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LA ENFERMEDAD MORTAL: LA DESESPERACIÓN

Cómo se llega a la desesperación, al aburrimiento, tan socorrido hoy por hoy. Habría muchas respuestas pero una de las más acertadas es la que dio Søren Kierkegaard a lo largo y ancho de su obra literaria y que Mariano Fazio hace un excelente resumen en su libro, Kierkegaard. Una introducción (RIALP 2023). Así es como Fazio dedica el capítulo IV titulado Los estadios existenciales y delinea lo que se llama la evolución dinámica a través de los estadios existenciales, que no son otra cosa que describir este proceso del ser humano en tres pasos: El hombre estético, ético y religioso.

EL HOMBRE ESTÉTICO

Por hombre estético Kierkegaard lo entiende como el nivel más bajo de vida humana: es el esteticismo como falta de espíritu y pone de manifiesto la inconsciencia del ser un yo.

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LAUDATO SI’, HACIA UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA DESDE LA PASTORAL SOCIAL

LAUDATO SI’, HACIA UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA DESDE LA PASTORAL SOCIAL

En vista del comunicado 18/2026, que emitió Mons. José de Jesús González Hernández OFM,  en el que exhorta a la comunidad Diocesana a que se evite el uso de materiales desechables de un solo uso en reuniones, convivencias, fiestas patronales, kermeses, retiros, encuentros de formación y demás actividades pastorales, hoy seguimos reflexionando sobre la carta encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común, del Papa Francisco.

La ecología integral como desafío pastoral

Desde la perspectiva de la Pastoral Social, la ecología integral constituye un verdadero programa de evangelización. No basta con promover campañas ocasionales de limpieza o reciclaje; es necesario formar una conciencia cristiana que comprenda el cuidado de la creación como una dimensión constitutiva de la fe.

Las comunidades eclesiales están llamadas a:

  • promover una educación ambiental inspirada en el Evangelio;
  • fomentar estilos de vida sobrios y responsables;
  • impulsar proyectos de reforestación y conservación del agua;
  • reducir el consumo innecesario y el desperdicio;
  • acompañar a las comunidades afectadas por la degradación ambiental;
  • participar en iniciativas de desarrollo sostenible;
  • promover una ciudadanía activa en la defensa del bien común.

Esta acción pastoral encuentra continuidad en la exhortación apostólica Laudate Deum (2023), donde el Papa Francisco insiste en la urgencia de adoptar medidas concretas frente al cambio climático y denuncia la insuficiencia de muchas respuestas políticas y económicas.

Una llamada a la conversión

La ecología integral no propone únicamente cambios estructurales; exige una transformación interior. Francisco habla de una conversión ecológica, entendida como la recuperación de una relación armoniosa con Dios, con los demás y con toda la creación (Laudato si’, nn. 216-221).

Esta conversión implica reconocer que el cuidado de la casa común forma parte de la vocación cristiana. Cada gesto cotidiano —ahorrar agua, evitar el desperdicio de alimentos, reducir el consumo de plásticos, proteger los bosques, respetar la biodiversidad o participar en proyectos comunitarios— adquiere una dimensión ética y espiritual cuando se realiza como expresión del amor a Dios y al prójimo.

En definitiva, la ecología integral propuesta por Laudato si’ ofrece un marco teológico y pastoral para afrontar la crisis socioambiental desde una perspectiva cristiana. Al afirmar que «todo está conectado», el Papa Francisco recuerda que el destino de la humanidad y el de la creación son inseparables. Cuidar la casa común no es una tarea opcional, sino una exigencia de la fe, de la justicia y del amor al prójimo.

Conversión ecológica: un llamado espiritual

Uno de los aspectos más profundos y novedosos de Laudato si’ es la invitación a una conversión ecológica, entendida no simplemente como la adopción de prácticas ambientalmente responsables, sino como una auténtica transformación interior que renueve la relación del ser humano con Dios, con los demás, consigo mismo y con toda la creación. El Papa Francisco dedica el capítulo sexto de la Encíclica a este tema (nn. 202-246), afirmando que la crisis ecológica es, en su raíz más profunda, una crisis espiritual y moral.

La conversión ecológica nace del reconocimiento de que la creación no es fruto del azar ni una realidad destinada exclusivamente al aprovechamiento humano, sino un don amoroso de Dios. Desde las primeras páginas de la Sagrada Escritura, el universo aparece como expresión de la sabiduría y de la bondad del Creador: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el mundo y todos sus habitantes» (Sal 24,1).

Esta verdad fundamental conduce a una actitud de humildad. El hombre deja de verse como dueño absoluto de la naturaleza para reconocerse administrador de unos bienes que pertenecen a Dios y que han sido confiados a su responsabilidad. Como enseña el Génesis, el ser humano fue colocado en el jardín «para cultivarlo y cuidarlo» (Gn 2,15), una misión que implica tanto el trabajo creativo como la custodia responsable de la creación.

El Papa Francisco advierte que gran parte de la crisis ambiental tiene su origen en una visión antropocéntrica desordenada, que considera a la naturaleza únicamente como un objeto de explotación y reduce el progreso al crecimiento económico y al consumo ilimitado. Esta lógica ha favorecido la denominada «cultura del descarte», que no solo afecta a los bienes materiales, sino también a las personas más vulnerables, tratadas como si fueran prescindibles cuando dejan de ser útiles (Laudato si’, nn. 22 y 123).

Frente a esta realidad, la conversión ecológica supone un cambio profundo de mentalidad. No basta con modificar hábitos externos; es necesario renovar la manera de comprender la relación entre el ser humano y el resto de la creación.

En este sentido, el Papa afirma: «La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria» (Laudato si’, n. 219).

Esta afirmación destaca que la respuesta a la crisis ecológica no puede limitarse al ámbito individual. Las familias, las parroquias, las escuelas, las empresas, las instituciones públicas y las comunidades políticas están llamadas a asumir conjuntamente la responsabilidad del cuidado de la casa común. La conversión ecológica posee, por tanto, una dimensión personal y otra comunitaria, ambas inseparables.

Desde una perspectiva teológica, esta conversión implica recuperar una espiritualidad de la creación. El universo no es simplemente un conjunto de recursos naturales; es un espacio donde se manifiesta la gloria de Dios.

El libro de la Sabiduría enseña que «por la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor» (Sab 13,5). Del mismo modo, san Pablo afirma que la creación revela el poder y la divinidad de Dios (Rm 1,20). Contemplar la naturaleza con ojos creyentes conduce a la alabanza, a la gratitud y a la responsabilidad.

En este contexto adquiere especial relevancia el ejemplo de San Francisco de Asís, cuya espiritualidad inspira el título mismo de la Encíclica. Para el santo de Asís, todas las criaturas eran hermanas porque compartían un mismo Padre. Su Cántico de las criaturas expresa una relación de fraternidad universal que supera cualquier actitud de dominio o apropiación.

El Papa Francisco presenta esta espiritualidad como un modelo de equilibrio entre la contemplación, la pobreza evangélica y el compromiso con los más necesitados (Laudato si’, n. 10).

La conversión ecológica también exige una revisión crítica del estilo de vida contemporáneo. El consumismo, la acumulación innecesaria de bienes, el desperdicio de alimentos, el uso irresponsable del agua y la energía, así como la indiferencia frente a la contaminación y la pérdida de biodiversidad, son signos de una cultura que ha olvidado el valor de la sobriedad. Francisco propone redescubrir esta virtud no como una renuncia empobrecedora, sino como un camino hacia una existencia más libre y plenamente humana: «La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora» (Laudato si’, n. 223).

Desde la espiritualidad cristiana, la sobriedad permite reconocer que la felicidad no depende de la acumulación de bienes materiales, sino de la capacidad de vivir en comunión con Dios, con los demás y con la creación. Esta enseñanza encuentra un sólido fundamento en el Evangelio, cuando Jesucristo invita a no poner el corazón en las riquezas pasajeras, sino en los tesoros del Reino (Mt 6,19-21).

La conversión ecológica se expresa también mediante prácticas concretas que poseen un profundo significado espiritual. Ahorrar agua, reducir el consumo de plásticos, reciclar, plantar árboles, proteger los bosques, evitar el desperdicio de alimentos o utilizar responsablemente la energía no son únicamente acciones técnicas; constituyen actos de justicia, de solidaridad y de respeto hacia el Creador. El Papa señala que «pequeñas acciones cotidianas rompen la lógica de la violencia, del aprovechamiento y del egoísmo» (Laudato si’, n. 230). Estos gestos educan el corazón y fortalecen una cultura del cuidado.

la conversión ecológica desde la Pastoral Social

En el ámbito de la Pastoral Social, la conversión ecológica debe traducirse en procesos permanentes de formación y acción. Las parroquias, movimientos y comunidades cristianas pueden promover programas de educación ambiental, jornadas de limpieza y reforestación, proyectos de manejo responsable de residuos, campañas para el cuidado del agua y la energía, así como iniciativas de apoyo a comunidades afectadas por la degradación ambiental. De este modo, la evangelización integra de manera concreta la defensa de la dignidad humana y el cuidado de la creación.

Asimismo, esta conversión ecológica encuentra una expresión privilegiada en la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia. La Eucaristía, «acto de amor cósmico» (Laudato si’, n. 236), une el cielo y la tierra en la ofrenda de Cristo y anticipa la reconciliación definitiva de toda la creación. En ella, los dones de la tierra y del trabajo humano son asumidos por Dios y devueltos como alimento de vida eterna, recordando que toda la creación está llamada a participar en la plenitud del Reino.

Finalmente, la conversión ecológica posee una dimensión escatológica. La esperanza cristiana no conduce a desentenderse del mundo presente, sino a comprometerse activamente con su transformación. San Pablo afirma que «la creación entera gime y sufre dolores de parto» esperando ser liberada (Rm 8,22). El cuidado de la casa común anticipa esa reconciliación definitiva entre Dios, la humanidad y toda la creación prometida en Cristo.

En consecuencia, la conversión ecológica no puede entenderse como una moda ambientalista ni como una simple estrategia de sostenibilidad. Es una exigencia de la fe cristiana que brota del reconocimiento de Dios como Creador, del mandato de custodiar la creación y del compromiso con la justicia y el bien común. Implica una renovación integral de la persona y de la sociedad, orientada a construir una cultura del cuidado donde el respeto por la naturaleza sea inseparable del amor a Dios y del servicio a los hermanos, especialmente a los más pobres.

L.C. Héctor García | Codipacs Chilpancingo Chilapa.

La Iglesia diocesana acompaña con esperanza a la comunidad de Real del Limón

🕊️ La Iglesia diocesana acompaña con esperanza a la comunidad de Real del Limón

Real del Limón, Cocula, Guerrero | 1 de agosto de 2026.

En un ambiente marcado por el dolor, la incertidumbre y la esperanza cristiana, la comunidad de Real del Limón se congregó para celebrar la Santa Misa el pasado 1 de agosto, a pocos días de la tragedia ocurrida el 25 de julio, cuando la explosión accidental de un almacén de juegos pirotécnicos, ubicado a un costado de la iglesia, dejó una profunda herida en esta comunidad.

Debido a que la capilla permanece acordonada y no es posible ingresar al templo, la celebración eucarística tuvo lugar en el kiosco del pueblo, convertido en este día en espacio de encuentro, oración y comunión fraterna.

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LAUDATO SI’: UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA INTEGRAL

LAUDATO SI’: UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA INTEGRAL AL SERVICIO DE LA VIDA, LA JUSTICIA Y EL BIEN COMÚN

El pasado 20 de julio de 2026. Mons. José de Jesús González Hernández OFM, en consonancia con la Encíclica Laudato Si’, emitió el comunicado 18/2026, en el que exhorta a la comunidad Diocesana a que se evite el uso de materiales desechables de un solo uso en reuniones, convivencias, fiestas patronales, kermeses, retiros, encuentros de formación y demás actividades pastorales.

Invita, de manera especial, invito a promover el uso de vasos, platos, cubiertos y recipientes reutilizables, así como prácticas responsables de separación y reducción de residuos.

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LA LEY DE LA ORACIÓN ES

LA LEY DE LA ORACIÓN ES…

Pbro Jorge Amando Vázquez Rodríguez

Neutralizar al secularismo y al relativismo es una tarea prioritaria para la Iglesia católica y en este afán se ha acarreado infinidad de enemigos que atacan de manera permanente y el desprestigio de la que es objeto se deja sentir en nuestros ambientes comunes. Pero esto, lejos de desanimar a la Iglesia, ésta no ha dejado de lado su misión especialmente desde la liturgia que cada vez debe cuidar el culto partiendo del principio Lex orandi, lex credendi, (del latín: «la ley de la oración es la ley de la fe») y este principio es totalmente válido en la actualidad.

A pesar de los muchos intentos de descuidar el culto divino y ponerlo en un segundo o tercer nivel en las prioridades de la Iglesia, conviene tomarse más en serio el papel que tiene la Iglesia de darle el culto de justicia que le corresponde a Dios. Conviene recordar lo dicho por San Pablo VI el 29 de junio de 1972, en la Basílica de San Pedro, cuando pronunció un sermón que captó la atención de millones de personas en todo el mundo, tanto católicas como no católicas. Lamentando el estado caótico de la Iglesia posterior al Vaticano II, el pontífice declaró: “A través de alguna fisura, el humo de Satanás ha entrado en el Templo de Dios”, como lo recuerda Charles Theorore Murr en su libro, Asesinato en el grado 33. La investigación de Gagnon sobre la masonería en el Vaticano, (2022). Este libro tuve la oportunidad de leerlo por recomendación de algunos amigos. Al principio me resistía a leerlo porque no es una línea de trabajo que me haya ocupado nunca, pero creo que conviene leerlo para entender el contexto que recientemente hemos vivido desde del desarrollo de la Iglesia.

Después de una lectura rápida me quedo con la impresión que tenemos que poner mayor énfasis en lo verdaderamente medular en la Iglesia: conservar íntegro el mensaje de salvación que Dios mismo nos ha confiado a pesar de los intereses ajenos que siempre han existido a lo largo y ancho de la historia de la Iglesia. Que gran parte del desempeño eclesiástico tiene que partir de la mejor escucha de Dios, hacer mayor énfasis en la oración y cuidar con el máximo empeño el culto divino y así alejar los oscuros intereses que sean ajenos a la Iglesia misma.

Ser conscientes de la importancia de la liturgia, -a pesar de escuchar voces aparentemente, -“autorizadas” de decir lo contrario-, nos tiene que ocupar gran parte de nuestro esfuerzo cotidiano, nuestro diario vivir, no podemos dejar de lado la Ley de la oración.

El hilo conductor del libro de Murr es la infiltración de la masonería en la Iglesia y las repercusiones que habría tenido en la celebración del Concilio Vaticano II así como su influencia en las autoridades que en gran parte lo llevaron a cabo, por eso el libro tiene el subtítulo de La investigación de Gagnon sobre la masonería en el Vaticano, (y ciertamente no leí este libro por esa curiosidad que nunca he alimentado ese tipo de literatura en mis lecturas). Informe del cual dice Murr que lo vio pero nunca tuvo acceso a él y por lo tanto sólo da pinceladas obscuras de dicho informe que fue presentado a diferentes Papas: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, que parece ser por la lectura del libro no tuvo repercusiones medibles lo cual ocasionó la renuncia fulminante del Gagnon que dio al traste los tres años de trabajo de sus investigaciones.

Con respecto a quien estuvo a cargo de la reforma litúrgica que pedía el Concilio como fue el arzobispo Annibale Bugnini, el autor del libro Murr afirma que esa reforma excedía lo pedido por los padres conciliares y dice lo siguiente:

“El arzobispo Bugnini dirigió las reformas litúrgicas después del Concilio, yendo mucho más allá del mandato de los Padres Conciliares, creando de hecho nuevos ritos litúrgicos y sacramentales. Invitó a eruditos protestantes para que participaran en la “renovación” de la liturgia romana, una renovación que parece más bien una reinvención. La “experimentación” litúrgica ha sido desenfrenada, haciendo un juego de los ritos más solemnes de la Iglesia. Y él presidió esta revolución”. (Murr, p.127)

Así se consigna en el libro y señala a Bugnini en ese momento (1969) secretario de la Sagrada Congregación para el Culto, y “orgulloso arquitecto del Novus Ordo Missae (1969), la llamada “Nueva Misa”, fue destituido por vínculos con la masonería.

Estos señalamientos son delicados porque si el Novus Ordo tiene estas características, me llama la atención que no se haya dicho o hecho algo al respecto después de casi 60 años de distancia.

El tema de la liturgia, al ser un tema esencial dentro de la Iglesia, en estos últimos meses ha sido fuente del más reciente cisma dentro de la Iglesia católica al ser ordenados 4 obispos sin mandato pontificio, hasta ahí ha escalando la dificultad hasta ahora pendiente dentro de la Iglesia.

El diagnóstico generalizado sobre la participación de los fieles a la Santa Misa dominical es de un claro abandono. Y se quiere justificar sobre la pervivencia del aspecto secularizado y relativista de la sociedad, pero esto sólo sería una cara de la moneda. Todos tendríamos que analizar más a fondo sobre el ser y quehacer de nuestras celebraciones. Y cuando digo todos, me refiero a todos: la jerarquía así como los fieles laicos.

La jerarquía tiene la obligación de revisar de la mejor manera las normas litúrgicas por un lado y la correcta celebración de los ritos sacramentales.

A los fieles les correspondería una participación activa, con verdadera devoción dejando de lado aspecto que no corresponden a una celebración litúrgica y evitar que esta sea todo un espectáculo musical o uso indebido de una escenografía poco decorosa que por todos lados se observa.

No podemos perder de vista este aspecto de cuidar nuestras celebraciones litúrgicas porque es la comunicación con Dios mismo lo que debe procurase, por decir lo menos. A lo largo y ancho de las Sagradas Escrituras está presente este aspecto religioso de ofrecer sacrificios agradables a Dios uno de ellos es el Job: “Sus hijos tenían por costumbre juntarse para comer en casa de uno de ellos, por turnos; y mandaban llamar a las tres hermanas para que comieran con ellos.

5 Una vez acabados estos días de fiesta, Job los llamaba para purificarlos; al día siguiente, de madrugada, ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba que a lo mejor habían pecado maldiciendo a Dios en su interior. Siempre hacía lo mismo”. (Job, 1, 4-5)

Las citas podrían multiplicarse por cientos sobre la importancia del culto a Dios para la purificación, y nuestra sociedad no está tan lejos de hacer lo mismo.

tragedia nuevo balsas
COMUNICADO DE PRENSA por el accidente ocurrido en la comunidad de Real del Limón

COMUNICADO DE PRENSA por el lamentable accidente ocurrido durante las festividades en honor al Señor Santiago, en la comunidad de Real del Limón, municipio de Cocula, Guerrero, el cual ha dejado como consecuencia la pérdida de vidas humanas y varios fieles heridos.

CODIPAC/02/2026

26 de julio de 2026.

«El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado; salva a los de espíritu abatido» (Sal 34, 19).

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Nuevos nombramientos Diocesanos (6)

Comunico al presbiterio de esta Iglesia particular que he designado nuevos nombramientos diocesanos a efectuarse en los meses de agosto-septiembre 2026.

Comunicado 19/26

A LOS SEÑORES PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

Por el presente tengo a bien comunicar al presbiterio de esta Iglesia particular que he designado nuevos nombramientos diocesanos a efectuarse en los meses de agosto-septiembre 2026.

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Comunicado Diocesano para evitar uso de materiales desechables.

A TODA LA COMUNIDAD DIOCESANA. Exhortó fraternalmente a que se evite el uso de materiales desechables de un solo uso en reuniones, convivencias, fiestas patronales, kermeses, retiros, encuentros de formación y demás actividades pastorales.

Comunicado 18/26

A TODA LA COMUNIDAD DIOCESANA

«Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y lo puso en el jardin de Edén para que lo cultivara y lo cuidara.» (Gen 2,15)

Estimados hermanos y hermanas en Cristo: Reciban un cordial saludo y mi bendición en el Señor.

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Proclamas para el Diaconado Permanente

Proclamas para el Diaconado Permanente.
Estos hermanos han solicitado ser agregado al Orden del Diaconado Permanente.

A fin de asegurar su idoneidad y disposición para ser un pastor según el corazón de Dios en bien de la Iglesia, se consulta al pueblo cristiano sobre su rectitud de intención, testimonio cristiano, familiar y profesional; su amor por Cristo y su entrega pastoral para el bien del Pueblo de Dios.

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