Recomendaciones que fortalecen la salud mental y espiritual del Cristiano

Hay dos mensajes que, en esta ocasión, quisiera que quedaran especialmente claros y firmes, como Recomendaciones que fortalecen la salud mental y espiritual del Cristiano

Primero, trabajar nuestra salud mental, y para hacerlo, primero se puede trabajar en el autocuidado, en un sano autocuidado. Y ese es un mensaje de esperanza, no tenemos que quedarnos donde estamos. Hay cosas que podemos hacer.

 Y segundo, trabajar en nuestra salud espiritual, la estrecha unión, como ya dije, entre la salud mental y la salud espiritual.

Conviene preguntarnos: ¿Cómo va una en detrimento la una de la otra? ¿en cierto sentido debemos trabajarlas juntas?

Ahora, vamos a empezar por la salud mental, a través de recomendaciones prácticas de recuperación, de afianzamiento de nuestra salud mental y recomendaciones accesibles.

La rutina

Hay una palabra que yo creo, tiene como mala fama, pero bien entendida, es importantísima, la Rutina

La palabra rutina es una palabra que es el diminutivo de ruta, que es el camino, vía o itinerario que sirve para ir de un lugar a otro . Una rutina es una ruta pequeña. Y la palabra rutina tiene mala fama, especialmente porque a veces hablamos de lo rutinario.

¿Qué es rutinario?, en nuestra mente probablemente queda asociado con repetitivo, aburrido, sin propósito, cosas parecidas.

Pero una rutina o la manera de ver las rutinas cambia cuando uno piensa que una rutina es una costumbre sana, es una serie de acciones que tú estableces en tu vida y que son como pilares que vas poniendo.

En un salón vemos que hay unas columnas que sostienen el techo, esas columnas están puestas cada cierta distancia y garantizan la estabilidad del techo.

Entonces, nuestras rutinas son esas columnas. Esta idea de afianzar con unas columnas, de tener unos puntos de referencia, es algo que está continuamente en el lenguaje de los profesionales de la salud.

Coinciden en general los profesionales de la salud, ya se trata de salud física, mental, emocional, coinciden en decirnos que necesitamos establecer rutinas.

No son las acciones intempestivas, exageradas, explosivas, es la constancia la que va construyendo los habitos. Ya se trate de la alimentación de nuestro cuerpo, ya se trate de los pensamientos en nuestra mente, ya se trate de nuestra vida espiritual, por lo que un concepto fundamental es el de una rutina, o mejor unas rutinas.

La repetición de Actos

¿Qué nos proporcionan las rutinas? nos proporcionan un camino de construcción. Pero hay algo más, la rutina facilita, como dice Santo Tomás,  cuando estudia el tema de las rutinas, cuando habla de los hábitos y nos dice que “un hábito se construye por la repetición de actos, ya se trate de un hábito positivo o de un hábito negativo.”

Si una persona, por ejemplo, en su adolescencia por curiosidad se fumó un cigarrillo, eso no le va a despedazar los pulmones, pero si toma el “hábito” del cigarrillo, eso, si, le va a hacer un daño, indudablemente.

Es la rutina para lo bueno o para lo malo lo que nos construye o nos destruye. Y por eso todo proceso serio de transformación siempre cobija el tema de la construcción de hábitos, positivos o negativos.

Y piensa siempre en el ejemplo de las columnas, tener unas rutinas sanas facilita mucho las cosas, de hecho, muchos de nosotros ya tenemos rutinas, el aseo personal es una rutina que tenemos, con seguridad tú no sientes que es algo terrible tener que hace, no lo miras como algo terrible, es algo que forma parte de tu cotidianidad, forma parte de tus horarios y ese cuidado personal está incorporado.

Otra ventaja que tiene y que va unido a la facilidad es que hasta cierto punto las cosas se mecanizan.

El ejemplo típico es, cuando aprendemos a montar bicicleta. Claramente, mientras estamos aprendiendo, estamos nerviosos, tal vez cometemos algunos errores, pero después es algo completamente mecánico.

Mecánico, ¿qué significa? que no demanda de ti esfuerzo y que por consiguiente lo realizas de una manera fácil, de una manera deleitable, como lo dice Santo Tomas.

Entonces, la idea fundamental dentro de todo este camino es, ir sembrando, tanto en lo mental como en lo espiritual, ir sembrando esas rutinas, ir poniendo esas columnas que van a sostener nuestra vida mental, que van a sostener nuestra estructura emocional, que van a sostener nuestra vida espiritual.

El proceso tiene obstáculos, el proceso tiene combates. Normalmente para establecer un hábito bueno que sea cotidiano, dicen los especialistas, se requieren por lo menos tres semanas.

Supongamos que tú dices, «Bueno, ya no lo voy a pensar más. Ya lo pensé mucho, ya le di muchas vueltas. Voy a empezar a hacer por lo menos unos 10 o 15 minutos de ejercicio todos los días, sea gimnasio, sea otro tipo de ejercicio físico.

Ya sé que lo necesito, me lo han dicho por todos lados, ya me sale en las redes sociales, ya me lo ha dicho mi familia. Bueno, ya está, ya estoy convencido.”

¿Qué nos pasa a muchos? hacemos un día, y al otro día ya no, no se construyó la columna, no se construyó el buen hábito. Entonces, para construir una rutina uno tiene que pensar por lo menos, si es una rutina diaria, por lo menos 3 semanas.

3 semanas, 21 días, 21 días, un mes, todos los días. Eso quiere decir que tu luchas fuerte para que esa rutina en concreto, vas a construir en ese tiempo.

Ahora veamos que para la superación de una mala costumbre. Aquí hablamos para los casos normales, no de adicción, cuando hay un mal hábito, pero no una adicción, normalmente ese mismo tiempo entre 3 semanas y un mes es suficiente.

Por eso se dice que si una persona estaba acostumbrándose al cigarrillo, por decir algo, todavía no adicto, después vamos a explicar por qué es importante reservar las adicciones a un campo diferente, pero se estaba acostumbrando al tema del cigarrillo o lo que sucede con la pornografía, si hay tres semanas de sobriedad, sobriedad se entiende en todos estos casos evitar el comportamiento destructivo.

Si hay tres semanas de sobriedad, tres semanas parece que bastan para que la persona empiece realmente a liberarse, es decir, ya tenga la urgencia, ese eso que en inglés llaman craving, que se define como un deseo intenso, urgente e incontrolable por consumir una sustancia o repetir una conducta, ya empieza a bajar y empieza a bajar de manera que ya dependes mucho menos, mucho menos.

Entonces, la clave en todo lo que vamos a plantear aquí, especialmente en lo que a tu salud mental se refiere, tiene que ver con la palabra rutina o buen hábito y también la erradicación de malos hábitos.

Y hay que tener en cuenta que los mejores hábitos se construyen por lo menos en tres semanas. Esas tres semanas van a requerir una lucha, una un esfuerzo.

Te reto para que esta semana, nos esforcemos a crear en nuestr vida un buen habito de la lectura. Como? Haciéndonos el propósito de leer un libro y leer la biblia al menos 10 minutos al día.

Y la próxima semana me cuentas como te fue, o puedes compartir tu experiencia aqui, en los comentarios.