Invito a todos a unirnos en la Vigilia de Oración por la Paz

«Exhorto a que este sábado 11 de abril organicemos a nuestras comunidades parroquiales para orar por la paz en el mundo y en nuestra Diócesis.» (Mons. José de Jesús González Hernández OFM). Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!

A los Presbíteros, Religiosas, Religiosos, Diáconos Permanentes, Laicos Comprometidos, Personas de buena Voluntad y todo el Pueblo de Dios que peregrina: Paz y Bien en el Señor Resucitado.

“La Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio.
La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros.

Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oración por la paz que celebraremos aquí, en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril” (Cfr. Mensaje Urbi et Orbi, León XIV, Pascua 2026).

Caminando en comunión pascual con el Papa León XIV y mis hermanos Obispos de México, contemplando la pérdida de la paz y la vida digna en numerosos países, como en el nuestro, les exhorto a que este sábado 11 de abril organicemos a nuestras comunidades parroquiales para orar por la paz en el mundo y en nuestra Diócesis. Recomiendo que se puedan tocar las campanas a las 12:00 horas. Puede tenerse presente este propósito en la Celebración Eucarística de este sábado, organizar el rosario u hora santa con la

ORACIÓN ECUMÉNICA POR LA PAZ:

Señor Jesús, Príncipe de la paz
ayúdame a ser sensible a las necesidades
de mi persona, de mi familia y de mi comunidad
y construir los encuentros significativos
donde nos escuchemos y reconozcamos,
asumiendo cada uno su responsabilidad
en la casa, el trabajo o la escuela,
haciendo los cambios en nuestros modos de pensar y actuar
para identificar lo común, eso que alegra el corazón
y que ayuda a vivir en la unidad.
Todos nos necesitamos para conservar la paz
de nuestro territorio y tener una comunidad segura
en estos años hemos aprendido que al cuidar al hermano
y cuidar nuestro territorio, cuidamos tu casa y tu familia.
Gracias por siempre estar con nosotros.
Amén.

Continuemos trabajando por la paz en nuestras familias, por la paz con los enfermos, por la paz con tantas personas que salen a trabajar para el sustento y diversas comunidades de corazones generosos que tanto anhelan vivir en paz.

Recordemos las palabras de Cristo Resucitado, Señor de Misericordia, a Santa María Faustina Kowalska: «La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad.» (Cfr. Diario #300).

Que nuestra Madre Santísima, en su Inmaculado Corazón, nos fortalezca y renueve en nuestro caminar de este tiempo de Pascua. A nuestros santos mártires guerrerenses San David Uribe y San Margarito Flores imploremos su intercesión por la paz en nuestra Iglesia.

Chilpancingo de la Asunción, Gro., a los 08 días del mes de abril del Año Jubilar Franciscano 2026.

+Mons. José de Jesús González Hernández, OFM
Obispo de Chilpancingo-Chilapa

Pbro. José Manuel García Linzaga
Dimensión de Fe y Compromiso Social