LA ENFERMEDAD MORTAL: LA DESESPERACIÓN
Cómo se llega a la desesperación, al aburrimiento, tan socorrido hoy por hoy. Habría muchas respuestas pero una de las más acertadas es la que dio Søren Kierkegaard a lo largo y ancho de su obra literaria y que Mariano Fazio hace un excelente resumen en su libro, Kierkegaard. Una introducción (RIALP 2023). Así es como Fazio dedica el capítulo IV titulado Los estadios existenciales y delinea lo que se llama la evolución dinámica a través de los estadios existenciales, que no son otra cosa que describir este proceso del ser humano en tres pasos: El hombre estético, ético y religioso.
EL HOMBRE ESTÉTICO
Por hombre estético Kierkegaard lo entiende como el nivel más bajo de vida humana: es el esteticismo como falta de espíritu y pone de manifiesto la inconsciencia del ser un yo.

Desde ahí empieza una descripción básica del vivir humano, en lo elemental sin ningún tipo de preocupación más allá de lo ordinario, vive su situación en la que el hombre es aquello que es, y lo compara al estadio ético, en el que el hombre llega a ser aquello en lo que se convierte.
Por supuesto que no está mal el dedicarse a lo que se es, pero esa no sería la vocación del hombre sino llegar a lo que podría llegar a ser, que no estaría encuadrada con solo conformarse con lo que se es, y esta propuesta es el germen de la desesperación y el aburrimiento.
Kierkegaard es un convencido de que “el hombre es un hacerse, debe alcanzar su telos (fin) –realizar la síntesis del espíritu-, si se queda en lo que simplemente es, sin poner en movimiento el proceso ético de autoconstitución del espíritu, permanece estancado en lo inmediato, en el esteticismo” (Fazio, pp.109-110)
No podemos más que estar de acuerdo pues el hombre no es un producto terminado en ningún momento mientras esté vivo, porque podemos decir que el hombre es un continuo insatisfecho y esto es totalmente sabido por todos nosotros, siempre estamos abiertos a algo más, pero cuando sólo buscamos lo elemental, o sea, lo estético, en términos de Kierkegaard, así es como caemos en un vacío y no tan solo existencial sino que nada nos satisface, porque buscamos mal.
Kierkegaard abunda más en la conceptualización del esteticismo para después ocuparnos de sus distintos representantes:
“El esteticismo es una enfermedad espiritual: la sufre el hombre que adolece de interioridad, porque no ha logrado realizar la síntesis entre los elementos que lo componen. El esteta es el hombre que lleva consigo una ruptura interior, que se debe recomponer […] la tipología de esta enfermedad, es decir los distintos síntomas que pone de manifiesto que el esteta le falta un yo y que se encuentra, sabiéndolo o no, en la desesperación” (Fazio, p.110)
Así pues un signo o tipología de ser un esteta es la desesperación, por lo tanto, ésta es un signo de un problema, no un problema en sí mismo. Y esto nos debe dar mucha esperanza porque si ponemos atención a nuestra tipología sabremos superar la molesta desesperación. Y digo molesta por decir lo menos porque los síntomas son más agudos y no podemos desarrollarnos de manera adecuada pensando que nuestro problema es más grave.
TIPOS DE ESTETAS
Los distintos tipos de estetas serían los siguientes:
1.El primer tipo de esteta está muy cerca de la vida simplemente animal. “Es un número en la masa, un elemento de la multitud, que tiene como único fin de su vida revolcarse en los placeres más bastos y groseros. Este esteta, nada refinado, busca sobre todo la cantidad de placer, no la calidad. Es el esteta que tiene menos sensibilidad para las cosas del espíritu”. (Fazio, p.110)
Aquí es importante hacer una reflexión personal puesto que al vivir de manera horizontal es muy reconfortante y placentero hasta que llega el hastío
2. El segundo tipo es el hombre de negocios que vive su vida con un ritmo vertiginoso. “No tiene tiempo para los demás ni para las cosas del espíritu: solo es capaz de ver su actividad económica y profesional. Su vida transcurre superficialmente: falta profundidad. Si el primero esteta era principalmente pasivo, este segundo se identifica con el activismo. Va con prisas por el mundo, un hombre pronto para comer y pronto para obrar”. (Fazio, p.111)
3. En tercer lugar, se encuentras los estetas refinados, que no buscan la cantidad de placer, sino su calidad: “el esteta de este tipo es un ser exquisito, que pone en movimiento su capacidad de reflexión para encontrar los placeres más elegantes y originales. Su vida es una ´exquisitez´ in crecendo. Es un candidato a la desesperación consciente, ya que en los otros dos casos anteriores faltaba completamente la profundidad” (Fazio, p.111)
4. El último tipo de esteta es “el intelectual petulante, encerrado en su cultura, que escapa de la realidad de sí mismo para difundir solemnemente sus oráculos a sus discípulos”. (Fazio, p.112)
Esta descripción de los cuatro tipos de estetas tan aguda de Mariano Fazio es difícil no verse retratado en ciertos elementos que ahora podemos darle un nombre a nuestros intereses tan básicos, que por ser básicos pensamos que es lo único a lo que tenemos que dedicarnos, y aún así, consiguiéndolos nos llevarían a la insatisfacción o en términos de Kierkegaard a la desesperación, y ésta sería un primer paso para buscar algo más que a la larga es cuando aparece un nivel superior de vida que sería el ético.
LA DESESPERACIÓN
Para lograr el aspecto ético, Kierkegaard propone dar un salto si es no queremos quedarnos en una alienación, un vivir fuera de sí. Así pues el punto final de la vida estética –la desesperación- es también el punto de partida de la vida ética.
Desesperarse de uno mismo, darse cuenta de que lo inmediato no puede dar un sentido a la vida, es la única vía de salida para afirmarse a sí mismo como fundamentado en el Absoluto. Por eso lejos de aconsejar una terapia superficial, Kierkegaard anima al esteta a la desesperación. Escoger la desesperación: he aquí el comienzo de la vida auténtica. (Fazio, p.116)
La desesperación tiene que llevar al arrepentimiento. La desesperación no serviría de nada sino nos lleva al arrepentimiento.
Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
