio Bautismo le hará más consciente de tener que vivir su dimensión apostólica al difundir amor y participar en la misión de evangelizar”.

Se dice credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, el inefable amor del Corazón de tu Hijo amado, para que este don que te ofrecemos sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: Inmenso amor de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación. Por eso, con todos los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN      Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Señor y Padre nuestro, que este sacramento de amor nos haga arder en santo afecto, de modo que, atraídos siempre hacia tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.