ORDENACIÓN DE CINCO DIÁCONOS PERMANENTES Y ENTREVISTA DE MONS. JOSE DE JESUS GONZALEZ

LA DIÓCESIS DE CHILPANCINGO-CHILAPA FORTALECE SU MISIÓN PASTORAL CON LA ORDENACIÓN DE CINCO DIÁCONOS PERMANENTES Y REAFIRMA SU COMPROMISO CON LAS VÍCTIMAS, LA DIGNIDAD DE LA MUJER Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ

El pasado 5 de agosto de 2026, La Diócesis de Chilpancingo-Chilapa vivió una jornada de profunda alegría y esperanza con la celebración eucarística presidida por Mons. José de Jesús González Hernández, OFM, Obispo Diocesano, en la Santa Iglesia Catedral La Asunción de María, donde fueron ordenados cinco nuevos diáconos permanentes, signo del crecimiento de la Iglesia particular y del fortalecimiento de su misión evangelizadora.

La ordenación diaconal constituye una expresión concreta del servicio que la Iglesia ofrece al Pueblo de Dios. El ministerio del diácono permanente, restaurado por el Concilio Vaticano II, está llamado a hacer visible el rostro de Cristo Servidor mediante el anuncio del Evangelio, el ejercicio de la caridad y la cercanía permanente con quienes viven situaciones de vulnerabilidad.

En este contexto, al término de la celebración litúrgica, en atención a los medios de comunicación, Mons. José de Jesús González Hernández compartió una reflexión pastoral sobre diversos desafíos que enfrenta actualmente la sociedad guerrerense y la misión de la Iglesia para responder a ellos desde el Evangelio.

Una Iglesia cercana a quienes sufren

El Obispo Diocesano manifestó la preocupación de la Iglesia por las personas afectadas por el reciente accidente ocurrido en la comunidad de Real del Limón, del municipio de Cocula, expresando su deseo de acompañar personalmente a los heridos, acompañar espiritualmente a sus familias y elevar oraciones por quienes perdieron la vida.

Asimismo, reiteró que tanto las autoridades civiles como eclesiásticas deben seguir fortaleciendo una cultura de prevención y de responsabilidad en el manejo de la pirotecnia, procurando siempre salvaguardar la integridad de las personas sin desconocer las expresiones culturales profundamente arraigadas en numerosos pueblos de nuestra entidad.

Este llamado refleja la convicción permanente de la Iglesia de colocar siempre en el centro la dignidad de la persona humana y el cuidado de la vida.

El compromiso permanente con las víctimas de la violencia

Durante su diálogo con la prensa, Mons. González Hernández compartió también la preocupación de la Iglesia por las comunidades afectadas por la violencia, los desplazamientos forzados y el sufrimiento que viven numerosas familias en distintas regiones de la diócesis.

Recordó que la Iglesia continúa acompañando pastoralmente a quienes padecen estas situaciones mediante la presencia cercana de sacerdotes, religiosos, diáconos, agentes de pastoral y comunidades parroquiales, ofreciendo escucha, oración, consuelo y esperanza.

La Diócesis reafirma que seguirá promoviendo la cultura del encuentro, la reconciliación y la paz, convencida de que la violencia nunca constituye un camino para resolver los conflictos y de que toda persona conserva siempre una dignidad inviolable.

La dignidad de la mujer en la vida de la Iglesia

Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el reconocimiento de la dignidad y la aportación insustituible de la mujer dentro de la Iglesia y de la sociedad.

Mons. José de Jesús González Hernández reiteró el reconocimiento del derecho de las mujeres a participar plenamente en la vida social y democrática, rechazando cualquier iniciativa que pretenda disminuir su dignidad o limitar sus derechos fundamentales.

Asimismo, destacó el papel decisivo que las mujeres desempeñan en la transmisión de la fe, la formación cristiana de las familias, la evangelización cotidiana y el sostenimiento de la vida parroquial, reafirmando el compromiso de la Iglesia diocesana de continuar promoviendo espacios cada vez más amplios de corresponsabilidad pastoral y participación eclesial, siempre en comunión con el Magisterio de la Iglesia Católica.

El ministerio de los diáconos permanentes: una Iglesia que sirve

La ordenación de cinco nuevos diáconos permanentes representa una respuesta concreta a los desafíos pastorales de nuestra Iglesia particular.

En esta celebración se ordenaron los hermanos: Alejandro Catalán Martínez, Lucio Lugo Loza, Emmanuel Morales Castro, Narciso Joaquín Montiel, Emigdio Lázaro Reséndiz.

Esta celebración festiva, marcada por la alegría de tener nuevos Diáconos, el Obispo exhorto a los hermanos recién ordenados, a ser fieles testigos del amor de Dios, en si vida, en su familia y en la sociedad, “la sociedad necesita ver en nosotros, en ustedes, necesita ver el amor limpio, el amor santo, el amor originario, el amor sacerdotal, el amor que trasciende todas nuestras realidades humanas, el amor que lo da todo, hasta el martirio.”

Asi mismo los exhortó a ser fermento de la caridad en la sociedad: “También servirán en el Ministerio de la Caridad, aquí es donde nosotros estamos débiles, es decir, en nuestra Iglesia en México, nos hace falta la promoción de la caridad.

A mí me duele mucho, cuando le dijo al Papa Benedicto XVI, cuando vino a México: “cómo es posible que una Iglesia, en aquel tiempo, mayormente católica tenga unas leyes anti-católicas, cómo es posible que los católicos no logremos incidir en la sociedad”, siendo tantos, y no incidimos en la sociedad, estamos dentro en la sociedad, pero ustedes van con su familia, con su ministerio, están en la sociedad, sin que pierdan su identidad, el ministerio, el señor, y también su familia, ustedes puedan ustedes incidir en la sociedad, poco a poco, así como la semilla de mostaza chiquita, pero tiene fuerza, o el fermento de la masa, con la que se hace el pan, “el esponjito”, “el fermentito”, lo que hace es inundar toda una sociedad.”

Su ministerio fortalecerá el acompañamiento de las comunidades, especialmente en las periferias existenciales, mediante el servicio de la Palabra, la Liturgia y la Caridad.

Los nuevos diáconos están llamados a colaborar estrechamente con el Obispo y los presbíteros, promoviendo la atención pastoral de las familias, la cercanía con los enfermos, la formación de las comunidades, el acompañamiento de quienes sufren y el fortalecimiento de la pastoral social.

Su servicio recuerda que toda vocación nace para el bien del Pueblo de Dios y que la autoridad cristiana encuentra su sentido más profundo en el servicio humilde y generoso.

Una Iglesia que camina con esperanza

En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa renueva su compromiso de seguir anunciando el Evangelio de Jesucristo como fuente de esperanza, promoviendo la reconciliación, la paz, la solidaridad y el respeto irrestricto a la dignidad de toda persona.

A su vez invita a los fieles, a las autoridades y a la sociedad en general a unirse en oración por los nuevos diáconos permanentes, por las víctimas de la violencia y del reciente accidente en Real del Rio, por las mujeres que diariamente sostienen la vida de nuestras familias y comunidades, y por la construcción de una paz fundada en la justicia, el diálogo y la fraternidad.

«La Iglesia existe para servir; y servir significa hacerse cercano a quien más necesita de nuestra esperanza.»

Comisión Diocesana de la Pastoral de la Comunicación (Codipac)
Diócesis de Chilpancingo-Chilapa